Devaluación, reservas y dólar blue: los temas que marcaron el ritmo de 2014

Devaluación, reservas y dólar blue: los temas que marcaron el ritmo de 2014

 La economía de la adversidad que sobrevino al default, la polémica Ley de Abastecimiento y las promesas de inversión chinas con su generación de ejecutivos for import. Además, el "operativo despegue" del filósofo K José Pablo Feinmann y el análisis de lujo de Sarlo.

¿Devaluó el Gobierno o el mercado?

Después de casi cuatro años aplicando una receta de devaluación por goteo, el Gobierno convalidaba a fines de enero un abrupto salto del tipo de cambio que llevaba el dólar de $ 6,9 a $ 8 por billete. El ministro de Economía, Axel Kicillof, presentaba la nueva relación peso-dólar como el nivel de "convergencia" al que debía llegar la moneda.

Sin embargo, la biblioteca de empresarios, sindicalistas, economistas y referentes del sistema financiero respondía dividida. Por un lado, estaban quienes confiaban en que podrían capitalizar la ganancia de competitividad generada por el salto de la moneda. Y, en la vereda de enfrente, se ubicaban quienes apostaban a que la inflación consumiría el oxígeno conseguido rápidamente.

Históricamente, devaluación e inflación eran dos palabras inseparables en la economía argentina. Sin embargo, en el 2002, después de una conflictiva salida de la convertibilidad y una depreciación del 236% en la moneda, se sorteó la suba de precios y se logró una recuperación rápida y constante de la economía.

Expertos y protagonistas del equipo económico de entonces compararon en 3Días los dos escenarios -las reservas, el nivel de deuda, el desempleo, la capacidad instalada y las tasas de interés- para entender los parecidos y las diferencias entre ambos procesos.

El país que la Argentina no quiso ser

Exportadora de materias primas, la economía australiana comparte, a primera vista, muchas semejanzas con la argentina. En una crónica desde Sidney, el periodista y economista Tomás Bulat ponía en evidencia las diferencias y describía cómo el modelo de integración al mundo convirtió al lejano país de Oceanía en una potencia global.

"Australia es enorme, tiene más de 7,7 millones de kilómetros cuadrados, pero la mayor parte es absolutamente inhabitable, siendo un desierto enorme. Tiene apenas 22 millones de habitantes y un PBI per cápita de casi u$s 65.000 por año. Exporta por u$s 264.000 millones e importa por otro tanto. Su PBI total es u$s 1,4 billones, es decir, tres veces el PBI de la Argentina", remarcaba el economista mientras exploraba las calles de Sidney. "Es un país que lleva la friolera de 22 años de crecimiento sostenido de su economía, con un promedio del 3% anual. No es un milagro, es el resultado de entender que el mundo es una oportunidad, pero que aprovecharla requiere esfuerzo y trabajo", decía.

La apertura al mundo como una oportunidad, su estabilidad política y su manejo del boom de los commodities, entre las claves que destacaba Bulat del sólido modelo aussie.

El fenómeno de los Golden Boys chinos

En la semana en que el país recibía la visita oficial del presidente chino Xi Jinping y la economía local esperaba el aluvión de inversiones asiáticas, 3Días narraba en una crónica los secretos de la creciente generación de ejecutivos orientales que ya vive -y hace negocios- en la Argentina.

Departamentos en Puerto Madero y Recoleta, herméticas pero fastuosas cenas en restaurantes cantoneses y mucho fútbol aparecían como parte de los hábitos de esta creciente comunidad. Es que estos golden boys orientales eran, por entonces, apenas unos 3.000 de los más de 100.000 que viven en el país. Sin embargo, la influencia del puñado de ingenieros, administrativos y algunos altos directivos resulta mayúscula: representan los intereses de la segunda economía más poderosa del planeta, con un PBI de u$s 13.300 millones, y la segunda socia comercial de la Argentina, detrás de Brasil.

Respecto a los códigos de Oriente, los conocedores de la cultura asiática consultados señalaban que la confianza es el concepto clave a la hora de hacer negocios con esta nueva élite de profesionales que sigue creciendo y que hoy ya deambula con naturalidad por las calles del microcentro porteño.

Nuevo default y después

El 30 de julio fue el día bisagra en la economía local. Hasta esa fecha los indicadores económicos reflejaban una tendencia recesiva, tensión en el mercado laboral y presión sobre el mercado financiero. Pero a partir de la entrada en default todo se agravó.

Recesión, alta inflación, caída del salario, aumento del desempleo y el consumo en retroceso aparecían como parte de un círculo vicioso que, sostenían los expertos consultados, sería difícil revertir.

La pregunta se imponía: ¿Es automático el efecto del conflicto con los fondos buitre sobre la economía real? No, pero sí lo era sobre las expectativas. La falta de resolución del conflicto de la deuda en Nueva York dejaba en claro que no habría acceso al crédito por lo menos hasta entrado el 2015.

Ante la crisis con los holdouts, las consultoras económicas recalculaban sus estimaciones para 2014, que ya de por sí estaban lejos de ser positivos.

"Si seguís dilatando el acuerdo con los holdouts y el país se queda sin posibilidades de refinanciar deuda y acceder al crédito, entrando en 2015 esta situación va a generar problemas en la economía real", pronosticaba Agustín D?Attellis, economista de la agrupación oficialista la Gran Makro.

La ley más temida por los empresarios<

Mientras avanzaba en el Congreso, el proyecto que finalmente otorgó atribuciones discrecionales al Ejecutivo para controlar el mercado, despertaba un rechazo unánime entre los empresarios y la oposición.

