La crisis del PJ en sus cuadros dirigenciales hace que casi todos los intendentes y referentes piensen en la boleta corta. Pocos participan del armado de las listas. Espinoza cerró el partido por el acuerdo con La Cámpora, y Randazzo usa el mismo método, con otros argumentos.
Dentro del Partido Justicialista se viven momentos de tensión, y de mucha desilusión, por la utilización del viejo axioma peronista: “Si quieres que algo no funcione, crea una comisión”.
Y el presidente del PJ provincial, Fernando Espinoza, lo hizo; creó la comisión de Acción Política, que, más que traer soluciones, empeoró los problemas: peleas de egos, discusiones por falta de participación y, por sobre todo, el cierre de todos los espacios de discusión. “Como si no hubieran entendido que en 2015 se perdieron las elecciones”, se quejan muchos adentro.
Los intendentes dicen por lo bajo: “Si querés hablar de peronismo, no lo podés hacer en el PJ”; y de seguir así, muchos jefes comunales pueden perder su estabilidad en los concejos deliberantes.
El peronismo está sin conducción, y eso benefició la aparición de Florencio Randazzo como una opción dentro y fuera de sus filas.
Las comisiones seccionales creadas por Fernando Espinoza, nunca se reunieron, por el boicot permanente de alguno de sus miembros. “Cuando convocan a una reunión, el mismo día la suspenden, y de esa manera te van llevando hasta llegar al cierre de lista el 24 de junio, donde ya no podés hacer nada. Pero esta vez los muchachos se cansaron y quieren jugar, y Espinoza no los va a poder parar”, dice un intendente del interior.
Hoy, el peronismo no tiene un factor ordenador, como históricamente lo tuvo. Tampoco tiene el poder, y no está habituado a ser oposición. Es un partido acostumbrado a ser gobierno y, desde ahí, generar sus propias listas electorales.
Esta situación le ocasionó un beneficio impensado a Florencio Randazzo, que en el último mes salió a pescar voluntades en todos los sectores del peronismo enojados con Espinoza; porque muchos que no tienen espacio con la conducción actual van a buscar espacio en las filas del randazzismo.
En el peronismo ya nadie mira a Sergio Massa como una opción; ni los propios massistas de origen peronista. Todos los referentes marcan un límite. Dicen: “No queremos ir con Margarita Stolbizer”; y en este concepto, Randazzo es la única opción.
Los peronistas que veían como única salida las filas del randazzismo no dejan de pensar en que en 2015 Florencio Randazzo abandonó el barco y eso le costó la derrota al partido. Además, durante un año y medio, el chivilcoyano desapareció de la escena política; por eso lo ven como la única opción ante el cierre del PJ, y no como su salvador. Aunque la designación de Alberto Fernández como jefe de campaña los puso a la defensiva. Todos enuncian que esto no es renovación, sino el reciclado de la vieja política.
En esta situación, el randazzismo debe armar listas en todos los distritos si quiere asegurarse poder participar con éxito en las próximas elecciones, aunque muchos dudan de que al final del cuento Randazzo se presente en las PASO. Algunos intendentes del Conurbano creen que “está amagando para poder colar a alguno de sus hombres en las listas y dar un paso al costado. Ya se bajó una vez, ¿por qué no se va a bajar ahora?”. Claro que en el PJ casi siempre nada es lo que parece.
Dentro del Partido Justicialista oficial de Espinoza, la situación no está bien. El hecho de que Randazzo salga a jugar puede generar una apertura de su estructura, no por amor al pueblo nacional y popular, sino por necesidad; nadie quiere perder.
La única posibilidad que tiene el PJ de ordenar sus fijas y obtener un triunfo seguro sobre el randazzismo es que reaparezca Cristina Fernández de Kirchner, y sea primera en la boleta. Eso le aseguraría un triunfo en los bolsones de mayor pobreza del Conurbano y en los grandes distritos del interior. En los pequeños pueblos, la situación sería distinta: CFK no supera el 26 por ciento de los votos, ganaría las PASO pero sería una pelea más ajustada en las generales. Mirando el panorama general, CFK sería la única opción del PJ provincial.
La liga de gobernadores también mueve sus fichas. Ya han tenido varias reuniones y to-dos coinciden en el diagnóstico: por ningún motivo quieren que Cristina Fernández juegue sola; quieren que tenga internas con Randazzo, y que esto le provoque una derrota en las elecciones generales. Así se asegurarían que ya no tiene competencia para las elecciones de 2019, el camino les quedaría libre para poner un candidato a Presidente del interior del país. Ese candidato saldría de los gobernadores.
En los gobiernos nacional y provincial, por su parte, tampoco quieren quedarse al margen de la interna peronista, y hacen todo lo posible para que Randazzo juegue por fuera del PJ. El oficialismo no quiere al “Flaco” en una interna, porque eso levantaría las chances de ganar del peronismo. Si va por afuera creen que le podría sacar un 7 por ciento, y eso le daría una victoria más holgada al Gobierno.
Los intendentes son los más preocupados, porque esta interna, a muchos les haría perder la mayoría en el Concejo Deliberante. Varios, con la pérdida de un edil ven afectado su poder, y gobernar dos años más con el Concejo en contra y sin los recursos del gobierno provincial o nacional, es difícil. Por eso, muchos van a optar por tratar de no meterse en la interna, y van a jugar con la boleta corta, repartiendo la de sus concejales, y en la seccional, provincial y nacional, que cada ciudadano elija a quien lo represente mejor.
No va a ser la primera vez que un intendente se corte solo. Un alcalde del interior aseveró: “Se cortan solos, no te llaman nunca, y cuando te llaman es para que apoyes la lista que ellos armaron y que vos no compartís; así no funciona, voy con la lista corta y que se arreglen ellos”.
En el mientras tanto, el PJ sigue en guerra, y ninguno de sus generales sabe hacia dónde tiene que marchar. Los soldados están desorientados, y muchos van a optar por quedarse en las trincheras y que peleen aquellos que los llevaron a esta situación.






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