En el bloque kirchnerista crecen las críticas a Recalde por sus descuidos y falta de reflejos

En el bloque kirchnerista crecen las críticas a Recalde por sus descuidos y falta de reflejos

La Cámpora le reprocha distracciones políticas graves y falta de reacción ante las movidas del macrismo.

Héctor Recalde quedó golpeado tras la sesión del miércoles, en la que olvidó de pedir votación nominal y permitió que Cambiemos eliminara la ley de medios sin poder identificar quienes fueron sus aliados.

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La falta de reflejos enloqueció al núcleo duro del FpV, integrado por La Cámpora e históricos como Diana Conti y Juliana Di Tullio que por la noche le recriminaron al jefe de su bancada tamaña distracción.

“¡Yo lo pedí! ¡Pero no me escucharon!”, se excusó Recalde, quien hasta el año pasado se lucía en la agenda laboral de la Cámara, pero en diciembre Cristina Kirchner le dio la misión de conducir un bloque partido al medio y desacostumbrado a ser minoría.

Su problema es que tras cuatro meses la mayor parte de sus diputados están disconformes y algunos aventuran un recambio. Los referentes del interior no toleran la preeminencia de La Cámpora en la toma de decisiones, situación que empujó la ruptura del bloque en enero y parece no tener fin.

Los que amagaron a irse ahora aceptan que nada cambiará y aventuran con otra división. “Las reuniones de bloque son informativas. Siempre está el grupito que decidió todo y nos dice qué tenemos que hacer”, se indignó uno de ellos a LPO.

Otro problema nunca resuelto es el reparto de personal. Emilio Monzó fue mucho menos drástico que Gabriela Michetti para los despidos, pero como contrapartida puso límites a los nombramientos.

Recalde quedó acorralado, porque heredó centenares de empleados nombrados por La Cámpora y no los pudo mandar a trabajar con los diputados ajenos a esa agrupación.

Pero además del posicionamiento, pocos entienden las estrategias del bloque, presuntamente, acordadas entre Recalde y Cristina Kirchner. “No podes adelantar una semana antes que vas a votar en contra del acuerdo con los holdouts y regalarle un escenario de negociación a Massa y Bossio, que terminó haciendo la ley entera”, se indignan.

No fue la única vez que el ex Anses se le anticipó. Algunos diputados le habían propuesto hacer un índice de desempleo, Recalde se tomó su tiempo para pensarlo, pero su afán perfeccionista le allanó el camino a Bossio para lanzar el suyo. 

 

 

 

El debate por los holdouts tuvo una ríspida reunión de bloque, en la que los diputados afines a los gobernadores explicaron que no era gratis radicalizarse.

 

 

 

En la conferencia de prensa de ese día, Recalde sorprendió a propios y ajenos con un pedido de consulta popular, propuesta que había presentado el Frente de Izquierda pero ni siquiera la acompañó cuando el FpV la propuso en el recinto.

 

 

 

En La Cámpora aseguran que no estaban al tanto de esa idea y se impactaron tanto como los periodistas.  

La Cámpora reprocha a Recalde varias movidas inconsultas como proponer a su hijo Mariano para la Auditoría o lanzar la idea de una consulta popular contra el acuerdo con los holdouts.

Pero nada los molestó tanto cómo saber que Recalde había negociado a su hijo Mariano como auditor general.

 

 

 

Era una jugada extraña, porque el FpV ya había nombrado sus dos auditores en diciembre, la justicia los había desestimado y se suponía que, de mínima, iban a rebelarse a cualquier negociación.

 

 

 

Máximo enloqueció e impuso a su protegido Juan Carlos Forlón en una rutinaria reunión de bloque: los que no tenían nada que ver La Cámpora fueron testigos de una pelea casi familiar.

 

 

 

En la sesión llegaría lo peor. Recalde no advirtió que Monzó haría votar a mano alzada el decreto que eliminó la ley de medios y la de Argentina Digital, dos emblemas del kirchnerismo.

 

 

Había tenido sus alertas: Mario Negri y Graciela Camaño, jefes de Cambiemos y el Frente Renovador, habían pedido agilizar la sesión sin votaciones nominales, que permiten identificar quienes ayudan al oficialismo.

 

 

Recalde no sólo olvidó pedirla (debe concederla si sólo 10 legisladores lo piden) sino que dejó seguir el temario cuando el DNU había sido aprobado. Y hasta permitió que Remo Carlotto opinara sobre el asunto siguiente.

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