Armados y tensiones surgidas del modo Kicillof

Armados y tensiones surgidas del modo Kicillof

El Gobernador no busca una estructura propia referenciada en su figura, pero sí imponer una forma de ver y ejercer la política que lo identifica, con lo cual genera roces con los intendentes y La Cámpora. Necesidades mutuas y el primer paso con los “sin tierra” para ordenar los distritos

 

Axel Kicillof se puso la camiseta de candidato a la reelección desde hace rato, y en el Gobierno bonaerense aceptan abiertamente que se trabaja en la gestión en modo campaña, a la vez que empezaron a coordinar reuniones políticas para ordenar a la tropa, principalmente en los distritos donde el Frente de Todos no gobierna. 

¿Supone esto el incipiente armado de un espacio propio?, ¿Nace el kicillofismo? No desde el punto de vista de la construcción política tradicional, es decir, no desde el reclutamiento de voluntades alineadas detrás de una figura a cuyo apellido el PJ gusta agregar el sufijo “ismo”. Pero sí hay un kicillofismo en cuanto a las formas, a la manera de ver y sentir la política; y es ahí donde se producen los escarceos que por estos días inquietan en la estructura de poder bonaerense, pero que desde el entorno del Gobernador minimizan y califican como “propios de tiempos preelectorales”.

La relación con el grueso de los intendentes del Conurbano es un electrocardiograma permanente, y a veces, las diferencias salen descarnadas a la luz, con consecuencias directas en la gestión. También hay tironeos entre el Gobernador y Máximo Kirchner, y entre éste y el grupo de alcaldes más cercanos, como aquellos que lo catapultaron a la presidencia del PJ. Las tensiones, generalmente, se reducen a la sed insaciable de los jefes comunales por recursos frescos y por el control de casilleros claves en el andamiaje político provincial.

Kicillof quiere que se lo reconozca como el candidato que tiene a todos atrás y no el que pone el resto. Ya no es el que eligió Cristina (aunque su venia siempre debe estar) y el resto debía acompañar para recuperar la Provincia, como en el 2019; ahora se para sobre sobre su propio recorrido como Gobernador y sobre encuestas que lo distancian de cualquier otro aspirante dentro del universo oficialista; y ese empoderamiento genera recelos. “Cuando se siente empoderado nos deja de lado”, mascullan en las apabulladas intendencias del Conurbano. “Pero nos necesita, porque acá es donde están los votos”, advierten con picardía.

“Lo que hay es un juego de posicionamientos en el que cada uno tiene que tener un rol para ocupar poder. Si no estuvo todo ordenado en el 2019, cuando había un espíritu más ganador, ahora, con una campaña por delante en la que vamos a tratar de salvar la ropa, menos va a estar esto hecho un violín”, se sinceró una fuente del Ejecutivo. Las preocupaciones que arrojan los números de las encuestas alcanzan a todos los actores, y eso los lleva a pensar que a la hora de tirar del carro no podrá haber patinadas. “No sobra nadie, nos necesitamos todos”, es una constante desde cada lado. Algunos agregan: “Pero para eso es necesario que nos tengan más en cuenta”.

“Viendo lo que hay en la oposición y lo que dicen debemos tener la noción de que, aun con todo lo pendiente que tenemos como Gobierno, hay que cuidar lo conquistado y no hay margen para estupideces”, remarcó una funcionaria provincial, en la reafirmación de que “es con todos”.

Después de la derrota en las PASO 2021, el Gobernador se vio obligado a abrir su gabinete por la presión de los intendentes y de Máximo, avalada por Cristina. Así llegaron Martín Insaurralde, a Jefatura de Gabinete, y Leonardo Nardini, a Infraestructura, como una primera línea en lo que se suponía iba a ser un desembarco más numeroso de alcaldes o gente cercana a ellos en el equipo de Gobierno. Pero después apenas arribaron Héctor Olivera y Hernán Y Zurieta a sillas de segunda línea, poco para la pretensión de los alcaldes.

 

Hubo un reacomodamiento de la gestión y las críticas puertas adentro menguaron. Sin embargo, la inercia de una burocracia arcaica, a la que se agregaron controles movidos por la desconfianza permanente del mandatario provincial hacia los gestionadores locales, hizo que volvieran a aparecer los cuestionamientos hacia la gestión, sobre todo por demoras en envíos de dinero, como, por ejemplo, del Fondo de Infraes-tructura Municipal (FIM). En ese laberinto burocrático también se extravían las culpabilidades por las demoras y no faltan los señalamientos.

