Defensores pidieron la absolución

Minutos antes de las 20, el Tribunal Oral Federal dio pasó a las réplicas y las dúplicas en el debate oral y público que se le sigue a los represores de la Subzona 14 en el edificio del Colegio de Abogados.
Las réplicas se le otorgan a los abogados querellantes y el fiscal para responder a algún agravio que hubiera surgido de los alegatos de las defensas; las dúplicas, son las respuestas de los defensores a los planteos de los otros. El trámite fue breve e incluyó un pedido de disculpas del defensor Héctor Vidal por si en su alegato de la mañana había ofendido a alguien (ver página 10).

El fiscal del TOF, Jorge Bonvehí, abrió la ronda. Afirmó que los pedidos de nulidad planteados por los defensores eran extemporáneos, pues debían presentarse antes del juicio. Sobre los pedidos de prescripción sostuvo que eran improcedentes puesto que se había acreditado el carácter de delitos de lesa humanidad.

El querellante Franco Catalani coincidió con el fiscal y recordó que el Tribunal que lleva adelante el juicio no tiene jurisdicción para declarar la nulidad de las actuaciones administrativas de 1984 y de la instrucción del juez penal Alberto Baglieto. Sobre la solicitud de nulidad de los alegatos, realizada antes por el defensor Tomás Del Campo, planteó que no existía legislación que la validara.

Carina Salvay, abogada de la misma querella, rechazó el pedido de excarcelación de los imputados. Algo en lo que coincidió luego Miguel Palazzani, abogado de la víctima Raquel Barabaschi, al considerar que libres, los acusados podían entorpecer la causa. Eduardo Fernández defendió el uso de la figura del genocidio atento a la adhesión de Argentina a los tratados internacionales. Además realizó el cuestionamiento a Vidal que generó el posterior pedido de disculpas.

Palazzani dijo, además, que no se podía pedir la nulidad por la nulidad misma como había ocurrido, atento a que ninguno de los defensores había explicitado cuáles eran los agravios que las justificaban. Rechazó la posibilidad de la prescripción recordando los fallos en ese sentido de la Corte Suprema de Justicia.

De los defensores, Carlos Riera dijo que los pedidos de nulidad, si se fundaban en las violaciones a las garantías de los imputados, podían realizarse durante el transcurso del juicio; sostuvo que sus defendidos habían sido concretos en que no sabían de qué se los acusaba y reiteró que el plazo de juzgamiento de los acusados no era razonable.

La audiencia terminó poco antes de las 21 y el presidente del Tribunal, José Mario Triputti, dijo que se reanudaría el martes 16.

Del Campo atacó el sumario de Tierno

El abogado Tomás Del Campo reclamó ayer la absolución "lisa y llana" de sus cinco defendidos en el juicio que se les sigue a los ex policías que integraron el grupo de tareas de la Subzona 14. El defensor de Oscar Yorio, Néstor Cenizo, Hugo Marenchino, Athos Reta y Carlos Reinhart cerró la ronda de alegatos que se inició el martes con las querellas y el fiscal Jorge Bonvehí y continuó ayer con las defensas.

Del Campo comenzó su exposición a las 16.50 y finalizó tras dos horas y media. Su tono se pareció más al utilizado por Riera a cuyos pedidos de nulidad (ver página 10) adhirió en un todo. Se diferenció en cambio al pedir que fueran declarados nulos los alegatos de los abogados querellantes y del fiscal. Su argumento fue que todos aludieron a la figura de la autoría y coautoría mediata -una "doctrina foránea"- de los crímenes pero ninguno expuso caso por caso cuáles eran los hechos que le imputaban a sus defendidos.

"Acá se enunció la teoría y luego se fue a los hechos pero sin enunciarlos. Por lo tanto, esta defensa se vio recortada. ¿Cómo podemos responder a algo abstracto, donde no hay descripción de los hechos?", preguntó. Con ese argumento, acusó a Bomvehí y los abogados querellantes de "barrer" el legítimo derecho de defensa de los imputados.

Aseguró que no estaba probado que los delitos investigados fueran de lesa humanidad y, por tanto, pidió que se declare la prescripción de la causa, por ser, en todo caso, delitos comunes cometidos hace más de 30 años. Sostuvo que no hubo secuestros, sino detenciones; que no se ocultó a los presos, que estaban alojados en cárceles que no eran clandestinas; y que no se los eliminó físicamente. Descartó de plano la posibilidad de un genocidio.

Dijo que los juicios que sobrevinieron luego que el Congreso declaró la nulidad de las leyes del perdón están viciados de nulidad, porque el Poder Legislativo se tomó una atribución propia del Poder Judicial. Dijo que el Estado moroso que no hizo Justicia en su momento, ahora era un Estado vengativo, al buscar una condena violentando el Estado de derecho.

