A siete días de la muerte del titular de la Unidad AMIA, Fein brindó datos de la autopsia. El detalle del índice agarrotado en posición de disparo descripto por los forenses no aparece en el informe. Un repaso sobre los interrogantes del caso.
Una semana después de que una bala calibre 22 acabara con la vida del fiscal federal Alberto Nisman, en el expediente judicial –que ya suma más de 600 páginas– sigue sin haber un elemento medianamente contundente que indique que al momento del chasquido seco de la detonación había alguien más en el departamento del decimotercer piso del edificio Le Parc de Puerto Madero. La hipótesis de la ausencia de una tercera persona, que la fiscal Viviana Fein sostuvo desde el primer día, pareció reforzarse ayer con la confirmación de que la bala que ingresó en la cabeza de Nisman se corresponde con el arma hallada en el lugar donde se produjo su muerte, y que la distancia del disparo es menor a un centímetro, razón por la cual la Bersa calibre 22 fue apoyada sobre la sien.
La funcionaria debió aclarar ayer ambos aspectos, en momentos en que el diario Clarín informaba en su portal de Internet que los peritajes arrojarían que el disparo se produjo a una distancia de entre 15 y 20 centímetros.
"La distancia del disparo, de acuerdo a la autopsia que es la única medida practicada hasta el momento, fue sobre la sien o máximo una distancia no mayor a un centímetro", aclaró Fein y profundizó: "La distancia fue prácticamente apoyando el arma sobre el parietal derecho."
Además, especificó que "fue sobre la oreja, el arma apoyada sobre la sien, no fue a distancia la percusión del disparo, no hay distancia", y advirtió que "la autopsia es la única medida de prueba". Luego, consultada por la trayectoria de la bala, la fiscal contó que "atravesó la masa encefálica, sin orificio de salida, que provocó la muerte instantánea, de acuerdo a la necropsia" y que "el proyectil y la vaina se corresponden con el arma encontrada en el lugar y escenario del hecho".
PRIMERA SEMANA. Cierto es que la investigación está demorada, muy incompleta y por momentos atraviesa situaciones caóticas. La causa está a cargo de Fein por un imperativo procesal: el artículo 196 bis del Código Procesal Penal establece que "en los sumarios por hechos ilícitos de competencia criminal de instrucción o correccional que no tengan autor individualizado, la dirección de la investigación quedará desde el inicio de las actuaciones delegada al Ministerio Público Fiscal, con noticia al juez competente en turno".
La jueza Fabiana Palmaghini, cuyos perfiles en redes sociales que ya fueron cerrados (Facebook y Twitter, cuanto menos) la muestran como profundamente antikirchnerista, hasta ahora prácticamente no ha decidido nada en la causa. Sólo firmó los allanamientos y la prohibición de salida del país de Diego Lagomarsino, el hombre que le entregó a Nisman el arma que causó su muerte. Esas medidas fueron pedidas por la fiscal Fein.
Pero desde el jueves pasado Lagomarsino está imputado en la causa. Por un delito relacionado indirectamente con la muerte de Nisman, esto es haberle suministrado su arma a alguien que no tenía autorización para tenerla. La pena es de uno a seis años de cárcel, pero no esclarece por qué Lagomarsino fue el sábado a las 20:30 a Le Parc y, atravesando tres retenes de custodia con un arma desensamblada en una mochila, puso en manos de Nisman el elemento que acabaría con su vida. Al menos es lo que se supone en la investigación, porque por insólito que parezca, el peritaje sobre la pistola Bersa calibre 22 hallada en una extraña posición en el baño del departamento en el que yacía muerto Nisman sólo ha podido probar hasta ahora que es "apta para el disparo". Todo lo demás, todavía, no está acreditado en el expediente a través de un informe científico, y recién ayer la fiscal Fein brindó los detalles de la autopsia que confirman que el disparo se produjo con la pistola apoyada en el parietal derecho. El detalle del dedo índice de la mano derecha de Nisman flexionado, agarrotado en posición de disparo, que fue descripto por forenses cuando hallaron el cadáver, no está consignado en el informe de la autopsia.
