Solá asegura que no quiere ser la "pata peronista" de Carrió

Admite que tienen buena sintonía en el Congreso, pero niega una alianza electoral.
Solá no está dispuesto a ser la pata peronista de Carrió". Con esa frase, repetida a coro, los operadores políticos del ex gobernador bonaerense intentaban ayer acallar los ecos de un eventual entendimiento electoral entre ambos dirigentes, surgidos el fin de semana tras el encuentro que la jefa de la Coalición Cívica mantuvo con su tropa bonaerense en Mar del Plata.

Solo bastó que el titular de los cívicos en la Provincia, el diputado Horacio Piemonte, dijera que "no descartamos nada" cuando le preguntaron sobre una eventual alianza con peronistas anit K para poner en marcha la usina de rumores que ya se venía alimentando con el romance parlamentario que trabaron los jefes de bloque del PJ Federal y la Coalición Cívica.

Piemonte aseguró ayer que "no hice nombres", pero cerca de Solá sospechan que sectores de la Coalición Cívica pretenden aprovechar su figura para forjar las alianzas que les mandó explorar Carrió. Y ayer el ex gobernador se vio en la necesidad de aclarar su postura, para no quedar en "offside" ante sus aliados Carlos Reutemann, Francisco de Narváez y los hermanos Rodríguez Saá.

"Se ha armado una especie de historia de que los dos juntos tenemos un proyecto electoral, y eso no es cierto. Yo soy peronista y Carrió no es para nada peronista, por decirlo así", sostuvo el ex gobernador. Y agregó: "Con ella converso como lo hago con los diputados Federico Pinedo (de PRO), Oscar Aguad (de la UCR) y Pino Solanas (de Proyecto Sur)".

Solá se imagina con chances de colar en una fórmula pura del PJ anti kirchnerista. Y Carrió pretende articular un espacio flexible, aunque sin anclaje en fuerzas tradicionales. Con todo, dos grandes coincidencias los une por estas horas. Quedaron en desventaja frente a sus socios electorales del 2009 y ninguno consolidó todavía su estrategia para el 2011.

De ahí la sinergia que cultivaron en el Congreso . Fueron sugestivos los cuatro momentos en que salieron a diferenciarse de la UCR, el principal bloque del espacio opositor, para mostrarse como el ala dura de dicho conglomerado.

Comenzaron mostrándose en pleno verano en una conferencia de prensa donde anunciaron un pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y siguieron críiticando en simultáneo al vicepresidente Julio Cobos por no aconsejar a Cristina el despido de Martín Redrado del Banco Central. Ya en marzo, fueron los que más alto elevaron la voz por las negociaciones de la UCR con el oficialismo en el Congreso y acaban de presentar juntos un proyecto sobre el impuesto al cheque. Hasta allí llega el romance, por ahora

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