Se inició el diálogo, aunque la situación es inestable. Ambos dicen que, si la pelea llegase al recinto, tienen los votos. La centroizquierda, en tanto, continúa dividida
La propuesta del arco opositor, que asegura aglutinar a entre 134 y 139 diputados, apunta a quedarse con las tres vicepresidencias de la Cámara y a que la integración de todas las comisiones sea en un 60 por ciento para la oposición y un 40 para el oficialismo. En la mesa de negociaciones, sin embargo, existiría la posibilidad de resignar el reclamo por la vicepresidencia primera, que actualmente ocupa Patricia Vaca Narvaja y para la cual el oficialismo no difundió aún un posible reemplazante. Además, según voceros del espacio consultados por El Cronista, la oposición estaría dipuesta a ceder las presidencias –no la primacía en la integración– de las comisiones que el oficialismo considera vitales para la gobernabilidad, como las de Presupuesto, Defensa o Relaciones Exteriores. La de Asuntos Constitucionales podría convertirse en una pulseada aparte, ya que la oposición –a diferencia del kirchnerismo– no cree que los proyectos allí tratados puedan afectar a la gestión del Ejecutivo.
Parte del arco no oficialista de centroizquierda, sin embargo, manifestó ayer su desacuerdo con esa posición y profundizó las diferencias en el progresismo. Vilma Ibarra, de Encuentro Popular y Social, y Carlos Raimundi, del SI, salieron al cruce de otros diputados del sector, a los que acusaron de aliarse con la centroderecha. "La centroizquierda debe unificar su posición y plantarse como tercera fuerza, absolutamente autónoma del oficialismo y de la oposición de derecha", reclamó Ibarra al cuestionar las conversaciones que mantuvieron Claudio Lozano (Proyecto Sur) y Eduardo Macaluse (SI) con sus pares del radicalismo, la Coalición Cívica, el socialismo, el peronismo disidente y Diálogo por Buenos Aires, entre otros. Raimundi, en tanto, desautorizó públicamente a su jefe de bloque, Macaluse, "por la actitud inconsulta y personal de acordar con los sectores de la oposición con los que nosotros confrontamos".
El oficialismo, por su parte, considera que hoy será un día "crucial" para alcanzar consensos porque "una victoria pírrica no le sirve a nadie", según aseguraron voceros oficiales consultados por este diario. En el bloque aseguran, de todas maneras, contar con los 129 votos necesarios para imponer su postura si el debate llega al recinto. Las espadas K en la Cámara baja mantienen, en ese marco, esperanzas en un quiebre del arco opositor, a partir de las diferencias de la centroizquierda. Y aunque enfatizaron que una reunión de Labor Parlamentaria –como la que pidió la oposición– no puede celebrarse sin un acuerdo previo porque sería imposible llegar a un entendimiento entre 40 personas, admitieron que hoy habrá "margen para todo" y que "la idea es consensuar".









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