Por Martín DinataleLa Casa Rosada vuelve a bailar al compás de Néstor Kirchner. La Presidenta quedó una vez más atada a la agenda y a las decisiones de su esposo, por más que haga esfuerzos en mostrarse activa y sobreactuar un poder que sólo se lo debe a su esposo.
El gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, prepara desde hace varias semanas el regreso de Néstor Kirchner a Río Gallegos luego de un largo silencio. Los motivos de esa ansiedad son muchos: la necesidad de mantener aceitados los lazos con la Casa Rosada para que Santa Cruz siga recibiendo fondos frescos, la posibilidad de que Peralta sustente su proyecto reeleccionista con la figura de Néstor y la idea de disciplinar al PJ en una provincia que empieza a haber demasiados caciques y pocos soldados. Kirchner se meterá de lleno el viernes próximo en la campaña electoral. Volverá a sentir el calor de la militancia del PJ que lo vio crecer. Es el ambiente donde más disfruta. El ex presidente se encuentra en carrera para 2011 y necesita demostrarse activo y alineando a la tropa peronista. Esta será una nueva ocasión para ello.
La incógnita de la continuidad de Kirchner en Diputados ya despertó una fuerte puja interna en el Gobierno. Hay ministros que apuestan a un pedido de licencia y quienes creen que la carta fundacional de la Unasur no da lugar para semejante especulación. Las diferencias de la Casa Rosada ya se hicieron públicas ¿Podrá Kirchner forzar su permanencia en la Cámara baja a pesar de los pedido explícitos que hicieron de los presidentes Rafael Correa y Lula Da Silva? ¿Será capaz de abrir más polémicas internas en el gobierno de su esposa con las consecuencias negativas que ello acarrea? Nadie lo sabe.
Kirchner definirá a la vez en la intimidad de Olivos si conviene o no viajar a España el 17 de este mes en el caso de que el español Rodríguez Zapatero haya invitado al presidente de Honduras, Porfirio Lobos a la cumbre de presidentes. Como jefe de la Unasur, Kirchner dejó sentado desde el primer minuto de su mandato que los países latinoamericanos no aceptarán como gobierno legítimo al de la Honduras actual. Es lo que acordó con la mayoría de representantes de la Unasur. Cristina Kirchner hará, por supuesto, lo que disponga el jefe de la Unasur.
Todos vuelven a bailar al compás de Néstor, por más que la música no agrade o el cantante desentone.





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