La flamante ley de Abastecimiento K era cuestionada por diversos frentes. Para empezar, su constitucionalidad era puesta en duda por juristas de la talla de Daniel Sabsay, quien acusaba al Gobierno de Cristina Kirchner de "institucionalizar lo que antes hacía Guillermo Moreno por teléfono".

En tanto, otros señalaban los indisimulables puntos en común del proyecto con la Ley Orgánica de Precios Justos que impuso el chavismo en Venezuela y alertaban sobre la posibilidad de que se usara como una herramienta de persecución política.

"El proyecto es un disparate mayúsculo. Sólo existe una ley similar y está en Venezuela", disparaba sin pelos en la lengua el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi. Por su parte, fuera de micrófono, los hombres de negocios criticaban la medida por inoportuna en un contexto de estanflación y caída de reservas como el que atravesaba el país. "Esta situación va a retraer la inversión", se lamentaban en los pasillos de la Unión Industrial Argentina.

"Adhiero a Cristina no al Gobierno"

Creo que Boudou no tiene condiciones para Vice ni las tuvo nunca. Y el kirchnerismo eligió muy mal el vicepresidente. Boudou es muy joven, muy jodón, viene de la Ucedé, le gustan las motocicletas, las minas... Creo que Cristina lo puso para dar una imagen joven del Gobierno, pero se equivocó porque eligió a un joven muy revoltoso". La frase, contudente, no pertenece a un dirigente opositor sino a José Pablo Feinmann, escritor y filósofo que durante la última década acompañó con entusiasmo las políticas de los gobiernos kirchneristas. Para ese entonces, Boudou ya contaba con dos procesamientos judiciales y eran pocos los funcionarios del Gobierno que se molestaban siquiera en ensayar una defensa del Vice. Carta Abierta, en tanto, la usina intelectual K por excelencia, guardaba silencio. En un extenso reportaje con 3Días, Feinmann se reivindicaba como un intelectual inorgánico, cuestionaba algunos "silencios" de esa agrupación y aclaraba: "Yo no adhiero al Gobierno, adhiero a Cristina. Lo demás me parece caca". A tono con el fin de ciclo político, el filósofo iniciaba así su elegante operativo despegue. Provocador nato, también dejaba una advertencia que sería reproducida por los programas de radio de aquel día: "Si gana Macri, la clase media va a tener que devolver los coches que se compró con Cristina".

El blue y el contagio a la economía

El mismo día en que el dólar blue superaba la barrera de los 15 pesos, el ministro de Economía, Axel Kicillof, se plantaba en el Congreso y minimizaba ante los legisladores su verdadero impacto, asegurando que se trataba de un mercado marginal que no afectaba el devenir de la economía. Pero la realidad lo desmentía, mientras la brecha entre el formal y el paralelo se ampliaba por encima del 80%. Las vías de conexión entre el dólar ilegal y la economía real dejaban ver que el valor del blue tenía algo más que ver que con la pura especulación financiera como argumentaba Kicillof. Los importadores acudían a comprar dólares al contado con liquidación a más de 14 pesos para poder pagar las importaciones adeudadas en el exterior porque el Banco Central no les autorizaba el giro de divisas al cambio oficial, mientras los monotributistas quedaban excluidos de la posibilidad de comprar dólar ahorro. 3Días pasaba revista a esas vías de contagio que el Gobierno prefería no mirar: valor de reposición de un bien, desabastecimiento, importación,inmuebles, turismo, inversión, incentivo al corto plazo, rentabilidad, energía y salarios. Un pulpo con bazos comunicantes en la economía real.

El futuro de Cristina, según Sarlo

La escritora afirmaba en un jugoso reportaje con 3Días que Cristina no solo buscaba fueros, sino que fantaseaba con un regreso". La intelectual más crítica del kirchnerismo aseguraba también que la Presidenta no tenía más remedio que apoyar a Scioli en 2015 y que si no iba al Parlasur, era probable que CFK encabezara la lista a legisladores en la provincia de Buenos Aires para conseguir protección frente a los embates de la Justicia. "Va a necesitar fueros porque va a tener causas abiertas por blanqueo de dinero, que es uno de los peores delitos en los cuales se puede incurrir", sentenciaba. Sarlo también ponía el foco en los aspirantes a suceder a Cristina y afirmaba: Scioli. "Es un peronista, justicialista, conocedor de la burocracia de ese partido. La idea del recién llegado ya no existe". Massa. "Es un enigma, con esa cuestión muy oportunista y demagógica que tiene permanentemente". Macri. "En la cuestión de la corrupción es como si viviera en los anillos de Saturno. Hacia atrás, no le interesa. Carrió. Es una política extremadamente inteligente e imaginativa, la respeto mucho. Ahora, no necesariamente tengo que adoptar sus equivocaciones". Sanz."Quiere ser el vice de Macri".

Poca inversión genuina

Aún si hay arreglo con los holdouts y Argentina accede a los mercados de crédito, 2015 será otro año duro en materia económica. De tenue recuperación o recesión y una inflación que marcára el pulso de los maltrechos bolsillos argentinos. Pese a este panorama y la incertidumbre electoral, hay empresas que siguen apostando. Se trata, más bien, de inversiones forzadas por el cepo, como los ladrillos, y las que, al manejar horizontes extensos, se ven menos afectadas por la coyuntura, como Vaca Muerta. 3Días relevaba esos sectores y contaba en detalle la situación de la Industria. 

Comentá la nota