Kicillof les abrió el gabinete, pero restringió el acceso a la botonera. Hay quienes afirman que, en privado, el mandatario se jacta de haberles dado lugar pero sin demasiado rango de acción. Nada sale si no pasa por sus ojos o el de sus colaboradores más directos. El Gobernador también factura una marcada tendencia de los alcaldes con licencia a estar mucho tiempo en sus distritos, como si no pudiesen cortar el cordón umbilical con la intendencia.

Descuentan en el Ejecutivo que todos volverán a sus territorios en los primeros meses del 2023 para preservar el poder local como candidatos. Los intendentes tendrán la responsabilidad de traccionar hacia arriba los votos propios y revertir así la tendencia negativa inversa que, se supone, arrastra-ría la boleta presidencial del oficialismo. 

El kirchnerismo no deja de culpar a  Alberto Fernández y su política económica pre-Massa por el inconveniente electoral que preocupa en el principal bastión K. Y si la inflación no cesa, asumen que las chances se diluirán cada vez más. 

Y para la Gobernación, aunque algunos aventuren salidas por ahora lejanas, todos se resignarán a encolumnarse detrás del actual habitante de la residencia de calle 5. “El quiere ser el candidato y no hay otro”, concluyó un jefe comunal de la Tercera, para quien “el Gobernador necesita más de nosotros que nosotros de él para conservar los distritos”. Kicillof les pide que le junten votos para sostener el poder y se ofrece, con razón, como quien más conocimiento e in-tención de voto cosecha (sobre todo si lo abraza Cristina) dentro del FdT. Es parte de ese juego de necesidades mutuas.

Entretanto, el propio mandatario pidió empezar a ordenar los distritos donde gobiernan otras fuerzas políticas. A cargo de las convocatorias están la ministra de Gobierno, Cristina Alvarez Rodríguez, y el jefe de Asesores, Carlos Bianco, pero a la mesa se sientan referentes de todos los tributarios del frentetodismo. Se comenzó con una reunión en la Cuarta sección, se siguió en la Sexta, sigue la Quinta y quedan para las próximas semanas Segunda y Séptima. La lógica en el Conurbano es otra, con todo más en manos de los intendentes y La Cám-pora, una sociedad que tiene también sus cuitas. Entre otras cosas, los alcaldes piden que Máximo interceda ante Cristina para que le baje línea a Kicillof sobre cuestiones de gestión y, sobre todo, de recursos.

En ese sentido, y relacionado con la botonera mencionada, hubo chispazos con la creación reciente del Organismo Provincial de Contrataciones, que quedó bajo la órbita de Insaurralde pero no manejado directamente por él, sino por La Cámpora. Es un ente de contralor en el que las principales patas de la alianza tienen un ojo. Pero, en definitiva, las contrataciones deberán ser solventadas económicamente por Hacienda, donde reside uno de los principales hombres de Kicillof: Pablo López. 

“Los escarceos van a ser hasta que estén las candidaturas definidas, y si no pasara eso sería extraño, por el peso específico que tienen los intendentes del Conurbano. Después todos vamos a tirar para el mismo lado”, confían en las oficinas de calle 6. Es lo más lógico, aunque no siempre suceda. 

PRAGMATISMO

“Tráiganme uno que mida mejor y vemos”, frase de cabecera de la jefa

Cuando alguien le sugiere a Cristina Fernández que reconsidere alguna candidatura que ella avala suele utilizar casi siempre la misma frase: “Tráiganme uno que mida mejor y vemos”. Se la habría dicho últimamente a un enviado bonaerense que sugirió mandar a Axel Kicillof a la pelea nacional para poner otro candidato en la Provincia. Algunos intendentes avalan esa teoría, pero no tienen para ofrecer por ahora una alternativa que muestre números convincentes. Pese a una imagen negativa alta en la mayoría de las encuestas, el Gobernador aventaja considerablemente a cualquier otro referente del PJ bonaerense en la intención de voto. 

También Kicillof es, entre los gobernadores peronistas, quien pica en punta en la intención de voto a nivel nacional. Eso preocupa al Gobernador, apurado en anunciar su operativo reelección, porque sabe que la pelea provincial es ganable y la nacional, altamente perdible. 

“El dedo de Cristina, que es el que finalmente se va a imponer, lo puede mandar a la presidencial. Si no es él es Wado (De Pedro), y si pierde quedará muy afectada su carrera política”, vaticinan, incluso, desde la oposición. La ventaja para el mandatario es que, por el momento, no aparece nadie que pueda competirle por el sillón de Dardo Rocha y que el kirchnerismo pondrá toda la carne en el asador para conservarlo. 

