Tras las revelaciones de PERFIL, dos funcionarios vinculados al titular de Nucleoeléctrica Argentina S.A. fueron separados de sus cargos. Sin embargo existe un antecedente previo que desnuda una larga trama de complicidades y presuntos sobreprecios. Sucede en el marco de la feroz interna que se respira en el organismo que obsesiona al presidente Javier Milei. Uno de los principales apuntados trabajó con Daniel Scioli durante su gestión como gobernador bonaerense. Además, desde 2017, es socio del hermano del actual secretario de Turismo, Nicolás Scioli, en la consultora Imoove S.R.L.
Giselle Leclercq
La crisis en Nucleoeléctrica Argentina (NASA) entró esta semana en una nueva fase. Tras una denuncia interna, presentada ante el Comité de Integridad por presuntas irregularidades en la contratación de un servicio de limpieza, el directorio de la firma nuclear decidió apartar a dos funcionarios designados por el presidente de la compañía, Demian Reidel. Sin embargo, lejos de quedar contenida, la situación sigue escalando. PERFIL reveló el caso hace diez días y ahora tuvo acceso a una presentación realizada ante la Justicia Federal antes de que el conflicto tomara estado público. La demanda aporta un antecedente inquietante, porque incluye la advertencia sobre un posible esquema de direccionamiento en procesos licitatorios durante la actual administración.
El caso que detonó el escándalo fue la licitación de un servicio de limpieza para las centrales nucleares. Tal como reveló este medio a principios de enero, una denuncia interna advirtió que la empresa LX Argentina podía resultar adjudicataria con una oferta que superaba en más de un 140% el costo histórico del servicio y los valores de referencia utilizados por la propia compañía. La presentación, firmada por el gerente de planta de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, describió presiones internas, intentos de reformular informes técnicos y un proceso que, de concretarse, habría implicado un perjuicio económico significativo para NASA.
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PERFIL se comunicó con Reidel, pero el funcionario eligió el silencio total
En ese contexto, el directorio resolvió frenar la contratación y apartar de sus funciones al gerente general, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, dos hombres de confianza de Reidel. En reemplazo de Famá fue designado Fernando Monserrat, quien ya ocupó ese cargo en el pasado y cuenta con amplio reconocimiento entre los trabajadores de la compañía. En tanto, las funciones de Pantuso quedaron, de manera transitoria, bajo la órbita de Ricardo Matuk, responsable del área de Administración y Finanzas.
AMIGO PRESIDENCIAL. Reidel con el ministro de Defensa, Carlos Presti y abajo con Karina Milei.
La salida de ambos funcionarios coincidió con la aparición de una nueva denuncia que volvió a tensar el clima interno. A la presentación de Nolasco al Comité de Integridad se sumó otra por parte de la la empresa M&G Facility Service, que cuestionó los requisitos de admisibilidad incluidos en los pliegos de distintas licitaciones y denunció exclusiones discrecionales. Según relatan fuentes internas, además, existiría una decena de presentaciones anónimas, una modalidad prevista en el reglamento del Comité, que refuerzan la sensación de que el conflicto excede largamente un expediente puntual.
Pero el antecedente más delicado es anterior al estallido mediático. Antes de que PERFIL publicara la primera nota sobre la licitación de limpieza, la empresa Distribón SRL había recurrido a la Justicia Federal para impugnar un proceso licitatorio de NASA por presunto direccionamiento en un proceso en el que pretendían competir. No se trataba de un lugar cualquiera, sino que eran trabajos de limpieza en una zona que requiere, por ejemplo, trajes especiales para prevenir la radiación, un servicio en el que la firma tiene trayectoria.
