La presidenta llegará esta tarde a esa ciudad donde participará del encuentro de presidentes que pondrá el eje en el cataclismo financiero global. La mandataria se encontrará el viernes con Barack Obama en el punto más alto de la agenda.
La presidenta Cristina Fernández partió anoche rumbo a Cannes, Francia, donde participará de la Cumbre de Jefes de Estado del G-20, el foro que reúne a las naciones más industrializadas y a los países emergentes. En esa ciudad de la Riviera francesa, a la que llegará hoy entre las 14 y 15 hora local (cuatro horas menos en la Argentina), Cristina mantendrá una crucial audiencia con su par estadounidense, Barack Obama. Ayer, en su última actividad pública antes de volar a Francia –un acto en la Casa Rosada por la inauguración de un tomógrafo en el Hospital Churruca–, la mandataria comentó con una sonrisa que en Cannes había “un balurdo”. Se refería a las 10 mil personas que ayer protestaron contra el G-20 en Niza y reclamaron el fin de la especulación financiera.
Con una escala previa en Barcelona, la jefa de Estado aterrizará en Cannes con una delegación bastante numerosa, de la que forman parte el canciller Héctor Timerman y los ministros Débora Giorgi (Industria), Julián Domínguez (Agricultura) y Carlos Tomada (Trabajo). También viajaron el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino; el secretario de Relaciones Económicas de la Cancillería, Luis María Kreckler; los gobernadores Sergio Urribarri (Entre Ríos) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero), y la procuradora general del Tesoro, Angelina Abbona.
El gran tema de la cumbre será la crisis económica que afecta Europa. Sin contar Grecia, España e Italia son los países más golpeados, donde el desempleo ya llegó al 21,5% y al 8,3%, respectivamente. Pero la Argentina estará en Cannes con algunas prioridades particulares, como la resolución de la deuda con el Club de París sin la injerencia del FMI y las amenazas de los fondos buitres ante el CIADI, el tribunal arbitral que resuelve disputas entre Estados y ciudadanos de otros países. El CIADI forma parte del Banco Mundial. Otra prioridad será destrabar el veto del gobierno estadounidense a los créditos que viene gestionando la Argentina ante distintos organismos multilaterales.
La agenda de la presidenta comenzará hoy a las 21 (17 hs en la Argentina) con una audiencia con dirigentes sindicales de distintos países que se realizará el Hotel Majestic, con vista al Mediterráneo, donde se hospedará la jefa de Estado. Mañana a primera hora Cristina presidirá un debate sobre “Seguridad Alimentaria”. La conferencia es organizada por el Business-20, el foro de empresarios de los países que integran el G-20. Por la Argentina participarán José Ignacio de Mendiguren, de la UIA, y Eduardo Eurnekian, de la Cámara Argentina de Comercio. Cristina coordinará la charla y dará un discurso.
La actividad formal de la cumbre comenzará mañana a las 12:30 (8:30 local), cuando el presidente francés, Nicolás Sarkozy, reciba a Cristina en el palacio de Festivales y Congresos de Cannes, donde todos los años se realiza el famoso festival de cine. Las sesiones del foro la cumbre estarán dedicadas a tres temas: “Situación económica global”, “Plan de acción para el crecimiento” y “Dimensión social del comercio”. La atención de la comitiva argentina está puesta, también, en lo que sucederá el viernes, cuando la mandataria se encuentre a solas con Obama.
La intención del gobierno es intentar una recomposición gradual de las relaciones con Washington. El objetivo parece factible, sobre todo tras el pedido de audiencia que hizo llegar el propio Obama y que el lunes confirmó el número 2 del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, Ben Rhodes, en un diálogo con periodistas acreditados en la Casa Blanca. Ayer, en un gesto amistoso que no pasó desapercibido para la prensa, Cristina envió una nota de condolencias a la secretaria de Estado Hillary Clinton, por el fallecimiento de su madre, Dorothy Rodham. “Sé que no hay palabras de consuelo ante la pérdida de quienes amamos, pero estoy segura que su fuerza y entereza la ayudarán a sobrellevarlo”, decía textualmente la carta firmada por la presidenta. <













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