La máxima de Cristina fue reiterada muchas veces en 2017, cuando desde el intendentismo buscaban convencerla de que ungiera a uno de ellos para 2019. Por entonces, la candidatura a Gobernador de Kicillof era el sueño de un grupo reducido que empezaba a moverse por las rutas de la Provincia en un Renault Clio. Hubo amagos de intendentes por recorrer el territorio, pero quedaron solo en eso y, más allá del conocimiento en  sus propios distritos y zonas aledañas, ninguno pudo traspasar la barrera de las mediciones que exigía la expresidenta. Así, Kicillof se quedó con la bendición para la Provincia; la otra alternativa que manejaba “la jefa” era que compitiera por la Ciudad de Buenos Aires. 

Las PASO bonaerenses para Gobernador son una mala experiencia en el recuerdo electoral de la vicepresidenta. El experimento de 2015 salió mal, no por culpa del instrumento sino por las deficiencias conductivas que llevaron al enfrentamiento entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez, con el posterior triunfo de la cambiemita María Eugenia Vidal.

Cristina teme cometer el mismo error y ya avisó que, en principio, no quiere puja interna en la Provincia, donde reside su principal base electoral.

CARLOS BIANCO - JEFE DE ASESORES DE KICILLOF

“Axel nos pidió que ordenemos los distritos sin tierra”

-¿Cómo están trabajando con los “sin tierra”?

-La idea es ir convocando, por secciones, a los distintos referentes de los distritos sin tierra para evaluar cómo está la cuestión política, pasarles información de la gestión de la Provincia e ir ordenando las cosas para el año que viene. Hay distritos que están más ordenados y ya tienen un candidato natural, y hay otros con mucho desorden, con un candidato por cada sector del Frente de Todos, que ninguno sobresale sobre el otro, y eso lo hace más complejo. La idea es ir llevando ese proceso desde acá. Y también con la participación acá de los referentes de los distintos sectores. 

-¿La idea del kicillofismo es ser articulador de todo ese ordenamiento?

-No existe tal cosa como el kicillofismo. Desde el lado convocante, desde La Plata, no es que estoy yo solo, o Martín (Insaurralde) solo, o Cristina (Alvarez Rodríguez) o el Cuervo (Larroque) solos. Estamos convocando todos. Es un laburo de conjunto que pidió Axel. En las reuniones del gabinete político nos pidió que vayamos juntando a las distintas referencias y tribus para ir ordenando, con un solo criterio: que el candidato en cada pueblo sea el que más votos tiene, independientemente de a quien pertenezca. 

-¿Y dónde hay intendente ordena él?

-En principio, sí. Se verá. Pero donde no hay intendente es más difícil, aunque con situaciones distintas, porque hay distritos donde no hay dudas de quién es el candidato, pero en otros hay cuatro o cinco posibles candidatos con una potencia similar, sin que ninguno sobresalga sobre otro. Hay que ir masajeando para que se vaya acomodando eso. Además, sin saber todavía si va a haber o no PASO. Si hay, la idea es minimizar la cantidad, pero eventualmente dejar abierta la puerta. Si no hay PASO va a haber que elegir a uno.

-¿Y cómo analizan estos forcejos que  reaparecieron entre los intendentes y el Gobernador?

-No digo ni forcejeos ni tironeos, me parece que es natural en una gestión. A veces hay discusiones respecto a algunas obras, a veces hay pedidos de algunos recursos adicionales, pero todo dentro de la normalidad de la gestión. No hay ninguna gestión en la que todo el mundo esté de acuerdo en todos los te-mas o sin ningún reclamo al Gobernador. No le veo ninguna gravedad, ni ningún problema. 

ENCUESTAS

Los números que preocupan en las lides oficialistas

Después de la reunión que mantuvo Axel Kicillof con referentes del Frente de Todos de la Primera y la Tercera, mucho se habló de la encuesta de Opina Argentina que se analizó en ese encuentro, del que también participó Máximo Kirchner. Los números de la consultora que dirige Facundo Nejamkis arrojaban una ventaja de solo dos puntos del Frente de Todos (35% de intención de voto) sobre Juntos por el Cambio (33%). 