La presentación de Distribón fue firmada por su dueño, Alejandro Davison, se solicitó una medida cautelar para suspender la licitación. Oscar Papavero, a cargo del Juzgado Federal en lo Civil y Comercial N° 1 de San Martín, no frenó el proceso, pero dejó abierta la discusión de fondo sobre la legalidad del proceso cuestionado. Luego, las actuaciones fueron remitidas al juzgado federal con competencia territorial en la zona de Campana. El denunciante ahora aguarda que se levante la feria judicial.
En términos generales, la presentación de Distribón sostiene que NASA incorporó requisitos arbitrarios en la licitación, como exigencias de dotación mínima de personal, antigüedad de las empresas y certificaciones técnicas que no guardaban relación directa con el objeto de la contratación.
Según el denunciante, los nuevos requisitos de NASA se combinaron con tiempos imposibles de cumplir. “Pese a tratarse de un servicio de complejas especificaciones técnicas, ya que se involucran residuos radioactivos, fue convocado con plazos muy exiguos, generando aún más sospechas a la luz de las direccionadas cláusulas que lo componen, que establecieron un plazo ínfimo de 15 días para la presentación de las ofertas, teniendo en cuenta el enorme volumen de documentación, tareas evaluadoras y la petición de antecedentes exorbitantes”, sostuvo en la denuncia.
Nadie en la compañía quiere responder preguntas ni tampoco el propio Reidel, que no contestó los mensajes enviados por este medio. Para los directores será difícil alegar desconocimiento de, al menos, el malestar que había entre algunas firmas que llevaban años proveyendo servicios para la compañía. Distribón, por ejemplo, llegó a elevar cartas al directorio para advertir la situación utilizando ejemplos concretos de lo que se les requería: “Se exige contar con una planta permanente de 500 trabajadores cuando Distribón S.R.L. ejecuta el servicio en forma satisfactoria desde hace cuatro años con una dotación sensiblemente menor, sin cuestionamiento alguno”, dice uno de los escritos.
Las cartas fueron enviadas al directorio el 28 y el 31 de octubre, mucho tiempo antes de que explotara el escándalo con LX Argentina. Ese antecedente pasó casi inadvertido en su momento, pero hoy cobra otra dimensión. Para algunos sectores de NASA, las presentaciones de Distribón anticiparon un patrón que luego reapareció en la denuncia de Nolasco y en las que se acumularon durante las últimas semanas: la sospecha de que los cambios introducidos en los pliegos no fueron neutros, sino que habrían favorecido a un grupo reducido de oferentes.
Directorio partido. El escándalo de LX Argentina terminó de partir al directorio. Al igual que en la presentación de Distribón, Nolasco subrayó que parte de las irregularidades se originan con la modificación de los requisitos de admisibilidad que deben pasar las empresas.
REACTOR DE ATUCHA. Está a cargo de Demián Reidel y la contratación de su limpieza despertó intrigas.
En el caso del proceso cuestionado por Nolasco, el funcionario sostuvo en su denuncia interna que esos cambios llevaron a que nueve de las compañías que se presentaron para la contratación de un servicio de limpieza para el Lote 5 (el punto en la mira), solo dos lograron ser admitidas: La Mantovana Servicios Generales y LX Argentina. Unos días después, y a pesar de no haber sido evaluada en la instancia del Análisis Técnico, la firma Limpiolux se incorporó de hecho como tercera posible proveedora.
Las tres ofertaron montos llamativamente altos y por encima de lo que se cobra el servicio en la actualidad. Entre esas opciones, la de LX Argentina era la más económica y por eso se daba por descontado que había sido la favorecida.
Una licitación en Atucha desnudó la dura interna que golpea a Demian Reidel
Cuando se conoció esta información (según reconstruyó PERFIL a partir de conversaciones con fuentes al tanto de las discusiones internas), el vicepresidente de NASA, Guido Lavalle, solicitó que en la reunión de directorio en la que se analizara la licitación cuestionada también se debatiera la continuidad de Pantuso y Famá. Su planteo fue acompañado por Axel Larreteguy y Diego Chaher. Este último, además de su rol como director de NASA, tiene a su cargo la tarea de avanzar con la privatización del 54% de la empresa, lo que explica, según coinciden distintas fuentes, su interés en evitar que el conflicto interno escale y complique ese proceso.
