A los apresuramientos y exigencias de soluciones automáticas a los graves problemas estructurales que han dejado 28 años de gobierno del P.J. en la Provincia de Buenos Aires, se les ha respondido con acciones concretas y con medidas que atacan a las cuestiones de fondo.
El diputado provincial por CAMBIEMOS, perteneciente a la UCR doctor Maximiliano Abad, puso en valor la iniciativa para dar respuesta en tan sólo cuatro meses a las demandas más urgentes de la población, la transparencia en el manejo del Estado, el respeto por la independencia de la Justicia, la investigación de los hechos de corrupción, el combate contra la inseguridad y el narcotráfico, entre otros. Sostuvo además, que se requiere de un proceso que lleva varias etapas para conseguir resultados en temas como la inflación, el sinceramiento del valor de los servicios públicos, reparar el tejido social destruido desde el 2003 y devolverle a la provincia obras públicas postergadas, para evitar inundaciones y permitir transitar por rutas confiables.
Abad sigue con atención el desenvolvimiento del gobierno local, aunque es uno de los hombres de la UCR que teje el armado político bonaerense, que tiene como objetivo brindar el aporte que necesita dentro de la Coalición de gobierno de María Eugenia Vidal, en el territorio donde prácticamente se juega el futuro del país. Como referente de Ernesto Sanz, su misión es consolidar el espacio político que ha dejado a Mauricio Macri en la Casa Rosada y por primera vez a una mujer en la gobernación bonaerense. Sobre este y otros desafíos, se explayó en un reportaje conmdphoy.com el cual reproducimos textualmente:
Hay que afianzar el triunfo electoral de CAMBIEMOS con hechos concretos para la gente. ¿En ese contexto cuál son las prioridades?
La agenda nacional y provincial se ha resignificado. Pasamos de una gestión que ocultaba los temas a sincerarlos de cara a la sociedad. En el plano nacional, la variable económica se ha clarificado: se reconoce la inflación y se trabaja en orden a controlarla, se reconoce el default y se resuelve el tema para volver a obtener inversiones, se reconoció el cepo cambiario y se levantó; en el orden político se enfrentó con rigurosidad el enorme crecimiento del Estado, su modernización y transparencia. Se amplió asignaciones y beneficios para los más necesitados, se avanzó en la inserción de Argentina en el mundo, y se está intentando recuperar el liderazgo de nuestro país en la región. En materia de corrupción se han hecho presentaciones ante la justicia por diferentes delitos contra el Estado, como ocurrió en el PAMI, o en IOMA. Se colabora con las investigaciones y hasta el Presidente se ha puesto a disposición de los jueces que así lo requirieron. En definitiva, se volvió a un esquema de país más normal en muchos aspectos. Todavía falta mucho por hacer, pero en apenas cuatro meses se iniciaron tareas que estaban pendientes hace más de una década. Y lo más saludables es que Cambiemos devolvió al país la noción de la alternancia. Esto es central para revitalizar el sistema democrático. En el ámbito provincial, creo que lo más significativo ha sido declararle la guerra a la inseguridad y el narcotráfico, temas ausentes de la agenda de gestión anterior, y poner en marcha el plan de infraestructura más ambicioso de la historia. Estos son hechos concretos, que transcienden los anuncios y el marketing político. Yo lo vivo en cada rincón que recorro de la provincia. Podría enumerar otros puntos de gestión, pero creo que todos se resumen en este: cambió el clima político, cambió la concepción de la dirigencia, que ahora gobierna al servicio del vecino. Hay otra voluntad en quienes conducen, una voluntad política de escuchar, de servir y de cumplir los objetivos de gobierno planteados. Ese creo que es el hecho concreto más importante de este tiempo.
Cómo diputado provincial, está tomando contacto con pares de otras secciones electorales. ¿Cuáles son las evaluaciones luego de 120 días de gobierno, en delicado cuadro de equilibrio económico y social bonaerense?
Los actores centrales en el contexto de la realidad de cada sección son los intendentes. Podríamos decir que estos meses de gobierno fueron de diagnóstico y reconstrucción. Hubo descalabros que, en muchos casos, se habían convertido en procedimientos sólidos de corrupción. Cambiar eso lleva años, porque hay una cultura que se instala, y desmantelar prácticas que hace décadas están funcionando de una manera no es algo que pueda hacerse de inmediato. En ese sentido hay varias iniciativas que son bien interesantes, y que se están conformando en una estructura política de apoyo a los municipios: por ejemplo, el foro de intendentes, que está funcionando en el ámbito de la provincia, y que reúne a los jefes comunales de Cambiemos. Ese espacio es de debate, coordinación y canalización de políticas hacia la provincia. Otro hecho fundamental en el apoyo a los intendentes es lo que llamamos la Legislatura en las calles, que implica que los diputados que representamos a las diferentes secciones recorramos personalmente y de manera sistemática todos los distritos. Estos encuentros con dirigentes y con las instituciones intermedias son de enorme ayuda para tener presente el mapa político y social de la provincia. Y agrego un tercer tema, que es la voluntad del poder ejecutivo provincial de encarar sin demoras los temas centrales de la agenda postergada: la seguridad y la infraestructura. Sin la decisión estratégica, todo lo que nosotros podamos hacer son tácticas que no conducirían a un objetivo claro. Afortunadamente, la línea que estableció la gobernadora apunta al desarrollo, a poner de pie el Estado y garantizar su presencia en favor de los bonaerenses.
