Un codiciado puesto ante el Banco Mundial, que vence en un mes

Forcieri llegó hace dos años al organismo y es representante de seis países de la región

WASHINGTON.- El procesamiento penal -paso previo a una probable condena- no lo hizo cambiar de actitud. Guido Forcieri, ex mano derecha del vicepresidente Amado Boudou cuando estaba en el Ministerio de Economía, practicó ayer el mismo misterio y silencio sobre sus actividades que viene mostrando desde que llegó a esta ciudad, hace dos años.

"Por supuesto que está aquí. Pero está ocupado en una reunión y no puede atender", respondió una secretaria en la representación argentina en el Banco Mundial (BM), el cargo para el que Forcieri fue impulsado por Boudou, antes de la llegada de Axel Kicillof -con el que tiene menos sintonía- a la cartera económica.

"Por supuesto que le paso su mensaje", añadió, diligente, la secretaria. Al cierre de esta edición, la respuesta no había llegado. No es algo sorpresivo: una de las sus características desde que llegó a la codiciada función en esta ciudad es el de eludir el contacto con la prensa.

Igual discreción mantenía al cierre de esta edición el Banco Mundial. Pese a la consulta, la entidad no produjo comentario formal alguno sobre cualquier eventual impacto que el agravamiento de su situación judicial pueda tener en su función.

Pero, semanas atrás, cuando Forcieri fue citado por el juez federal Ariel Lijo para declarar, la posición del Banco Mundial fue que la cuestión concernía a una "situación anterior" a su llegada a la entidad, en septiembre de 2012, y que se trataba de algo que debía ventilar con la justicia argentina.

La cuestión puede que exceda a nuestro país: la silla que ocupa Forcieri implica la dirección ejecutiva de un bloque de seis países. Además de la Argentina, es la cabeza para la representación de Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. En todo caso, no estaba claro el impacto que la nueva situación pueda tener ante las autoridades de esos países.

FUNCIONARIOS A LA EXPECTATIVA

La función de director ejecutivo para ese bloque es apetecible entre funcionarios públicos.

En esa condición, Forcieri cobra un salario cercano a los 20.000 dólares mensuales y tiene gastos cubiertos. Ocupa una oficina en pleno centro de la ciudad, cerca de la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI), una zona sembrada por los famosos cerezos que, en primavera, regalan una de las mejores postales de Washington.

Fuentes oficiosas aseguran que su trabajo, últimamente, no es muy intenso en lo que refiere a la gestión de créditos para nuestro país.

Su aprobación depende de la situación en que se encuentre el bloqueo que, hace dos años, iniciaron los Estados Unidos y varios países europeos, como represalia por "incumplimiento de normas financieras internacionales". Y eso excede sus funciones como director ejecutivo.

"No tiene tanto trabajo, pero sí le agrada viajar todo lo que puede por cuestiones del bloque de países" que representa, dijeron a LA NACION fuentes de la entidad.

Forcieri podría verse más expuesto en las próximas semanas, a partir de la deliberación conjunta de la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del BM, al comienzo del mes próximo.

Hay quienes sostienen que podría haber otro tipo de novedades. Su mandato de dos años vence en estos días y debe ser ratificado por la Argentina.

Tal vez sea el momento para que Kicillof avance sobre la posición y designe allí a alguien de su confianza, tal como se mencionaba en fuentes del Ministerio de Economía.

Desde otra perspectiva, sin embargo, el revés del procesamiento podría ayudar a resistir un recambio que, hasta hace poco, podría sonar razonable en el esquema de Economía pero que, ahora -con la complicación procesal- sumaría al desgaste del vicepresidente..

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