El anuncio –que puede interpretarse como respuesta a la “exigencia” de Convergencia Social de lograr la “unidad” partidaria concretada ayer desde Du Graty-, se hará desde Presidencia Roque Sáenz Peña -en lugar y hora aún a confirmar-, el bastión radical que buscarán retener con Gerardo Cipolini quien irá por otra reelección como intendente.
Tal como lo había anticipado Diario Chaco, la jefa comunal de Resistencia materializará finalmente la intención de su espacio de avanzar hacia las Primarias con una fórmula junto al hijo del intendente de la segunda ciudad de la provincia. Esto le permitirá conjurar intrigas, cerrar filas dentro del partido (al menos con un sector importante de Somos Parte) y empezar a amasar sus objetivos electorales con suficiente antelación mientras otros juegan al misterio.
Es plausible que el anuncio se haya precipitado a partir del cónclave de Convergencia de este lunes en la localidad de Coronel Du Graty, donde los asistentes repitieron como una letanía una “exigencia” que viene de antaño: “unidad”. Unidad demandada al ayalismo, se entiende.
Desde el NEA aseguran que en los últimos encuentros dirigenciales, incluidos los intendentes, los representantes del “Ayalismo” no pusieron objeciones en las demandas “rozistas” para cerrar un frente interno en el que todos tiraran para el mismo lado. ¿Qué quería el sector del exgobernador? El primer lugar en la lista de diputados nacionales, el primero y el quinto lugar en la lista de diputados provinciales, la presidencia de bloque radical y, en caso de un triunfo abrumador y una consecuente mayoría legislativa, la presidencia de la Cámara de Diputados. A todo Aída dijo que sí y se quedó esperando la confirmación del pinedense para realizar, en una gran fiesta gran, la proclamación de la primera candidata a gobernadora del Chaco.
En lugar de eso, Convergencia le respondió con un enigmático pedido de unidad. Como en el NEA saben que 'unidad' no es sólo una palabra bonita sino una forma de condicionar el consenso, interpretaron que el pedido -cuando ellos ya han mostrado generosidad en las negociaciones- o es un reclamo velado de más concesiones, o es una forma de decir exactamente lo opuesto de lo que se predica: “No queremos ninguna unidad con ustedes”.
Hay además una lectura poco auspiciosa que puede hacerse de las palabras que el presidente del Comité Provincial, Livio Gutiérrez, pronunció días antes del encuentro, cuando el Comité Nacional le cerró las puertas a un posible acuerdo con Mauricio Macri o Sergio Massa pero habilitó acuerdos provinciales: “Los acuerdos -advirtió- tendrán que tener el respaldo del partido”, es decir, “que no venga ni Aída ni nadie a querer sellar alianzas con otros espacios sin conversar con nosotros (léase Convergencia) sobre lo que ya se negoció oportunamente (léase cargos)”.
Cabe recordar que Aída, en el camino a su postergada proclamación como candidata de la UCR y buscando razonablemente su bendición, ya había otorgado apoyo a Rozas para que fuera senador, lo que le generó no pocos dolores de cabeza por avanzar en contrario de sus entonces socios en el NEA, Gerardo Cipolini, Alicia Azula y Roy Nikisch. Aída contribuyó a la aparición de Somos Parte abriendo una herida que no parece vaya a cerrarse en lo inmediato. Cada vez que puede, la intendenta de Barranqueras deja ver que aquella herida no está cauterizada y carga contra Ayala diciéndole lo que su humor le indique ese día, aunque cerrando siempre con un categórico “No me representa”.
El lunes, muy tarde en la noche, algunos dirigentes de Convergencia Social que volvían del encuentro provincial de Du Graty, dijeron a Diario Chaco, incluso, que si no se sellaba la “unidad”, sería la propia Alicia Azula o bien Carim Peche quienes encabezarán la fórmula con las que en conjunto presentarían en las PASO. Pero oficialmente nada de esto fue reconocido.
EL PUNTO DE INFLEXIÓN
Cuando Ayala y Jorge Capitanich ganaron las elecciones en sus respectivas categorías, este diario afirmó que “a partir de ahora Aída va a disputar el poder verdadero”. Considerando que el ascenso del montenegrino coincidía con el declive de Ángel Rozas al menos en lo relativo al gobierno de la provincia, era evidente que la figura emergente dentro del radicalismo era la intendenta de Resistencia, sin menoscabar territorialmente a los jefes comunales de las populosas Sáenz Peña y Barranqueras. En todo caso, eran una tríada que metía miedo y que jamás pudo ser conmovida por el aparato del 'coquismo'.
Desde el punto de vista electoral el mayor perdedor dentro del radicalismo fue Convergencia Social, aunque cualquiera que los viese hoy comandando el partido diría que no se cansan de ganar. En ese momento parecía que el mundo se venía abajo. Pasaban los meses y no hacían otra cosa que lamerse las heridas. Fue una oportunidad enorme para que los ganadores impulsasen decididamente una renovación de cuadros dirigenciales a través del único camino democrático posible: la interna a todo o nada. En vez de eso, otra vez fruto de la habilidad del viejo líder, la UCR se rearmó por consenso: un consenso que escudado en el mimo público de que Aída era la “candidata natural del radicalismo”, sirvió para reposicionar al rozismo aún a costa de seguir perdiendo elecciones.
Hoy Ayala enfrenta una encrucijada que Ángel Rozas ya vivió. Un punto de inflexión. A Rozas le tocó bajarse del barco del 'Bicho' León, un dirigente que abrazaba al partido centenario como a un hijo pero cuyo amor le impedía aceptar la necesidad del cambio. Al menos así lo recuerdan sus correligionarios con cariño, pero quienes entonces disputaban espacios con él le criticaban una porfía que jamás les permitiría ser gobierno: León se conformaba con ser el comandante de una minoría legendaria; ¿para qué cambiar? Así, cuando le preguntaron a un joven Ángel Rozas por qué rompía el Movimiento de Afirmación Yrigoyenista (M.A.Y.) y creaba Convergencia Social si ya era el candidato del radicalismo, respondió: “Porque yo iba a ser el candidato del MAY, pero nunca iba a ser gobernador del Chaco”.
Esa ruptura histórica llevó al radicalismo a convertirse en una maquinaria imbatible que gobernó la provincia durante doce años, aún cuando en el resto del país el partido se desmoronaba o era asimilado por la transversalidad del naciente kirchnerismo. ¿Cuál es la enseñanza que mascullan en el NEA? Que ningún dirigente histórico está dispuesto a soltar el timón aún cuando su obcecación conduzca la nave hacia los arrecifes, pero que la única forma de acceder al poder real es legitimándose en las urnas.
En otras palabras, que Aída Ayala tiene que ir a las PASO con su propia estructura para que los chaqueños (en especial los radicales chaqueños) le digan cuánto la quieren, cuánto la votarían en las generales, y que después, con ese bagaje y esos porotos, se vuelva a sentar con su contraparte rozista. Desde esa perspectiva, a la pregunta “¿por qué se alejó de Convergencia alguna vez?”, la respuesta de Aída sería: “Porque yo iba a ser la candidata del rozismo, pero nunca gobernadora del Chaco”.











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