Crece la tensión en la ciudad por la sucesión de Macri

La certeza de que las elecciones serán separadas aceleró las presiones para ungir al candidato
Mauricio Macri siente que los tiempos electorales juegan a su favor y que mientras su proyecto presidencial sume adherentes "no hay apuro" para definir el candidato en la ciudad de Buenos Aires. Pero la tensión entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, sus candidatos a sucederlo, va en aumento, más allá de los elogios de compromiso que se prodigan ambos sectores.

Anteayer, mientras el líder de Pro recorría Santa Fe junto con su candidato Miguel del Sel, el michettismo montaba en cólera por una reunión organizada por el jefe de Gabinete porteño con el bloque de legisladores, en el que se debatieron "estrategias políticas" y pasos por seguir en el electorado porteño.

La ausencia de algunos legisladores cercanos a la diputada fue leída ayer como una muestra de disgusto por el encuentro, en el que sí se oyeron algunas voces de apoyo hacia la candidatura del anfitrión.

Un rato después, Larreta e integrantes de la mesa chica de Pro que sólo responden a Mauricio Macri (José Torello, Oscar Moscariello, Cristian Ritondo) decidieron dar por terminada la negociación con la oposición porteña, e ir a las elecciones de consejeros comunales el 5 de junio, para ofrendarle a Pro la primera y estratégica victoria electoral del año.

El almuerzo de la polémica, en la sede de Bolívar 1, reunió a 19 de los 24 integrantes del bloque Pro. A pesar de que fueron invitados, faltaron al encuentro varios leales a Michetti: Martín Borrelli, Helio Rebot, Lidia Chaya y Fernando de Andreis.

Los pocos que sí concurrieron escucharon palabras elogiosas hacia la gestión de Larreta por parte de legisladores que hasta ahora se mantienen neutrales en la contienda, como Ritondo y Moscariello. El ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, dijo anteayer de manera pública que Larreta "garantiza la continuidad del proyecto de Mauricio" en la Capital. Cerca de la diputada reconocen la incomodidad por el desaire (recuerdan que Michetti es la presidenta de Pro porteño), pero niegan que hubiera una orden de no concurrir.

De hecho, algunos legisladores cercanos a la ex vicejefa de gobierno concurrieron al convite. "No se preocupa por los movimientos de otros. Ya se puso el traje de candidata", explican a su lado. Y cuentan que además de tener muchas reuniones vinculadas con las distintas áreas de gestión, Michetti ya comenzó con sus "recorridas sorpresa" por hospitales, escuelas y organismos oficiales para empaparse de la gestión.

La que terminó fue una semana difícil para Pro: a los conflictos con el gobierno nacional por la nueva toma de un predio en Villa Soldati, se sumó el fracaso de la sesión legislativa del jueves, en la que Pro intentó (en principio con acuerdo de varios bloques) unificar las fechas de las elecciones de comunas -fijadas por la justicia porteña para el 5 de junio- y las de jefe de gobierno porteño.

Las exigencias del kirchnerismo y otros bloques, que pedían a Macri unificar las elecciones porteñas con las nacionales, dieron por tierra con el proyecto unificador. Y en Pro ya se resignan a votar el 5 de junio, una elección en la que, en principio, parten como favoritos.

"No hay voluntad para seguir negociando si te condicionan así. Y los mejor posicionados para junio somos nosotros, tenemos 7000 fiscales y la marca Pro instalada", se ilusionan en el macrismo. Falta, por supuesto, el anuncio formal de Macri, que participaría de la campaña junto con Rodríguez Larreta y Michetti. Allí sí dejarían de lado sus diferencias en pos de un triunfo que beneficiaría, sobre todo, a su jefe político.

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