Sobre el sumario administrativo que realizó la Provincia en 1984, admitió que la medida de investigar las presuntas violaciones a los DD.HH. era "correcta", pero afirmó que todo lo que se hizo durante la "investigación" desvirtuó el propósito original. "El gobernador Marín, evidentemente, no sabía en manos de quién estaba poniendo el sumario", dijo en alusión al ex asesor letrado Juan Carlos Tierno. "Se construyó una pirámide judicial sobre una base de cartón", afirmó.

Por último, pidió la liberación de los imputados hasta que hubiera sentencia firme.

El abogado de Greppi disparó contra todos

Ayer se pudieron escuchar en el juicio a los nueve represores de la Subzona 14 los alegatos de los abogados defensores de los acusados por secuestros y torturas mientras conformaron el grupo de tareas que funcionó en La Pampa durante la dictadura militar. Durante la mañana, se vivieron dos momentos muy distintos en el Colegio de Abogados. Mientras en primer turno el representante del ex coronel Néstor Greppi, Hernán Vidal, se despachó con un discurso que no ahorró ironías, chicanas ni provocaciones; el abogado oficial Carlos Riera -de Roberto Constantino, Roberto Fiorucci y Omar Aguilera- intentó en un alegato medido y con fundamentación jurídica, favorecer la situación de sus defendidos.

Las dos situaciones de los defensores no puede ser más disímil: mientras Vidal es un "viejo conocedor" de estos juicios ya que ha intervenido en representación de otros represores, Riera asumió recién este año el cargo como funcionario judicial en Santa Rosa.

Nulidad.

Vidal pidió a los jueces la absolución del ex coronel Greppi, que el juicio sea declarado nulo a raíz de las "Leyes del Perdón" y adelantó que si el ex militar es condenado, apelará ante la Corte Suprema de Justicia. Sostuvo que Greppi nunca violó un domicilio, ni torturó ni detuvo a nadie en el período que se investiga. Y que se fue de La Pampa en 1977.

El abogado en su largo alegato, usó un tono irónico y hasta provocativo que no dejó mención por hacer ante el asombro del público. ¿Quiénes fueron sus blancos?

-El defensor recordó que Greppi fue edecán del presidente Raúl Alfonsín -uno de los pocos que se salvaron de sus chicanas-. Afirmó que si no hubiera sido por sus antecedentes, el militar no podría haber ocupado ese puesto clave. Y mostró un recorte del diario Clarín en el que había una foto del mandatario y el coronel. "Pero claro, lo publicó Clarín. Como dijo Néstor Kircher, 'qué te pasa Clarín'. Claro, que ahora no lo puede decir", dijo en tono burlón. En ese momento, Liliana Abratte, militante de los derechos humanos, abandonó entonces indignada la sala.

-Sobre ex funcionarios de los 70 que fueron víctimas del grupo de tareas afirmó: "Fueron detenidos por causas comunes, no hay delitos de lesa humanidad. Fueron rapiñas, una actitud delictiva. Las cosas del Estado son de todos y traicionaron a Regazzoli que era un gobernador honesto". Luego de tratarlos de "sinvergüenzas" mencionó las causas judiciales con condena que tuvieron y fotos de diarios de la época donde mostraban elementos sustraidos al gobierno.

-Afirmó que el ex coronel no estuvo en La Pampa antes del 24 de marzo del 76 y que el ex ministro de Obras Públicas, Santiago Covella, "mintió" cuando dijo que lo trató mal en un operativo previo al golpe. "Inventa circunstancias que no existieron. A Covella le va a crecer la nariz como a Pinocho", dijo.

-Sobre los funcionarios judiciales que intervinieron en la causa hubo varios párrafos. Sobre el fiscal porteño Federico Delgado dijo que "inventó premisas" y utilizó "falacias y paralogismos", que era "un émulo moderno de Torquemada" y que confundió el grado que tuvo Greppi. Del juez Daniel Rafecas comentó que "se dedica a prologar libros de contenido ideológico (por El informe 14)"; y del fiscal pampeano Jorge Bonvehí que su alegato fue "lacrimógeno" y que no sabía si había terminado su carrera.

-Dijo que Greppi no participó de la Subzona 14 en forma orgánica y sólo tuvo funciones administrativas civiles en el gobierno. "Sino tendríamos que llamar a todos los funcionarios que hubo como el contador (Oscar) Jorge que fue funcionario en el Banco de La Pampa y después en otros lugares. Deberíamos convocarlo e imputarlo".

-Sobre el ex gobernador Rubén Marín, dijo que "fue el mejor gobernador de toda La Pampa, de todos los tiempos, cuando la plata fue bien administrada y bien empleada".

