Arroyo advirtió que si el gobierno no desmonta “lentamente” el sistema de política social “va a generar una guerra civil”

Arroyo advirtió que si el gobierno no desmonta “lentamente” el sistema de política social “va a generar una guerra civil”
El ex ministro de Desarrollo Social bonaerense y referente del Frente Renovador en Vicente López, Daniel Arroyo, abogó por la creación de una unidad especial de combate a la venta de droga, independiente y descentralizada de la policía; juzgó imprescindible instrumentar la ley del primer empleo con beneficios impositivos a las empresas; reclamó un cambio en los colegios secundarios que integre a los jóvenes al mundo del trabajo en los últimos dos años de estudios; planteó la masificación del crédito a tasas bajas que termine con la usura a los que trabajan en la informalidad, y una paulatina y lenta reducción de subsidios con pasaje a planes sociales, “porque si a alguien se le ocurre a lo loco desmontar el sistema de política social, va a generar una guerra civil en la Argentina”.
Durante un extenso reportaje realizado por los periodistas María Laura Oliva y Alfredo Goijman en el programa “Volviendo Al Norte”, por FM 91.3 Radio Simphony, Daniel Arroyo –licenciado en Ciencias Políticas con un posgrado en Control y Gestión de Políticas Públicas-, dijo acerca de la reforma del Código Penal que impulsa Cristina Fernández de Kirchner que “la presidenta, con buena intención, convocó a gente especializada pero con lógica más del siglo pasado que del siglo XXI”.

Docente de la maestría en Política y Planificación Social de la Universidad Nacional de Cuyo, y en materia política referente del Frente Renovador en Vicente López, Arroyo opinó que el anteproyecto de reforma del Código Penal que impulsa el gobierno “tiene una falla de origen, y es que se pensó como un esquema puramente jurídico: se convocó a cinco juristas, sumamente prestigiosos como el caso de Eugenio Zaffaroni, Ricardo Gil Lavedra, León Arslanian y Federico Pinedo, con una trayectoria en el tema pero que, hoy, claramente en el siglo XXI no se puede llevar adelante un proyecto de reforma por demás importante y que no solo define premios y castigos sino nuestra forma de vida de acá en adelante, sólo desde una mirada conceptual, abstracta”.

“Hacen falta miradas como la de los intendentes, la de las organizaciones sociales, la mirada de la sociedad. Y en ese sentido me parece una buena iniciativa la que está llevando adelante (el diputado nacional y líder del Frente Renovador) Sergio Massa, que es, más allá de juntar las firmas, consultar. Discutamos todos, porque esto marca cómo vamos a vivir, de qué manera, y los que cometen delitos qué castigo deben tener”, afirmó.

Arroyo consignó que “está tan claro que es imposible una sociedad sin cárceles, como que el sistema argentino está absolutamente colapsado. La Argentina tiene dos sistemas: Uno es el sistema de responsabilidad penal juvenil para chicos menores de 18 años. Otra cosa es un adulto mayor que comete un delito, y ahí sí, la justicia penal define claramente si tiene que ir a la cárcel y cuánto tiempo le toca. Hoy, tanto los institutos de menores como las cárceles están absolutamente hacinadas, en malísimas condiciones”.

Dijo sobre el tema que “no solo hay que pensar el Código, las penas, y la modalidad de convivencia en la Argentina, sino que los sistemas de encierro para quienes van a la cárcel deben estar encarados para la reinserción social. Y para que no sean solo palabras, quien está en una situación de encierro tiene que trabajar, tener un oficio, y estudiar, capacitarse para poder salir a la sociedad nuevamente. Hoy estamos muy lejos de eso”, aseguró.

“A mí me parece que el gobierno tiene un diagnóstico social equivocado, que efectivamente la situación social está claramente mejor que en el 2003, pero hay muchos problemas que no ve. Y lo mismo, tiene un diagnóstico equivocado respecto de la inseguridad”, apuntó.

