Disputa de cartel: Massa y Macri van ahora a la caza de astros deportivos

Disputa de cartel: Massa y Macri van ahora a la caza de astros deportivos
El líder del Frente Renovador se mostró ayer con Riquelme. Un día antes, la Ciudad nombró a Messi “embajador”.
Medio año de trabajo silencioso, casi de hormiga, le llevó a Mauricio Macri seducir a Lionel Messi. Un llamado por teléfono le bastó a Sergio Massa para contar con Juan Román Riquelme. El jefe del PRO se quedó con el sí del mejor del mundo para transformarlo en el embajador de los Juegos Olímpicos de la Juventud que se realizarán en la Ciudad en 2018. El fundador del Frente Renovador tuvo el guiño del mejor del país para participar de una fiesta en Tigre con cientos de chicos que asisten a las colonias de verano de los polideportivos municipales. Sutiles diferencias que no hacen a la cuestión de fondo: los dos, rivales en la carrera por la sucesión de Cristina en 2015, parecen haber salido a la caza de los astros del fútbol como parte de la estrategia para potenciar su imagen.

Y como son políticos no pudieron con el genio. Massa lucía ayer feliz de exhibirse junto con Riquelme, la estrella de Boca, acaso gozando de que es el mismo club que manejan los macristas Daniel Angelici (presidente) y Oscar Moscariello (vicepresidente). Aunque los macristas le pagan el sueldo, Macri no podrá contar con una foto con él. Riquelme nunca lo quiso. A Massa y al 10 se los vio durante el acto con la confianza de viejos conocidos. Charlaron con los chicos, bromearon, atendieron a los medios y antes de la despedida, el ex intendente le regaló un cuadro de la inauguración de uno de los 16 polideportivos locales con una foto en la que Riquelme posa con una camiseta de Tigre. El sueño de Massa es que Riquelme termine jugando en su club.

Macri no conseguirá estar con Riquelme pero sin dudas le sacó ventaja a Massa con el anuncio del jueves por la noche. El acuerdo con Messi, más allá de los reparos de la figura de Barcelona (ver “Messi busca...”), fue una sorpresa y, también, un puñal para Daniel Scioli, otro de los presidenciables confesos, quien venía negociando para tenerlo como “la imagen” de los Juegos provinciales. En el macrismo, incluso quienes no sabían de las negociaciones de estos meses, estaban eufóricos con el anuncio.

Macri buscó capitalizar el sí: “Lionel es el mejor embajador que podemos tener. Se nos infla el pecho como argentinos cada vez que lo vemos jugar, que lo nombran, que lo premian, que lo ovacionan en todo el mundo. Ahora sentimos una alegría inmensa de saber que está representando a la Ciudad y difundiendo la primera competencia olímpica en la historia de nuestro país”, dijo el jefe de Gobierno en su cuenta de Facebook. Si bien la administración porteña tuvo que llegar a un acuerdo económico con la Fundación que maneja el padre del jugador, se informó que la plata será donada íntegramente a acciones sociales en todo el país.

En Tigre, Massa no se privó del micrófono: “Es importante que los chicos tengan en claro que la droga hace daño. Tener referentes como Román, que es un líder deportivo y una persona íntegra, es muy importante”. Riquelme, siempre a su lado, le tiró un centro: “Tengo el orgullo de estar en Tigre y de que me inviten. Voy a estar siempre que sea para los chicos”.

Como Messi, Riquelme mencionó a los pequeños como excusa para asistir al polideportivo del distrito que gobernó Massa, donde lo esperaba un nutrido grupo de periodistas. Pero se sabe: ninguno de ellos es tan ingenuo como para desconocer que los políticos siempre piensan en los votantes cada vez que hay un fotógrafo cerca.

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