Luego de su triunfo en las primarias y de haber pasado el fin de semana largo descansando en Santa Cruz, la presidenta Cristina Kirchner reapareció sonriente y en una nueva visita al conurbano bonaerense, donde dejó inauguradas varias obras.
Al encabezar el acto de pavimentación de la avenida Lynch que limita los partidos bonaerenses de Avellaneda y Quilmes, Cristina aseguró que "redoblará su compromiso", tras resaltar el "apoyo" que recibió en las urnas el pasado 14 de agosto y afirmar que con la "división" no se logra "avanzar".
La mandataria se contactó por videoconferencia con los partidos bonaerenses de Berazategui, Carmen de Patagones y la localidad santacruceña de Piedrabuena para dejar inaugurada diversas obras en cada uno de esos distritos.
Durante la ceremonia, una Cristina más distendida de los habitual le cantó el feliz cumpleaños al intendente de Piedrabuena, Luis Boldovich, y celebró que el jefe comunal "era radical y se hizo del Frente para la Victoria".
También bromeó con el ministro de Economía, Amado Boudou, al señalar que al también candidato a vicepresidente "le gusta tocar la guitarra en los bares" y, luego de finalizada la entrega de 104 viviendas en Berazategui, gritó exultante: "Viva la familia argentina".
"Quiero que los jóvenes, que se incorporan de a miles, tengan el orgullo de ser argentinos y sepan que la Patria merece ser defendida, que somos nosotros, los argentinos de carne y hueso, todos nosotros", destacó además la primera mandataria.
Según dijo, "no hay ninguna sociedad que avance dividida al crecimiento".
"Hay que trabajar por la unidad, la educación, por esa Argentina que hoy tenemos, a la que le faltan cosas, pero en la que todavía hay argentinos a los que le falta trabajo o un buen trabajo", agregó.
Acompañaron a la jefa de Estado en la ceremonia el gobernador Daniel Scioli, los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Francisco Gutiérrez (Quilmes) y el ministro Boudou.
"Enfrentados no logramos nada, tenemos que seguir juntos para construir una Argentina mejor", añadió la jefa de Estado durante el acto y agregó: "A veces siento que es demasiado para una sola mujer, pero bueno, me tocó así".
Emulando a su fallecido esposo Néstor Kirchner, Cristina finalizó el acto abalanzada sobre las vallas que la separaban del público, saludando a sus seguidores mientras era sostenida por su personal de seguridad.






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