El peronismo disidente se entusiasmó con la idea de convertirse en una de las principales bancadas del Congreso. Nombró a quienes lo asesorarán y luego se reunió con otros bloques opositores para negociar la mayoría en las comisiones.
La reunión de ayer fue la segunda consecutiva, juntó a unos 35 diputados actuales y electos del peronismo disidente y duró más de dos horas. Todavía no sellaron quién presidirá el nuevo espacio que impulsó Felipe Solá y aglutina a los legisladores de varios caudillos provinciales y al propio Francisco de Narváez. Sin embargo, coincidieron en no enfriar el entusiasmo ni las negociaciones, que continuarán el lunes próximo. Tampoco definieron el papel que dentro del grupo podría asumir la todavía oficialista Graciela Camaño, a quien Eduardo Duhalde quiere catapultar como la jefa del futuro bloque anti K.
Entre los avances, el peronismo disidente logró sumar a la movida a dos personajes con alto impacto político: los ex ministros de los gobiernos kirchneristas Lavagna y Lousteau. Ambos formarán parte del "grupo de trabajo" de apoyo parlamentario que se abocará a los tres grandes temas que se fijaron: social, seguridad y federalismo. A ese grupo también se sumarán el constitucionalista y ex procurador del Tesoro Alberto García Lema y el asesor de Solá y hombre de confianza de Lousteau, Esteban Conte Grand.
También nombraron a los negociadores del futuro bloque ante el resto de las bancadas opositoras, con las que buscarán el control de las comisiones en la Cámara baja. Un papel que desempeñarán la salteña Zulema Daher, que responde al senador Juan Carlos Romero; el electo diputado y ex jefe de Gabinete de Duhalde Antonio Atanasoff, ahora con De Narváez; y Luis Lusquiños, el hombre de confianza de los hermanos Rodríguez Saá.
En medio de la sesión del miércoles, los presidentes de la mayoría de los bloques opositores hicieron un alto para reunirse en el despacho del jefe de los diputados de la UCR, Oscar Aguad. Allí confluyeron Adrián Pérez, de la Coalición Cívica; Federico Pinedo, del macrismo; Francisco de Narváez y Enrique Thomas, por el peronismo rebelde; Claudio Lozano, de Proyecto Sur, y Eduardo Macaluse, por Solidaridad e Igualdad.
El encuentro sirvió para limar diferencias y encontrar un mecanismo de acuerdo para exigir un nuevo reparto de miembros de las comisiones legislativas después del 10 de diciembre. Se acordó respetar el papel de primera minoría parlamentaria del kirchnerismo y dejar en sus manos la presidencia y la vicepresidencia primera de la Cámara.
También aceptarían que el oficialismo presida las comisiones que considera "estratégicas para la gobernabilidad", pero no le cederán la mayoría en ninguna de ellas. Establecieron tres categorías: las estratégicas, las de mediano interés parlamentario y las de escaso interés. En cada una de ellas, la oposición quiere el sesenta por ciento de los miembros.
Los contactos entre los opositores continuaron ayer de manera informal. Hubo llamadas telefónicas y reuniones menores, de las que también participó el socialismo, que hasta entonces no se había sumado. En tanto, el kichnerismo en la Cámara baja rechaza el reclamo opositor mientras hace cuentas propias. Pero no está dispuesto a sentarse a negociar antes de cumplir el objetivo de darle media sanción a los proyectos enviados por el Gobierno antes de que concluyan las sesiones ordinarias el 30 de noviembre.












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