El monto del endeudamiento, según legisladores del oficialismo. Las leyes que deben ser derogadas. Los pronósticos optimistas de economistas PRO y el fantasma del megacanje de De la Rúa.
El Congreso nacional debate desde el mediodía la posibilidad de aprobar este lunes –o en la madrugada del martes- el pago a los fondos buitre o holdouts, para el que el país tomará una deuda de unos 12.000 millones de dólares, según oficializaron legisladores del PRO.
Pero la sesión tiene tres puntos importantes con los que el Congreso se debe cumplir para habilitar el pago de la deuda pública defaulteada en 2001 que no entró a los distintos canjes que propuso el gobierno kirchnerista: los legisladores deben derogar la ley cerrojo, luego la de pago soberano y, cuando ambas iniciativas estén aprobadas por diputados y senadores, recién se podría obtener la autorización para tomar deuda.
Entre las normas que deben ser derogadas, la ley cerrojo fue pergeñada porRoberto Lavagna, ministro de Economía de los presidentes Eduardo Duhalde yNéstor Kirchner. Promulgada en 2005, le impide al país reabrir o iniciar nuevas negociaciones en el proceso de canje de bonos en cesación de pagos.
Luego será el turno de la ley de pago soberano, promulgada en 2014 e ideada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para eludir un fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa. Con esta ley se cambió la sede de pago de los bonos defaulteados que estaban emitidos bajo jurisdicción de EE.UU., para cambiarla por Argentina o Francia, y prohíbe –hasta ahora- el pago a bonistas reestructurados hasta que se acordara con los holdouts.
La iniciativa del gobierno de Mauricio Macri para contraer nuevo endeudamiento y pagar la deuda con los buitres lleva arduas negociaciones, que determinaron que se modifique un artículo de la propuesta PRO y se habilite establecer límites a ese endeudamiento.
EFECTOS COLATERALES. El pago a los fondos buitre o salida definitiva deldefault de 2001 implicaría que el país dejaría de estar en desacato ante la justicia estadounidense y también olvidarse de posibles embargos a bienes del Estado, según sostienen economistas cercanos al Gobierno.
Los mismos gurúes prometen mayor ingreso de dólares, mejores créditos y más inversiones para el país.
Una aclaración: con el megacanje de Fernando De la Rúa, en el año 2000, los pronósticos de los economistas eran bastante similares a los que se exponen en estos días. El resultado quizá sea distinto, vale aclarar, ya que la deuda en volumen difiere: el megacanje implicó una toma de deuda por U$S20.000 millones y, en esta ocasión, el tope serían U$S 12.000.
Los mismos analistas que pronostican una bonanza inmediata en el ingreso de dólares afirman que la cotización de la moneda estadounidense en el mercado cambiario local se mantendría estable por un buen tiempo, lo que se traduciría en un posible freno a la devaluación.
Pero, cuando se habla de inflación, los pronósticos no son tan buenos: todos coinciden en que, por ahora, seguirá en guarismos altos.






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