Más aumentos: el Gobierno y las petroleras negocian subas de naftas

Empresas discuten con Boudou y Moreno para salir del control de precios que rige hace cuatro meses. El Gobierno apuesta a demorar el alza hasta enero
Con un papel más activo desde la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, el ministro de Economía Amado Boudou tomó cartas en las negociaciones con las empresas petroleras –entre las principales se encuentran YPF, Esso, Shell y Petrobras– para encontrar una salida al congelamiento de precios de las naftas y el gasoil que dispuso en agosto el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Altos directivos de dos compañías confirmaron a El Cronista contactos con el titular de Hacienda, miembros de su equipo y otros funcionarios del Gobierno para aplicar ajustes en los combustibles, aumento que se concretaría en los próximos días. Los empresarios esperan que el alza se aplique este año, mientras que en las esferas oficiales apuestan a estirar la decisión hasta enero.

“Los ajustes que se estudian no van a ser importantes; rondarán entre el 2% y el 3%, pero lo importante es salir del congelamiento”, explicaron fuentes del sector.

En agosto, Moreno lanzó la resolución 295, que se ampara en la Ley de Abastecimiento, creada en 1974, para retrotraer los valores de las naftas, el gasoil y cualquier otro tipo de combustible líquido a los precios del 31 de julio. Lo hizo luego que en los últimos 12 meses la nafta súper se encareciera en torno a un 30%, la premium a un 35% y el gasoil a un 40 por ciento.

En la práctica, sólo Shell –que no participa de las negociaciones– debió bajar sus valores de venta, pero el resto de las petroleras quedó sin chances de aplicar ajustes. En octubre estaba todo acordado para salir al mes siguiente del cerrojo que impuso Moreno, pero la muerte de Kirchner obligó a demorar esa decisión.

Según fuentes que participan en las negociaciones, una de las alternativas que maneja Boudou y su equipo es justificar futuros aumentos en los combustibles a través de la mezcla de naftas y gasoil con biocombustibles, derivados en su mayoría de la soja y de la caña de azúcar.

De acuerdo con las reglamentaciones que comenzaron a aplicarse este año, las petroleras deben mezclar las naftas y el gasoil con hasta un 7% de carburantes orgánicos, más caros. YPF, por caso, comunicó a la Secretaría de Energía, al mando de Daniel Cameron, que haría la mezcla a un 5 por ciento.

El mercado de biocombustibles, uno de los puntales de la política energética del Gobierno, está en una situación irregular desde hace tres meses. La combinación entre congelamiento de precios y encarecimiento de los biocombustibles llevó a que, por la fuerte protesta de algunas petroleras, el Gobierno suspendiera en julio la publicación de los precios de referencia para todo el país, algo que despertó malestar en toda la industria. Por lo que su normalización estaría vinculada a aumentos de precios.

Moreno, por su lado

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, siempre celoso de la evolución de los precios en surtidores, lleva adelante contactos paralelos con petroleras, que estiman que el funcionario aceptará “flexibilizar” el congelamiento en las próximas semanas.

Entre los argumentos que utilizan las empresas para convencer al Gobierno figuran los compromisos con las productoras de crudo para pagarles más por esa materia prima. Sucede que del precio del petróleo dependen las inversiones de las empresas en las provincias productoras y el nivel de empleo, así como las regalías que reciben las gobernaciones.

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