El Gobierno renovará la ofensiva contra el Special Master, Daniel Pollack, y aprovechará el cruce de la semana pasada con el abogado para volver a pedir su remoción del caso de los holdouts.
La estrategia oficial es esperar que el mercado recupere la confianza y vuelva a crecer el precio de los bonos con el llamado a los me too’s y la aparición de George Soros.
En Economía sostienen que ahora el juez federal Thomas Griesa podrá “reflexionar” y correr a Pollack por haber hecho caso omiso al pacto de confidencialidad que él mismo invocó en sus reiterados llamados a las oficinas del piso 29 de uno de los edificios que está frente al Ground Zero en Manhattan, donde atienden los abogados del estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, que representan a la Argentina.
La solicitud, basada en que el mediador “juega para los buitres”, espera postergar la respuesta que el mismo Special Master demandó el jueves al hacer públicas las conversaciones que se iniciaron el 30 de enero. Es que en el equipo económico, en donde esperan que suban los bonos para emitir deuda en dólares, vieron con buenos ojos las novedades desde Londres, donde un juez consideró que una parte de la plata del Bank of New York Mellon (BoNY) es de los bonistas europeos, y la fecha límite que puso Griesa para que se incluyan todos los me too’s (holdouts que no cobraron ni estaban en la demanda original).
Esas dos noticias consideran en el Palacio de Hacienda que empujaron a Pollack a revelar que NML, el fondo del magnate Paul Singer, pidió a Argentina negociar, rompiendo el pacto de silencio y de esta forma “patear el tablero”.
“¿Dónde está la confidencialidad que usted mismo solicitó, Sr. Pollack? ¿Dónde está su imparcialidad como mediador?” se preguntó el comunicado que redactó Kicillof y supervisó la presidenta, Cristina Fernández, el jueves pasado. No es la primera vez que Argentina pide la salida de Pollack, demanda que Griesa rechazó siempre. Así, el país quiere dar a entender que entre la oferta de Kicillof de pagar a los buitres u$s 400 millones (el 100% de la nominalidad de los bonos) y la propuesta de los litigantes de recortar un 15% los u$s 1.700 que dictó la sentencia debería haber un mediador “serio”.
“Pollack pide que les paguemos todo lo que ellos quieren. Ahí no hay mediación” dicen en Economía. Así y todo, por ahora la estrategia sigue siendo la de encapsular el fallo Griesa en la Gran Manzana y esperar el mejor momento del mercado para buscar dólares. De esta forma, consideran en el oficialismo, podrán demostrar que el default es muy acotado y que el país no tiene problemas de acceso al crédito.
Lo cierto es una negociación con los fondos buitres es poco posible mientras el mediador judicial continúe siendo Dan Pollack. “Esta del lado de los buitres, si se saca el saco se le ven las plumitas”, ironizó el ministro de Economía, Axel Kicillof el viernes pasado. Y agregó “ la palabra mediador ya no le encaja”.


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