Por el oficialismo estaban Kicillof (28%) e Insaurralde (7%), mientras que por la alianza opositora los medidos eran Santilli (18%), Ritondo (6%) y Tetaz (9%). José Luis Espert recolectaba 11% de las vo-luntades, y la sospecha de que termine jugando dentro de Juntos suman más luces de advertencia para el oficialismo. Además de un 14% de indecisos, que, obviamente, son quienes terminan por inclinar la balanza. Por otra parte, la levísima ventaja se diluye en la gran diferencia a favor de la oposición cuando se miden candidatos nacionales en la Provincia. Nadie desconoce que sería imposible tanto corte de boleta, entonces, en el entorno del Gobernador concluyen que “hoy la elección provincial se estaría perdiendo por cuatro o cinco puntos”.

El peronismo tiene muy medido el pulso en cada uno de sus bastiones, y lo que sucede en el Conurbano permite trazar un horizonte sobre cómo puede resolverse una elección. Sobre todo, lo que sucede en el segundo cordón, donde está el mayor caudal. A modo de ejemplo, una reciente medición de Julio Aurelio en Esteban Echeverría, que tomó una candidatura única por espacio, arrojó el siguiente resultado: Kicillof (FdT) 30,1%; Santilli (JxC) 26%; Espert (AL) 8,6%; Carolina Píparo (asociada a Milei) 8,5%, y Nicolás del Caño (FIT) 7,7%. 

“Números así dan un final abierto en la Provincia, porque si en los distritos del segundo cordón el peronismo no supera los cinco puntos de diferencia la elección a nivel provincial está cabeza a cabeza. Para estar bien y ganar la Provincia, los candidatos nuestros tienen que estar diez puntos arriba en el segundo y tercer cordón”, analizó un viejo lobo de las lides electorales peronistas. 

LEGISLATURA Y GABINETE

Kicillof no peleará por bancas para su círculo más próximo

“No es algo que desvele a Axel tener gente en la Legislatura. El va a trabajar de vuelta para que haya jugadores que acompañen lo que el Gobierno necesita, pero eso no implica que sean hombres y mujeres propios”. Desde el entorno de Kicillof descartan que el Gobernador entre en una puja con el resto del frentetodismo por las bancas en el Parlamento provincial. Prefiere tener a los suyos a su lado en el Ejecutivo. Su círculo íntimo no ha crecido desde que es el responsable político de la Provincia, y el primer anillo sigue siendo el mismo de siempre: Carlos Bianco, Jésica Rey, Augusto Costa, Pablo López, Agustina Vila y Javier Rodríguez.

Kicillof tiene como delegado en el palacio legislativo a Carlos “Cuto” Moreno, y a lo sumo buscaría colocar alguno más. Son pocos los lugares a repartir y muchos los jugadores para esos puestos, que deberán distribuirse entre La Cámpora, los intendentes, los kirchneristas aliados y el Frente Renovador, en una proporcionalidad que terminará por decidir la propia Cristina,  muy probablemente a través de Máximo. “Cuando vas de cara a una elección en la que, aunque ganes, no vas a tener la diferencia del 2019 necesitamos las bancas para contener”, dicen en calle 6, reconociendo que esa reducción de puestos a entrar lleva a lógicos tironeos desde ahora y que el mandatario no quiere tensar más esa cuerda. 

Quizá cuando llegue la hora del cierre de listas plantee una mayor disponibilidad propia en las sillas del gabinete, como la tuvo durante los dos años iniciales de su Gobierno; aunque también sabe que ese escenario pre-PASO 2021, difícilmente pueda verse en la composición del equipo que lo acompañaría en un eventual segundo mandato.

CERCANOS

El peso de algunos intendentes como palanca

En tiempos complejos, donde cada voto vale doble, la política en el territorio se transforma vital para las aspiraciones electorales. Las tensiones afloran entre cuidar el pago chico y el intento de reducir daños provocados por el arrastre del contexto general. Las coordinaciones por secciones comienzan a tomar fuerza en el tablero.

“Nosotros tenemos una mesa de trabajo provincial. Los municipios que son gobernados por el FdT en el interior tienen otras”, relatan desde calle 6. Entre las que tomaron mayor estado público -al margen de los de la Primera y la Tercera sección- se encuentra el armado del “Grupo de los 11”, conformado por alcaldes de la Quinta de distintas tribus del oficialismo bonaerense. Mientras algunos de sus integrantes claman por la reelección de Axel Kicillof, otros ponen el ojo en el distrito. 

“Los que tenemos municipios tenemos en la cabeza cómo sostenerlos”, cuenta un alcalde, y añade: “Ningún intendente va a decir que está en contra que se reelija a Kicillof”. En ese sentido asegura: “No hay lugar para aventurarnos a hacer cualquier cosa en la provincia de Buenos Aires”.

