La delgada línea del PRO: sintonía en la mano dura y distancia institucional con la Casa Rosada

La delgada línea del PRO: sintonía en la mano dura y distancia institucional con la Casa Rosada

Entre el reclamo de Vidal por las deudas institucionales de Milei y la sintonía de Jorge Macri con el control de la calle, el partido amarillo intenta diferenciarse en los papeles mientras confluye en la mano dura.

Por

Carla Pelliza

Desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza, el PRO se vio envuelto en la incómoda misión de mostrarse diferente a la administración violeta pero acompañar el rumbo económico, lo que implicó acordar electoralmente en algunos distritos y competir en otros. Con territorios en plena etapa de coqueteo, el macrismo camina por una delgada línea que muestra coincidencias en la mano dura, pero diferencias en lo institucional. Dos visiones que se hicieron explícitas en la Ciudad de Buenos Aires, con líneas de acción similares en lo que respecta al orden público pero cuestionamientos en los aspectos más “republicanos”. 

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María Eugenia Vidal, quien compartió un locro junto a funcionarios porteños en las celebraciones del 9 de julio, es una de las voces más críticas del gobierno nacional. La exgobernadora no se muestra convencida de la posibilidad de una reelección de Javier Milei, aunque concede que podría ocurrir. Para ella, el crecimiento económico actual tuvo ganadores puntuales pero no se hizo masivo, por lo que la clave de un eventual segundo mandato dependerá de si el Presidente construye una mayoría de ciudadanos que sientan que el esfuerzo valió la pena en sus propios bolsillos, más allá de las estadísticas. 

Vidal reconoció a Luis Novaresio haber votado por Milei en la segunda vuelta porque no tenía otra opción. Tras respaldar diversas iniciativas parlamentarias, la titular de la Fundación Pensar sostiene que las instituciones siguen siendo la materia pendiente del mandatario. Por este motivo, advierte que el apoyo del PRO a las leyes económicas fundamentales no implica avalar la totalidad de las medidas oficiales. 

Pero también hay coincidencias. En plena etapa de negociación abierta, pero con la convicción de que Jorge Macri es el candidato del Gobierno porteño para continuar la conducción PRO de la Ciudad, el macrismo capitalino enfatiza la convicción de la actual administración para terminar con las prácticas al margen de la ley. Con la certeza de que la misión es no complicarle la vida al vecino y de que las cosas funcionarían mejor si todos respetaran las normas, la premisa es clara: el que no cumple, debe ser sancionado.

Así, el gobierno de Jorge Macri comenzó a intimar a diversas organizaciones sociales que asisten con alimentos y abrigo a personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires, según denunció el diario Tiempo Argentino. Pero también, tal y como se refleja en las redes sociales de dirigentes amarillos, empezó a poner el ojo sobre las camionetas chatarreras o botelleras que transitan en la Ciudad porque moelstan a los vecinos. En general, el concepto es siempre el mismo: el problema proviene de la provincia de Buenos Aires. 

La Fundación Pensar organizó un encuentro virtual para debatir sobre el ordenamiento del espacio público. En la reunión se destacó que la gestión actual tomó la decisión política de hacer respetar las normas frente a la resignación de administraciones anteriores, destacando un acuerdo macro con la Nación, que empuja en la misma dirección y permite avanzar con definiciones locales. 

Durante el encuentro, el ministro de Justicia de la CABA, Gabino Tapia, describió al PRO como un espacio cuyo gran diferencial es gestionar en beneficio del vecino, manteniendo un eje de cercanía desde la función pública. El funcionario diferenció la gestión de Macri de otras al asegurar que existió el compromiso de terminar con los piquetes, una tarea facilitada por la política nacional en los espacios porteños que están bajo custodia federal, como el Congreso o la Casa Rosada. 

Esta “interacción” entre ambos niveles de gobierno resulta fundamental para el éxito de las medidas, según destacó. El puente con la administración de Javier Milei sumó gestos de sintonía en los Tedeum del 25 de mayo y del 9 de julio. Sintonía.

Ese acuerdo con Nación permitió, describió Tapia, avanzar con políticas locales como los desalojos de más de 800 viviendas denunciadas como usurpadas. Una medida que fue enmarcada en la discusión del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, iniciativa PRO que está en discusión en el Senado. Otra de las políticas en ese sentido fue el desalojo de manteros, por el que se recuperaron "más de 60 kilómetros"; el estudio de las rutinas de recolección de residuos para que se cumpla con los horarios estipulados y los recorridos se amolden a las nuevas modas de tótems de seguridad en lugar de encargados de edificios; multas a trapitos; o sanciones a estacionamientos en doble fila. El concepto de fondo se mantiene inalterable: si las reglas se cumplen, la Ciudad funciona bien.

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