Cristina a Binner: "Perdoname Hermes, pero no fueron nuestros diputados los que votaron con Macri y Pinedo"

La Presidenta tuvo ayer un cruce picante con el gobernador socialista de Santa Fe. Binner le recriminó que los legisladores provinciales del PJ no acompañaran su reforma impositiva y Cristina lo cruzó picante. Esta mañana el santafesino trataó de bajar el tono a la polémica.
El menú fue el mismo de la semana pasada cuando recibió a los gobernadores K. Colita de cuadril, postre con frutos rojos y un buen tinto. Pero esta vez, los comensales, mandatarios no alineados con la Casa Rosada, mostraron los dientes.

Sentado en el mismo lateral que Cristina Kirchner y los otros tres gobernadores, Hermes Binner se despachó en plena Quinta de Olivos con la lista de reclamos que Santa Fe le viene haciendo a la Nación por fondos adeudados y un reparto más generoso de dinero, señala la crónica de Clarín.

Pero no se quedó ahí. Sin perder los modales cordiales, Binner se quejó ante la Presidenta por la actitud de los legisladores provinciales del kirchnerismo, que junto a los reutemanistas bloquearon la aprobación del presupuesto de este año y una reforma tributaria que hubiese desahogado las arcas provinciales. Explicó Binner que le resultaba "curioso" que los diputados y senadores K votaran "con la derecha" para ponerle trabas al gobierno socialista.

A Cristina se le atoró el bocado. Tomó nota y esperó que terminase la ronda de gobernadores para responderle al santafesino con su misma lógica. "Perdoname, Hermes, pero no son nuestros legisladores los que se unieron a Macri y Pinedo", le facturó la Presidenta, al recordarle que los socialistas vienen articulando posiciones en el Congreso nacional con el arco anti K, que también incluye a los legisladores de PRO.

Esta mañana, Binner intentó bajar el tono y dijo qu el encuentro de ayer fue "muy bueno". Además, nego que se haya hablado de derogar el impuesto al cheque como sostuvo el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Los reclamos otros gobernadores

Sin embargo, pese al cruce picante, Binner no fue el unico en reclamar ayer. A su turno, el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral (radical cobista) elevó su reclamo por los 600 millones de pesos que la Nación le adeuda a su provincia, solicitó una prórroga de la ley de promoción industrial que favorece a Catamarca y La Rioja y que se estiren los vencimientos de las deudas de las provincias con la Nación hasta el 2030.

El correntino Ricardo Colombi (radical aliado al Gobierno), con un rojo provincial asfixiante, agradeció la obra pública nacional en su provincia, pero se sumó al reclamo de mayores recursos y una refinanciación de deudas.

En un gesto que sorprendió en la Casa Rosada, Colombi se atrevió a cuestionar la asignación por hijo, que otorga 180 pesos por cada niño en hogares de padres desocupados. El correntino expuso que, en familias numerosas, algunos adultos preferirían cobrar ese dinero a trabajar. Y mencionó que en su provincia explotó la compra de "motos y celulares". La Presidenta salió en defensa del plan mimado del Gobierno y alegó que, en todo caso, había que revisar los salarios correntinos y si no había casos de "explotación laboral".

La más agradecida resultó la fueguina Fabiana Ríos, a la que el Gobierno viene ayudando a apagar infinidad de incendios. "Nunca voy a ser parte del peronismo ni del oficialismo, pero hay que reconocer que podemos trabajar juntos y lo que está bien en un lado, no puede estar mal en el otro, depende de quien lo haga", dijo. Fue música para los oídos de la Presidenta, que hizo propios esos argumentos en sus respuestas.

"Al menos, fue bueno abrir el diálogo", coincidieron los gobernadores, sin demasiadas expectativas en que algo cambie. La semana próxima le espera a Cristina el round más difícil cuando reciba a Mauricio Macri, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá.

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