En el Conurbano la situación se mira con mayor detenimiento, por el caudal de votos que implica para el FdT. Allí, el Gobernador posee una relación de tira y afloja con la mayoría de los caciques del PJ. Nada nuevo bajo el sol, pero todos saben que precisan del otro para garantizar la subsistencia al mando de las comunas.

Sin embargo hay un grupo de jefes comunales que se han mostrado más cercanos al mandatario provincial. Sin dudas, un aspecto que desde la Gobernación se encargan de fortalecer para tener protagonistas en quienes recostarse. Entre ellos resaltan Mario Ishii (José C. Paz), Juan José Mussi (Berazategui) y Mario Secco (Ensenada). Varios de este grupo se expresaron públicamente a favor de un segundo mandato del Gobernador. 

JULIO BURDMAN

“Puede haber muchas estrategias en conflicto”

El politólogo Julio Burdman dialogó con La Tecla acerca de las tensiones reinantes en el Frente de Todos bonaerense y los choques de intereses que pueden existir entre el Gobernador, Axel Kicillof, y los intendentes. En ese sentido advirtió sobre los problemas que pueden surgir al respecto.

“Puede haber muchas estrategias en conflicto. Por un lado está La Plata, las intendencias del Conurbano y las del interior. Cada uno tendrá una estrategia distinta. El gran desafío del Gobernador será aunar las estrategias y hacer que vaya todo para el mismo lado”, manifestó.

Asimismo explicó que “de lo contrario puede haber un problema de descoordinación, donde algunos líderes municipales jueguen juegos distintos, donde inclusive la política nacional trate de meterse”.

En cuanto a la vuelta de los alcaldes a sus pagos de cara a las elecciones consideró que “en algunos casos hay cierta comodidad, porque vuelven a sus distritos y los encuentran como los dejaron. En otros creo que existe cierto temor genuino a la situación con la que se toparán, sobre todo porque quizás el electorado esté en otra sintonía”.

No obstante, Burdman aclaró que “hay municipios donde el electorado hace una mayor separación entre los niveles de Gobierno. Esto tiene que ver con la forma en la que gestionaron. En Avellaneda tienen en claro que el intendente se ocupa de temas municipales y que los vinculados a la economía son de otra responsabilidad”.

Añadió: “En otros distritos el electorado no distingue bien qué hace el intendente, el Gobernador y el Presidente. Estos son los que están más expuestos, porque cuando hay un cambio de clima en la opinión pública, los intendentes se ven afectados”.

Además, el politólogo describió que “en La Matanza, por ejemplo, hay una gran confusión. Tiene que ver también con el tipo de comunicación. En momentos de vacas gordas, quizás el intendente quería capitalizar temas que no le correspondían”.

Finalmente consideró que “no habrá mu-chas novedades en materia económica y social, y en buena medida el electorado de la Provincia estará mucho más sensible que otros, está más golpeado que otros”.

Otros aliados claves del Gobernador

El mundo gremial es un terreno vital para quienes gobiernan, y la provincia de Buenos Aires no es la excepción. En el sector público, la gran masa de trabajadores que dependen del Estado -en un porcentaje importante- está nucleada en gremios de peso. Por eso, el gobernador Axel Kicillof, desde el primer día de su gestión, comenzó a tejer vínculos cercanos con varios actores, pero también de pases de facturas con otros.

Esto está atravesado por la decisión de mantener una relación fría con aquellos sindicatos que, según el Gobierno, tuvieron una acción permisiva a las medidas implementadas por la exgobernadora María Eugenia Vidal. De esta forma traza una línea divisoria en el terreno de quienes ostentan las representaciones de los empleados públicos. 

En la vereda de los de mayor confianza se encuentran dos viejos conocidos para los trabajadores: uno, el secretario general de Suteba, Roberto Baradel, y el otro, el titular de ATE, Oscar “Colo” de Isasi. Ambos poseen armados políticos dentro del Frente de Todos. 

El primero forma parte del Movimiento Mayo (con legisladores y funcionarios bonaerenses en sus filas), y el segundo integra Unidad Popular (con Claudio Lozano como uno de sus máximos referentes).

La cercanía entablada con los dos popes del sindicalismo provincial le permite a Kicillof tener un mayor margen de maniobra en temas sensibles, sobre todo, los salariales. Una alianza estratégica que, hasta el momento, se tradujo en negociaciones sin paros tanto con docentes como con estatales.

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