¿Qué significa que el arma fue hallada en una "extraña posición"? Según una primera observación de la escena de la muerte, Nisman se sentó sobre el borde de la bañera, junto al inodoro, y se disparó con su mano derecha en la sien del mismo lado. Su cuerpo cayó hacia la puerta, trabándola con la cabeza. La pistola quedó sobre el hombro izquierdo, es decir del lado opuesto a la inercia de la caída.
No es el único dato discordante que hallaron los investigadores que estuvieron el domingo por la noche en el departamento. Pero de momento, ninguna de ellos alcanza para suponer que Nisman fue asesinado. Falta, claro está, una prueba central: las cámaras de seguridad. De esas grabaciones podrá determinarse si entre las 20:30 del sábado previo a la muerte de Nisman y el momento en que fue hallado su cadáver alguien ingresó a su departamento. Pero para ello falta: las cámaras del edificio fueron secuestradas el viernes; hasta entonces la investigación sólo contaba con lo registrado en un servidor cuya incautación había sido dispuesta por el juez Manuel de Campos el lunes posterior al deceso.
ANTECEDENTE. El 15 de marzo de 2006, en el décimo piso del edificio situado en Mansilla 2431, de esta Capital, se realizó la reconstrucción de la muerte de Lourdes Di Natale, la ex secretaria de Emir Yoma, asesor y cuñado del ex presidente Carlos Menem. La jueza Palmaghini, que había heredado esa causa casi tres años después de la muerte de Di Natale, había cerrado la investigación como accidente, pero también fue ella quien, a partir de detalles que no cerraban en la escena de la muerte y fogoneada la investigación por la abogada querellante Nilda Formoso, ordenó la reconstrucción. Dos veces un muñeco de similar peso y talla que Di Natale cayó al vacío en sintonía con la hipótesis del accidente. El resultado fue negativo. Palmaghini dispuso, fuera de lo previsto, un tercer intento, esta vez con dos personas arrojando el muñeco por la ventana. Cayó en la posición exacta en que el 1° de marzo de 2003 a las 20:30 fue hallado el cadáver de Lourdes Di Natale. Palmaghini era jueza subrogante; fue ella quien estableció en el expediente que Di Natale había sido asesinada, pero para entonces las pruebas para hallar al homicida habían desaparecido, incluso testigos que podían aportar información valiosa estaban muertos. La causa fue archivada con dos certezas: alguien mató a Lourdes, pero nunca se sabrá quién.
El antikirchnerismo de Palmaghini es real. Tanto como su carácter irascible y volcánico y el prestigio de que goza en tribunales desde que era secretaria letrada y trabajó en la reapertura del primer escándalo de supuesta corrupción en el menemismo, el "Yomagate"; y en la causa por los "ñoquis" del ex Concejo Deliberante porteño.
¿Aquel antecedente de la reconstrucción de la muerte de Lourdes Di Natale es trasladable al caso Nisman? ¿Podrían la fiscal Fein y la jueza Palmaghini disponer una medida similar para clarificar qué pasó en ese baño?
Por lo pronto, está pendiente una exhaustiva inspección al departamento en el que el fiscal murió. Hay armarios y cajones sin revisar. Ni siquiera está claro si hay una caja de seguridad. En cualquiera de esos lugares podrían estar las armas que Nisman tenía registradas, que aún no fueron halladas y que ciertamente no fueron utilizadas en la escena de la muerte.
Desde el jueves pasado, la investigación tiene dos querellas: Sara Garfunkel, la mamá de Nisman, y Sandra Arroyo Salgado, la ex esposa del fiscal y madre de sus dos hijas.
En la interna de los jueces, Arroyo Salgado está relacionada con la Lista Celeste de la Asociación de Magistrados, considerada la más amigable con las políticas del gobierno nacional en relación con la justicia. Está en la vereda de enfrente de la conducción de la Asociación, en manos de la Lista Bordó (los jueces Luis María Cabral y Ricardo Recondo y el fiscal Ricardo Sáenz, como principales referentes) y también de Compromiso Judicial, a la que pertenece la jueza Palmaghini.