En un extenso análisis de la situación social en la Argentina, Daniel Arroyo opinó que “las únicas dos cosas que son en la Argentina “universales” es la escuela y la inseguridad: Todos estamos vinculados al mundo educativo porque tenemos hijos, sobrinos, nietos en edad escolar, y la inseguridad es el otro tema universal. Y el gobierno no tiene una verdadera dimensión de lo que está pasando y entonces imaginó penas más blandas, porque no está leyendo bien no solo la demanda social, sino también el nivel y la escala de problemas que tenemos hoy con la inseguridad”.

Señaló el dirigente político que “está claro que una parte de la inseguridad tiene que ver con la desigualdad. La inseguridad es “la ñata contra el vidrio”: yo no tengo nada y a tres cuadras de mi casa hay alguien que tiene todo, con lo cual la bronca y la tensión es fuerte, pero más allá de eso tiene que ver hoy con el avance del narcotráfico, con bandas armadas, con un mecanismo en el que al que vende drogas le va mejor. Una familia ve que le conviene poner una cocina de paco antes que trabajar. Ese mecanismo va generando bandas y conflictos, delito organizado en Argentina”, se lamentó.

Agregó Arroyo que “la inseguridad tiene que ver también con un problema de vida cotidiana. Lo que “le quema la cabeza” a una persona es estar hacinada en una vivienda precaria, no tener el lugar que necesita en la casa, viajar mal, viajar complicado en tren o en colectivo, o tener problemas de trabajo: En el conurbano están las tres cosas juntas. Eso genera violencia cotidiana, fuera del hogar, y también repercute dentro del hogar con la violencia doméstica”.

“Mi impresión es que el gobierno no tiene un diagnóstico muy claro de eso. Si creo que repitiendo esos temas en los medios de comunicación se potencia la angustia de las personas pero la base es que ha aumentado fuertemente la violencia en la Argentina y que no se resuelve bajando las penas, y tampoco se resuelve creyendo que es un problema exclusivamente mediático”, puntualizó.

Unidad especial de

Combate a la venta de droga

En el programa “Volviendo Al Norte”, Arroyo se refirió al flagelo de la droga en el país. “Argentina no es Colombia ni México pero si seguimos así, va a serlo”.

“Creo que para evitar eso hay que crear una serie de medidas: Una es crear una unidad especial de combate a la venta de droga. Mi impresión es que no es posible combatir la venta de droga con la policía por el entramado que hoy existe. Hay que crear una unidad especial, descentralizada, aprovechando que se va a crear la policía municipal, cuya única función sea “levantar” al que vende droga frente a una escuela, en un barrio, sacarlo, tener esa capacidad".

Dijo Arroyo que también es necesario “crear la ley de Derecho al primer empleo en la Argentina: Empresa que tome a un pibe en su primer empleo tiene que tener una reducción impositiva, para que efectivamente todo joven tenga una experiencia laboral y que le vaya mejor al que trabaja, que al que vende drogas. Si cortamos la venta de droga y generamos condiciones para el trabajo, entonces el camino va a cambiar”.

Añadió que “también hay que cambiar el enfoque de la escuela secundaria: Hay que ir hacia un sistema “dual”, en el que en los dos últimos años un joven pueda hacer pasantías, esto es, actividades que lo integren al mundo del trabajo”.

Préstamos usurarios

Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social bonaerense y con mucho trabajo de campo realizado en los sectores más vulnerables, afirmó que en la actualidad existe en el conurbano bonaerense “un fenómeno complejo y brutal, que es el sobrendeudamiento de la gente que no puede ir a un banco”.

“Hoy hay más de cuatro millones de personas en Argentina, que trabajan en negro y que por ello se ven obligadas a sacar crédito con fotocopia del DNI al 130% anual y hoy están pagando lo que no les entra: Hay que masificar el crédito a tasas bajas. Creo que hay que hacer un conjunto de políticas nuevas, esas cuatro y algunas más”, enfatizó.

Por otra parte, el dirigente político hizo referencia a un “círculo vicioso del consumo y de la comercialización de la droga. Preciso así que la Argentina “tiene un millón y medio de jóvenes de 18 a 24 años que ni estudian ni trabajan”.