María Eugenia Vidal ha pasado de la sorpresa a los actos propios de gestión ¿Cómo es su desenvolvimiento a partir de lo que ella definió como provincia quebrada?
La gobernadora es un cuadro político de enorme valor. Y lo es en varios niveles: por un lado tiene una formación académica como politóloga que la ubica en un plano diferente a todos sus antecesores. Esto no es menor, porque le permite contextualizar su gestión en esquemas políticos amplios, con criterios de valoración y comparación con otros distritos del mundo, con una mirada profunda sobre el desarrollo de procesos de gestión pública. En segundo lugar, el coraje que demostró al enfrentarse a nichos de corrupción y poder enquistados en el estado provincial le cerró la boca a más de uno, que pretendía asustar al electorado diciendo que una mujer no peronista no podría con la provincia más grande del país; y también por su visión de la práctica de gobernar: se trabaja de cara y al servicio de la gente. No hay especulación, no hay carrera hacia otros cargos, no hay mezquindades. Hasta ahora la gestión provincial se encaró desde la perspectiva del servicio público, y por eso la ciudadanía mantiene los niveles de aprobación del gobierno, y de María Eugenia como dirigente.
¿Las divisiones en el Frente para la Victoria, han facilitado la labor legislativa ya que han convertido a CAMBIEMOS en la primera minoría?
El tablero de fuerzas tiende a equilibrarse, y eso es saludable para el sistema. Las divisiones y reposicionamientos son temas internos de cada bloque y no corresponde que yo los califique. Hoy podemos decir que la legislatura bonaerense funciona y funciona bien, con una clara línea del oficialismo y el diálogo con las otras fuerzas que, no sólo es necesario, sino fundamental para el normal funcionamiento institucional. Argentina ha vivido muchos años en que los cuerpos legislativos funcionaron como órganos de obediencia del poder de turno, y no le fue nada bien. Tenemos que saber respetar a las instituciones de la república, porque por algo tienen la estructura que tienen, y sólo así contribuyen a la idea democrática de gobierno.
Hay sectores empresarios, sindicales y políticos que reclaman soluciones ya para temas complejos como la inflación, la pobreza, la inseguridad y el narcotráfico, problemas que llevan sin resolverse tras 28 años de gobierno del P.J. ¿Cómo se modera esa exigencia frente a un electorado que necesita explicaciones?
No hay que moderar esos reclamos, hay que atenderlos. Es perfectamente válido que los grupos de poder reclamen, se expresen, presionen. Eso es gobernar. Gobernar no es hacer anuncios, es tener diálogo y poder de negociación con todos los sectores. Es innegable que hay postergación en muchos niveles de la administración, y lo que debe hacerse es establecer prioridades y urgencias. No se puede solucionar todo en cuatro meses, ni tampoco prometer magia. Hoy la prioridad de la gestión es la gente, el más desprotegido, el que menos tiene. La impronta es escuchar y servir. Mientras tanto se consolida un gobierno que no tiene ningún prurito en reunir a todos alrededor de una mesa y solucionar los temas.Un ejemplo de esto ocurrió en febrero, apenas un mes y medio después del cambio de gestión, con las paritarias docentes. Las clases empezaron sin problemas, hubo negociaciones duras y sinceras y se llegó a un acuerdo. Este año no hubo paros, ni demoras en el inicio de clases. No tenemos que olvidarnos de dónde venimos, la experiencia de todos los años en la provincia era el conflicto docente, algo que no ocurrió en febrero.
Cómo observa la evolución del gobierno de CAMBIEMOS en la gestión local. ¿Se está entrando en una etapa de ajuste y coordinación, tras la herencia recibida?
Mar del Plata es una de las ciudades más importantes del país, y está en una situación de crisis severa porque ha estado muy mal administrada, y con las prioridades cambiadas durante años. La herencia recibida ha sido muy compleja y poner en orden cada ámbito de la gestión es una tarea urgente, que creo que el gobierno actual está llevando adelante. En estos meses ha habido algunas dificultades, como ocurrió en la estructuración del gabinete, pero entiendo que eso pareciera estar resolviéndose, y por eso espero que el intendente pueda realizar los ejes que les propuso a los marplatenses, de una ciudad más ordenada, más segura, equilibrada en sus cuentas y con el foco puesto en los temas de mayor relevancia para los vecinos.
¿A propósito hay que hacer una lectura especial que usted haya sido acompañado en las últimas horas en actos en nuestra ciudad, por los diputados Alejandra Martínez y Rodolfo Iriart?
Esas cosas no hay que exagerarlas, forman parte de una nueva etapa en la conducción de los procesos políticos. Tiene que ver con ese esquema que comentaba anteriormente de la Legislatura cerca de la gente. Si el vecino ve que sus representantes lo representan todo cambia completamente. ¿De qué sirve que pongamos las diferencias políticas antes que nuestro trabajo? Todos tenemos una responsabilidad con el vecino, y podemos dialogar y trabajar juntos. Este es el criterio de Cambiemos en todo el país y es el pulso de la Argentina que puja por terminar de nacer. El clima es distinto, y cuando algunos buscan enrarecerlo de nuevo la gente reacciona, hay cosas a las que no quiere volver. La idea es muy simple, pero es difícil de instalarla definitivamente: no hace falta que pensemos todos igual, pero sí que estemos de acuerdo en algo: lo que tenemos que hacer es mostrarle resultados a los ciudadanos, cada uno desde el lugar que le toca. Todo lo demás, no le importa a nadie.






Comentá la nota