Llamó a varios dirigentes bonaerenses para desearles un buen 2009 y los animó de cara al próximo compromiso electoral. El ex presidente considera que el resultado será clave para el futuro de su proyecto. Su candidatura no está descartada.
Kirchner sabe que este año vencen los mandatos de los diputados del Frente para la Victoria que fueron elegidos en 2005, cuando su esposa venció a Chiche Duhalde. Fueron quienes le garantizaron la aprobación de sus proyectos en el Congreso, los que tuvieron los cargos más importantes del cuerpo, supuestamente los más leales. En esa definición podrían caber Carlos Kunkel, Dante Dóvena, Carlos “Cuto” Moreno, Edgardo Depetri, Juliana Di Tulio y Diana Conti. Todos son identificados como incondicionales del kirchnerismo. Un recinto sin la presencia de varios de ellos sería una señal de debilitamiento del proyecto K. En 2005, tras romper con Eduardo Duhalde, Kirchner armó su lista sin aceptar presiones. La cuestión promete ser distinta este año. Tanto los intendentes como el gobernador Daniel Scioli quieren influir e incrementar su cuota de poder.
Uno de los hombres que mejor se mueve en ese escenario es el presidente del PJ bonaerense, Alberto Balestrini. Con su bajo perfil mediático y su equilibrio político, reparte sus oídos entre los intendentes del conurbano y el mismísimo Kirchner. Balestrini sabe que una de las reglas no escritas del estilo K es entender el manejo de los tiempos. Administrar las sorpresas, instalar agenda. Balestrini supo ser uno de los intendentes más cercanos a Felipe Solá. Hoy los separa una enemistad insalvable y profunda. Cuando le preguntan por el ex gobernador y diputado del PJ disidente, Balestrini dice estar despreocupado. “Como mucho, nos saca el 3 por ciento de los votos”, repiten en su entorno. En estos días, la atención de Balestrini pasa por la encuesta que acaba de terminar un grupo de egresados de Ciencia Política de la Universidad de La Matanza.
Los resultados de ese estudio reforzaron la impresión de que la candidatura de Kirchner aún no está descartada. Sin hacer campaña, Kirchner alcanzaría hoy en La Matanza el 43 por ciento de los votos, estaría cosechando más del 50 por ciento en el tercer cordón del conurbano y un discreto 35 por ciento en el primer cordón. “Da un promedio de 43 puntos”, se entusiasman los lectores del sondeo. Los números de La Matanza coinciden con otra encuesta que se hizo en Moreno por impulso de la diputada provincial Adriana Tolosa y su esposo, el dirigente local Jorge Alagastino. En ese distrito, uno de los más pobres de la provincia, la imagen de Kirchner sigue muy alta. “Si se presentara, sacaría más del 50 por ciento”, arriesgan los que vieron los papeles.
Los intendentes son los primeros en pedir encuestas para medir hasta dónde apostar y cuándo comenzar a despegarse. Pero los intendentes tampoco pierden la costumbre de construir su propia oposición para garantizar la gobernabilidad en el Concejo Deliberante: este año no faltarán los candidatos a concejal de Solá o de Francisco De Narváez que al final demuestren ser dirigentes alineados directa o indirectamente con el intendente del distrito. Códigos son códigos.








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