Una cumbre sólo para la foto: muchos discursos y pocos resultados concretos

Una cumbre sólo para la foto: muchos discursos y pocos resultados concretos
Del encuentro participaron 43 jefes de Estado, que buscaron proteger las inversiones. Por qué la Unión Europea mira hacia Brasil con más atención que al resto de la región.

Por Leandro Dario

La primera cumbre entre la flamante Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE) estuvo marcada por la presencia de 61 países y 43 jefes de Estado de las dos regiones. Contó con la participación estelar de la canciller alemana Angela Merkel, la principal economía del Viejo Continente, y de Dilma Rousseff, jefa de Estado de la sexta economía mundial. Pero, sin embargo, esas asistencias no revelaron el lugar que los líderes europeos le asignan a América latina. Cada vez más, la UE mira hacia el Este, a Rusia, China, Japón y el sudeste asiático, relegando a la región a un segundo plano.

Según Andrés Malamud, investigador de la Universidad de Lisboa y especialista en integración regional, las autoridades de la UE acuden a esta cumbre para mostrar que la organización tiene presencia en el mundo, pero le asignan más importancia a la reunión bilateral con Brasil que al encuentro regional. “La crisis en Europa no motivó un mayor acercamiento comercial y económico a América latina. Al contrario, dejó al descubierto que Alemania se acerca a China y al este europeo, incluyendo Rusia. La relación económica de Europa con América latina sólo es crucial para España y, parcialmente, para Portugal, porque sus empresas multinacionales sobreviven gracias a sus inversiones en la región. Fuera de eso, hay negocios puntuales, como la venta de tecnología militar de Francia a Brasil, que no involucran a sus respectivas regiones”, sostiene Malamud.

En rigor, se trata de la séptima cumbre que reúne a las dos regiones y de la primera vez que América latina y el Caribe “hablarán con una sola voz”, según el canciller chileno, Alfredo Moreno, tras el lanzamiento de la Celac en diciembre de 2011 en Caracas. El nuevo foro político busca reemplazar a la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, que, según el eje bolivariano, sólo responde a los intereses de los Estados Unidos. Mientras Raúl Castro acudió al encuentro para recibir de manos de Piñera la presidencia pro témpore, fue notoria la ausencia del presidente Hugo Chávez, internado hace casi cincuenta días en La Habana por su cuarta operación contra el cáncer. A pesar de ese faltazo, los dirigentes venezolanos lograron un gran éxito diplomático, al borrar de la declaración final una cláusula sobre la protección de las inversiones extranjeras.

Dentro de los mandatarios europeos, Merkel y el presidente español, Mariano Rajoy, fueron los dos principales líderes europeos presentes. Sin embargo, también hay ausencias notorias, como las del presidente francés, François Hollande, y la del primer ministro británico, David Cameron.

Tras arribar a Santiago de Chile, Merkel se reunió ayer con el jefe de Estado trasandino, Sebastián Piñera, y con Rousseff. Tras esas bilaterales, pidió cerrar el demorado acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. En tanto, mañana será el turno de una reunión con Cristina Fernández

de Kirchner.

Con el objetivo de minimizar la pérdida de interés de Europa en estas latitudes, el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, declaró ayer que “en momentos en que otras regiones emergentes consolidan rápidamente su presencia en América latina, la turbulencia y las incertidumbres de la Zona Euro suscitaron estos últimos meses dudas e interrogantes”. El dirigente galo se refirió a la irrupción de China como principal socio comercial de Brasil y socio estratégico de la Argentina y otros países, y enfatizó que “Europa está de vuelta, Europa se recupera”.

Aunque la cumbre se abocó a aumentar las inversiones en las dos regiones, pocos creían que el encuentro de ayer en Santiago de Chile marcaría un nuevo rumbo en las relaciones comerciales y económicas entre América latina y una Europa en plena crisis económica.

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