Pese a su cercanía con las políticas oficiales hacia la justicia, Arroyo Salgado dejó trascender su disgusto por la forma en que públicamente se está manejando la muerte de su ex marido. Incluso, en la intimidad, esbozó una crítica hacia la presidenta, Cristina Fernández.
En los próximos días podría sumarse una tercera querella: la Asociación de Fiscales, a la que pertenecía Nisman, una organización presidida por el fiscal penal de instrucción porteño Carlos Donoso Castex y que ayer formalizó su deseo de participar en la causa. Por coincidencia, se trata del fiscal que participó en la investigación por la muerte de Lourdes Di Natale. Fue él quien, convencido de que había sido un accidente, impulsó en dos oportunidades el cierre de la causa, que finalmente terminó constatando el homicidio.
En torno a la investigación sobrevuela la posibilidad de un cambio de fuero. La condición de funcionario federal de Nisman y la vinculación potencial de su muerte con la investigación por el atentado contra la AMIA o con la denuncia que formuló contra la presidenta de la Nación por presunto encubrimiento de ese atentado podrían, en una interpretación tal vez algo forzada, llevar el expediente a los tribunales de Comodoro Py 2002. Por ahora, es sólo una posibilidad.
Marijuan no remplazará a nisman
El fiscal federal Guillermo Marijuan fue eje de dos versiones rápidamente descartadas. La primera indicaba que él era el elegido para remplazar a Alberto Nisman al frente de la fiscalía especial para el atentado contra la AMIA. Fuentes de la Procuración General de la Nación descartaron tal hipótesis. Más aun, anunciaron que no será un fiscal sino un cuerpo de fiscales elegidos en consulta con organizaciones de familiares de víctimas de la voladura de la mutual judía y de otros sectores sociales el que se hará cargo de la continuidad de la tarea que venía desempeñando Nisman. Hasta el 31 de enero, la fiscalía será subrogada por Alberto Gentili, quien había sido designado como su remplazante por Nisman, antes de sus vacaciones.
La otra versión indicaba que Marijuan había sido quien llamó a Nisman a Europa para advertirle que lo estaban por apartar de la fiscalía AMIA. Amigos de Marijuan lo desmintieron ante la consulta de Tiempo. Marijuan está en Miami y desde allá negó haberse comunicado con Nisman. Incluso deslizó que por cuestiones personales estaba distanciado del difunto fiscal.
Los elementos con que cuenta la causa a una semana de la muerte del fiscal
El lunes 19 de enero, la fiscal Fein informó que el Cuerpo Médico Forense le notificó que, a partir de las pericias, no participaron terceras personas en la escena del deceso.
El martes, Diego Lagomarsino, se presentó ante la fiscal y dijo que era un colaborador del fiscal y había sido el encargado de llevarle el arma a Nisman, en respuesta a un pedido suyo. Tras prestar testimonio, una figura clave del caso, se retiró sin custodia. El viernes fue imputado por prestar el arma a quien no tenía permiso para usarla, y se le prohibió salir del país. Podría ser citado a indagatoria.
El miércoles brindó testimonio el cerrajero que ayudó a abrir la puerta de servicio. Si bien dijo que esa salida estaba sin llave, luego la fiscal informó que la madre de Nisman, Sara Garfunkel, había abierto la cerradura superior con su llave, es decir, la puerta tenía doble cerradura y estaba cerrada.
El jueves se difunden imágenes de una cámara de seguridad de Ezeiza que registró la llegada de Nisman al país. Lo estaba esperando un hombre que respondería al nombre de "Martín" y sería un oficial de inteligencia según informó Tiempo. Esto fortaleció la versión de un regreso anticipado.
El viernes Fein ordenó dos allanamientos al edificio Le Parc y le tomó declaración a la ex mujer de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien ratificó que el fiscal interrumpió sus vacaciones. Fue aceptada como querellante en representación de sus hijas.
Ayer la fiscal informó que la autopsia ratificó que la bala hallada en la cabeza de Nisman corresponde al arma que estaba en el baño de su departamento y que el disparo fue hecho a una distancia menor a 1 centímetro de su parietal derecho, es decir, con el arma apoyada en la sien.






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