El grupo impulsó el reemplazo de Famá por Monserrat con un objetivo concreto: contener el malestar interno y garantizar la continuidad operativa. “Nadie quiere que la gente se rebele en este contexto”, sintetizó una fuente con acceso a la cúpula de la compañía. En pocas semanas, Atucha deberá afrontar una parada programada para tareas de mantenimiento, un período crítico que requiere destrabar compras y contrataciones en plazos acotados. Para el directorio, la prioridad es que la empresa siga funcionando con la mayor normalidad posible.
La votación, sin embargo, dejó heridas abiertas. En la empresa cuentan que, antes de la reunión, Lavalle mantuvo una fuerte discusión con Reidel. El presidente de NASA y el director Marco Campolonghi habrían intentado defender la continuidad de los funcionarios cuestionados. Tras quedar en minoría, ambos se retiraron del encuentro en un clima de máxima tensión. PERFIL se comunicó con el área de Relaciones Institucionales de la empresa y con el propio Reidel para conocer su posición, pero no obtuvo respuesta.
El contraataque. Lejos de cerrar el conflicto, el desplazamiento de Pantuso dio lugar a un contraataque. Apenas un día antes de ser apartado, el ahora exgerente de Coordinación Administrativa presentó un extenso escrito ante el Comité de Integridad y el directorio en el que rechazó las acusaciones en su contra y apuntó directamente contra Nolasco. En esa presentación, Pantuso sostuvo que la denuncia por la licitación de limpieza es una reacción frente al endurecimiento de los controles internos y acusó al gerente de planta de haber convalidado, en 2023, desvíos superiores al 300% en contrataciones similares, sin objeciones técnicas ni económicas.
Esa denuncia cruzada, que ahora tomó estado público, agrega una nueva capa a una crisis que ya no se limita a una licitación ni a un puñado de funcionarios. En juego está el control de los procesos de compra en una empresa estratégica, atravesada por un plan de privatización y por internas que, lejos de disiparse, siguen sumando capítulos.
Pantuso se convirtió en el principal apuntado en esta trama. Se trata de un periodista que trabajó con Daniel Scioli durante su gestión como gobernador bonaerense. Además, desde 2017, es socio del hermano del actual secretario de Turismo, Nicolás Scioli, en la consultora Imoove SRL.
Este no es un dato menor para sus adversarios que ponen el ojo en la compañía Limpiolux (la que se incorporó de hecho al pliego en debate). La firma pertenece a la familia Peluso, que duplicó sus contratos con el Gobierno en la era mileísta, según contó La Nación en mayo de 2025. La expresidenta de la empresa, Cecilia Peluso, está a la espera de un juicio oral por supuesto sobreprecio en un contrato celebrado con la AFIP en tiempos de Ricardo Echegaray. Su hermano, Luis Alberto, fue el titular del Instituto de Lotería y Casinos de la provincia de Buenos Aires durante el sciolismo.
En el entorno de Pantuso niegan que este vínculo explique el desembarco de Limpiolux en la licitación polémica. También niegan que haya llegado a NASA a través del ex motonauta.
Los defensores de su gestión dicen que Pantuso y Famá no fueron desplazados y que solo les suspendieron las firmas. Sin embargo, saben que en lo inmediato se iniciará una investigación interna para evaluar si corresponde un sumario. Por estos días, evalúan presentar su renuncia. En público, hasta ahora, pide la cabeza de Reidel.
A pesar de ser un gran amigo de Javier Milei, el físico sabe que se ganó más de un enemigo en La Libertad Avanza. Por eso nadie confía en que haya una defensa vehemente de su gestión. Por ahora se mantiene en silencio mientras avanzan las acusaciones internas.






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