Dilma y Cristina: la alianza femenina que busca consolidar los lazos con Brasil

Dilma y Cristina: la alianza femenina que busca consolidar los lazos con Brasil
La nueva presidenta visitará Buenos Aires el 31 de enero, en el primer encuentro de las dos mandatarias. Por qué la cooperación será más importante que los roces comerciales.

Si en algún momento la rivalidad entre Argentina y Brasil descansaba en las glorias deportivas protagonizadas por Pelé y Diego Maradona, las relaciones diplomáticas y políticas hoy están en las manos de dos mujeres: Dilma Rousseff y Cristina Kirchner. Y con gran cantidad de puntos de encuentro, el diálogo entre Brasilia y Buenos Aires promete alcanzar mayor sintonía en esta etapa que en el período encabezado por Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva, aunque algunos puntos de tensión aún ensombrecen el horizonte y serán abordados el 31 de enero durante la gira de la flamante jefa de Estado.

Entre las políticas que generaron una alta dosis de sintonía, la conformación de la Comisión de la Verdad que investigará los crímenes de la dictadura brasileña y las políticas de igualdad de género acercaron a Rousseff a la Casa Rosada. “No son sólo puntos de encuentro de estos dos gobiernos sino de ambos países. Brasil y Argentina vienen avanzando en los últimos 15 años en una dirección de estabilidad y de visiones convergentes en políticas de desarrollo sostenible”, declaró a PERFIL la experta en Relaciones Internacionales brasileña Mónica Hirst.

Aunque en su discurso de asunción Rousseff nombró individualmente sólo a los Estados Unidos, también apoyó el fortalecimiento del Mercosur y la Unasur, organismos que Brasilia integra junto a Buenos Aires. Dentro de las políticas en común que los gobiernos de Dilma y Cristina impulsan, Hirst destacó “una visión no confrontacionista con Estados Unidos, una agenda de cooperación Sur Sur universalista y el énfasis en la protección de los derechos humanos”.

Más allá que la ausencia de Cristina en la asunción de su par brasileña no afectó la relación bilateral, hay otros aspectos conflictivos que pueden complicar el futuro diplomático. “Los roces comerciales van a seguir. Eso es común y corriente entre economías integradas. En este momento el proteccionismo mayor está del lado argentino y eso seguramente transformará a este tema en una negociación permanente, que en algunos momentos adquirirá mayor intensidad y generará más nerviosismo”, consideró en diálogo con este diario la profesora de la Universidad Torcuato Di Tella.

En ese punto, será clave el rol del flamante vicepresidente brasileño Michel Temer, veterano dirigente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que posee fluidos contactos con los poderosos industriales de San Pablo. Pero más allá del intercambio comercial, la política cambiaria que adoptará el Palacio del Planalto también preocupa a las autoridades argentinas. “La devaluación del real nunca va a ser tan significativa al punto de transformarse en un factor de tensión. Sin embargo, en algún momento puede lastimar a algunos sectores desde el punto de vista de su competitividad”, completó Hirst.

Mientras Dilma confirmó en su primer discurso que el asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU será una prioridad de su país, el gobierno de Cristina Kirchner pretende una reforma en el seno de Naciones Unidas pero no apoya la pretensión brasileña. Durante la próxima visita a Buenos Aires, Dilma buscará acercar posiciones en los temas que generan más tensión y renovará el apoyo que Lula brindó a los Kirchner en los reclamos a Gran Bretaña por las Islas Malvinas. Con una abultada agenda bilateral, el canciller Antonio Patriota llegará mañana a la Casa Rosada y dialogará con la presidenta y su par argentino Héctor Timerman, al que conoce desde los años en que ambos eran embajadores de sus países en Washington.

Patriota, un diplomático de carrera que reemplazó en el cargo a Celso Amorim, anunció durante la última semana que entre el 15 y 16 de enero el ministro de Defensa Nelson Jobim también llegará a Argentina para continuar la cooperación en el área militar. “Tal vez en la historia nunca hubo ningún momento de tanta unión y afinidad entre Brasil y Argentina”, sostuvo Timerman desde Brasilia tras la jura de Dilma, al destacar que lo une con Patriota una relación de “amistad”.

Aunque la ex guerrillera busca consolidar el liderazgo regional que ostentaba Lula y amenaza con quitarle protagonismo a Cristina en las futuras cumbres multilaterales, el vínculo, por el momento, goza de buena salud y atraviesa una impensada luna de miel.

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