La reelecta Presidenta de la Nación, que obtuvo más del 50 por ciento de los votos, estableciendo una diferencia histórica con su seguidor, agradeció a los 40 millones de argentinos que participaron de la elección, los llamados de sus colegas latinoamericanos Dilma Rousseff, Hugo Chávez, Pepe Mujica; del amigo Sebastián Piñera, de Juan Manuel Santos y de Lugo, y afirmó que "en la victoria hay que ser generosos".
Según los primeros datos oficiales, con el 20,8 por ciento de las mesas escrutadas, la presidenta CFK fue reelecta por el 52,8 por ciento de los votos y, junto con su candidato a vicepresidente, Amado Boudou, gobernará el país durante cuatro años más, hasta diciembre de 2015. La fórmula encabezada por el actual gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, obtiene el 17,02 por ciento, y Ricardo Alfonsín, el 13. Alberto Rodríguez Saá, el 7,3; Eduardo Duhalde, 5,7; Jorge Altamira el 2,1, y Carrió el 1,7 por ciento. Es la primera vez que una presidenta mujer es reelecta en el país y por el mayor margen de diferencia entre el primer candidato y el segundo desde el regreso de la democracia, en 1983. Durante el acto de cierre de campaña, realizado el miércoles pasado en el Teatro Coliseo, CFK había convocado a “la unidad nacional” y a los dirigentes opositores a dejar de lado las “diferencias menores”. Cuando todos los pronósticos indicaban que sería reelecta, había afirmado que "no le guardo rencor a nadie, las cosas que han pasado me obligan a abrirme cada vez más, a tender la mano, a superar las diferencias”, y había pedido a los distintos sectores que conforman la sociedad que colaboraran durante los próximos cuatro años para aprovechar lo que calificó como “una oportunidad histórica” para la Argentina. “Por primera vez podemos pensar a mediano y largo plazo”, destacó al pedir “gestos de grandeza” para “articular los intereses de 40 millones de argentinos”.
Si se repitiera el resultado que el kirchnerismo consiguió en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 14 de agosto, el oficialismo retomaría el control del Congreso. El Frente para la Victoria pasaría a contar con un bloque de 115 diputados, que sumado a sus aliados más fieles –Frente Cívico Santiagueño (7), Nuevo Encuentro (5) y los neuquinos del MPN (2)– alcanzaría las 129 bancas necesarias para contar con quórum propio en la Cámara baja, a los que también podría sumar otros dos monobloques que habitualmente acompañan las iniciativas del Gobierno.
Algo impensado antes del arranque del disperso calendario electoral que se inició en marzo y mucho menos hace dos años, cuando tras la derrota de las legislativas de 2009 el Grupo A, que juntó a todo el abanico opositor, le arrebató al oficialismo la mayoría en todas las comisiones de Diputados y el Senado. La Cámara alta, que renueva en ocho provincias un tercio de sus bancas, no tendría mayores modificaciones, lo que le permitiría al kirchnerismo y sus aliados mantener un delicado equilibrio de fuerzas.












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