-El párrafo más extenso lo dedicó "al sumario Tierno, el tierno sumario", ironizando en referencia a las actuaciones administrativas del 84. Habló de su "dudosa factura" y atacó directamente al destituido intendente Juan Carlos Tierno. Dijo que no iba a hacer referencia "a los métodos violentos que acostumbra usar, lo que han publicado todos los diarios" y a su "mote"; y sí mencionó que las actuaciones "fueron armadas y salvó al comisario (Miguel) Gauna". Indicó además que usó la investigación como "su plataforma política" y que "le vendió un buzón al doctor Marín, a los derechos humanos y a la provincia".

También hizo referencia a cómo fue destituido como intendente -"¿vio que algo conozco de La Pampa, doctor Tierno", chicaneó- y que es "genéticamente violento" al recordar cómo su tío, Justo Tierno, baleó en febrero de 1955 al entonces gobernador Salvador Ananía.

-Vidal aseguró en otro párrafo que la causa a su defendido fue armada desde la Procuración General "para condenar a un militar para que de ese modo se condene al Ejército". "Menos mal que el sargento García, el enemigo del Zorro, no pasó cerca", se burló.

-Al querellante Miguel Palazzani lo acusó de no saber leer un legajo militar, cuando habló de que uno de los que había firmado las calificaciones de Greppi había sido el dictador Jorge Videla. "¿Quién las iba a firmar, Sanfilippo, Messi, Maradona?", le preguntó.

-Antes de finalizar y pedir la libertad de su defendido hasta que quede firme la sentencia, afirmó que el ex coronel "estuvo del lado leal a Alfonsín en Villa Martelli y dijo que (Aldo) Rico debía abandonar la institución. Cuando muchos militares se escondían, fue a Monte Caseros y a punta de tanque sacó a Rico. Puso lo que tenía que poner por la democracia".

Fundamentos.

Riera fue la contracara de Vidal. Comenzó su lectura asegurando que hablaba "con respeto a las personas que se puedan considerar víctimas" y dijo que no iba a ser su alegato "una proclama de impunidad generalizada". El defensor tuvo la tarea más difícil: sus tres representados son los que más complicados están por las pruebas y testimonios que pesan en su contra.

Pidió que se los desvincule del proceso y que ese juicio penal "no se trata de un ensayo de revisión histórica ni una investigación periodística". Reclamó que se les debe respetar el sistema de garantías a los represores, dado que considera que se "están vulnerando las reglas del Estado democrático de derecho" con la acusación en su contra.

En su alegato cargado de citas a teóricos del derecho y leyes, habló de que el juicio estaba prescripto según su visión, y también estaba la imposibilidad de una condena justa, ya que pasaron 22 años desde que fueron indagados por primera vez y la elevación a juicio en 2003.

Dijo que en el debate no se puede hablar de la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad en La Pampa ya que "no son de lesa humanidad como son presentados en este proceso. Según el Estatuto de Roma esos delitos tienen que estar dentro de un plan sistemático y generalizado contra la población civil. Pero aquí en las acciones no se traduce con total claridad eso como ocurrió en el resto del país. No se dieron rasgos esenciales de un plan sistemático". Argumentó desde su óptica que no hubo centros clandestinos de detención porque los detenidos estaban en comisarías comunes; que no hubo tareas de inteligencia; que cuando fueron apresadas las víctimas no medió clandestinidad ni violencia; y que no hubo ocultamiento a familiares porque pudieron visitar a los capturados, ni a jueces porque hubo causas abiertas y con condena.

Afirmó además en otro párrafo que se había violado la garantía del plazo razonable para un juicio.

Sumario.

También en su alegato, el defensor hizo blanco en el sumario administrativo del 84, base de la prueba utilizada para acusar a los represores. Riera pidió la nulidad del juicio por las irregularidades en esa investigación. Indicó que el sumario fue iniciado en forma unilateral por el Poder Ejecutivo y que se trató de una tarea de neto corte investigativo, arrogándose funciones judiciales.

Indicó que la tarea del ex asesor Tierno fue buscar testimonios y acusar a los ex oficiales de Policía, y no como había dicho él en su testimonio ante el TOF que sólo se había limitado a recopilar datos. Y fundamentó que el decreto que impulsó el sumario, al que llamó "sinuoso", fue contradictorio porque habló en una parte de pesquisa e investigación, y en otro meramente de recepción de testimonios.

Evaluó además cómo se tomó la prueba: que no fueron espontáneas las presentaciones de los testigos y que se buscó a determinadas personas; que muchas veces los funcionarios o escribanas no firmaron los escritos, y si lo hicieron no estaban presentes mientras se tomaban las declaraciones; y atacó la credibilidad de los testimonios pasado el tiempo

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