“El ciclo es así: el joven está hacinado en su casa, no tiene nada que hacer y entonces se va a la esquina; En la esquina consume, sobre todo “paco” porque si no consume no se integra, y cuando consume tiene problemas de salud pero paralelamente debe dinero, se endeuda, y ahí hay siempre un “vivo” que le propone alternativas para cancelar su deuda. Ese ciclo en el conurbano son seis meses: hacinamiento-adicción-endeudamiento. Y el pibe que arrancó aburrido, sin saber qué hacer, termina muy complicado. Si no cortamos todo ese proceso y generamos otras políticas, la verdad es que vamos a estar muy complicados en los próximos años en nuestro país”, vaticinó.

No obstante el panorama mencionado, dijo que “hay salida: la Argentina creció durante los últimos 10 años al 8% anual y va a crecer en los próximos cuatro o cinco años al 2 ó al 3% con la economía para arriba. No solo nosotros, sino también Chile, Brasil, Uruguay. Es decir, vamos a vivir 15 años con la economía para arriba. Si en 15 años con la economía para arriba, no damos vuelta la situación social, no resolvemos los problemas de los jóvenes, no resolvemos el trabajo informal, o la pobreza, tenemos que dedicarnos a otra cosa”.

Hizo hincapié en ese sentido que “tenemos una misión como generación, y es resolver el problema social porque el contexto económico nos está ayudando. Yo creo que es tiempo de encarar otras políticas, otras acciones, otras salidas, pero sin dudas hay salida y hay buenas condiciones”.

Arroyo también fue consultado sobre la política de subsidios que lleva adelante el gobierno nacional, y también acerca de si esa política está siendo, a su criterio, modificada.

“Tengo claro que el gobierno no tenía en mente cambiar su política de subsidios, pero que la complicación económica, las corridas, y otras situaciones lo van a llevar a hacerlo. No creo que haya habido un cambio de mirada: Sí tuvo esa intención en el 2011 y a principios de 2012 y no pudo, pero me parece que ahora va a camino a reducir los subsidios producto de la necesidad, más que nada”.

Explicó así que “hay dos tipos de subsidios: Unos son los subsidios sociales. La política social son unos 67.000 millones de pesos. De esos, 60.000 millones van directo a las personas, es decir para Asignación Universal por Hijo (AUH) y otros programas. Eso es una base de arranque: Hay que ir saliendo lentamente y pasando a los planes sociales pero con un proceso de acompañamiento, porque si a alguien se le ocurre a lo loco desmontar el sistema de política social va a generar una guerra civil. Va a haber que acompañarlo lentamente y de entrada al mundo de trabajo. Y arrancarlo (la política de reducción de subsidios) con aquellos que tienen más posibilidades de obtener empleo”.

En cuanto a las tarifas, con los subsidios a la luz, el gas, el agua, “ahí está claro que hay que hacerlo rápidamente: el gobierno no lo va a hacer en su mejor momento porque estamos en un contexto económico muy complicado, con inflación, con muchas dificultades, pero es absurdo que yo en mi casa pague el gas más barato que el que tiene garrafa y que la tiene porque es pobre, y vive en un lugar en el que no le llega el gas natural. O cifras irrisorias de pago de la electricidad. No tiene lógica que el Estado subsidie de esa manera”, espetó.

Afirmó que en realidad, “el Gobierno no está imaginando hacer grandes procesos económicos sino tratando de “estirar” todo lo que pueda este proceso, ajustando solo un poco para llegar al 2015, ha logrado sostener por ahora el tipo de cambio, pero no está pensando en reaccionar sino en cómo llegar”.

La "década partida"

Sobre la actual situación económica, Arroyo puntualizó que según su criterio “Tuvimos una “década partida”: Del 2003 al 2007/2008 bajó la pobreza, bajó la desocupación, mejoraron las condiciones sociales, etcétera. En 2008/2009 se trabó un poco, luego un poco más, y en los últimos años se terminó de complicar más”.

“Hoy estamos complicados. La Argentina tiene un 25% de pobreza, 32% de informalidad económica, y un millón y medio de jóvenes de entre 18 y 25 años que ni estudian ni trabajan: ahí están los tres problemas sociales críticos de nuestro país, sobre los que no sólo no los estamos mejorando sino que los estamos empeorando”, concluyó.

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