La apuesta de Scioli por la seguridad

La apuesta de Scioli por la seguridad
El Gobernador decidió jugar fuerte, incluso con gestos de independencia política. La decisión se maduraba desde hacía tiempo, y la coyuntura la empujó más. La especulación K y el valor de ganar la agenda
La declaración de emergencia en Seguridad decretada por Daniel Scioli no tomó por sorpresa al Ejecutivo nacional. El Go-bernador ya se la había anticipado al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en una reunión que ambos mantuvieron el día anterior a la conferencia de prensa en la cual el bonaerense anunció la medida.

Sin embargo, fue el propio Capitanich quien esbozó una de las primeras críticas al plan que el ala K más izquierdista identifica con la concepción de mano dura. El titular del Sedronar, Juan Carlos Molina, evidenció como ningún otro esas diferencias ideológicas en sus reclamos al gobierno provincial. Pero las aguas también están divididas en el Casa Rosada. “El desafío para el Gobernador es enorme, y todos deberíamos ayudar”, dijo Florencio Randazzo, otro aspirante a la Presidencia.

“Daniel no hace especulaciones políticas con esto”, dice el sciolismo sobre el riesgo de jugar casi todas la fichas en una apuesta tan riesgosa. “No me preocupa que me peguen palos a mí, no quiero que le peguen más palos a la gente”, tribuneó Scioli.

En calle 6 festejaron haber ganado espacio en la agenda a Sergio Massa, porque “no le quedó más remedio que acompañar”, y celebraron el reconocimiento público y mediático de la autonomía de la decisión. Según confió a La Tecla una fuente del Gobierno nacional, “el paquete de medidas no gustó demasiado, pero fue igual que cuando Sergio Berni quiso sacarle todos los gendarmes y Cristina no lo dejó; hay recelos pero nunca terminan de sacarle todo el apoyo, sigue siendo el dirigente oficialista con mejor imagen”.

Scioli está convencido de que mostrar resultados en Seguridad será su mejor carta para la competencia electoral, y cree en la superpoblación policial como uno de los mejores afiches. Por eso el apuro de sumar agentes, incluso con un compulsivo reclutamiento de efectivos ya alejados de la fuerza. “En el Operativo Sol pusimos el doble de policías, y eso significó la mitad de los delitos”, repite en público y en privado.

De eso, y de la necesidad de comprometer a cada área del gobierno en la problemática de la inseguridad, habló el mandatario bonaerense en la reunión con todos los ministros y secretarios posconferencia de prensa. “Hay que ser más proactivo”, pidió allí.

El plan fue diseñado en las últimas semanas, “pero se debió esperar a que se cerraran las paritarias para ver con qué recursos podíamos contar”, reconocen en el gobierno, y lamentan la demora, “porque esto no fue una respuesta espasmódica a la creciente demanda social”, insisten los voceros provinciales.

Ahora vendrán las pujas legislativas por las leyes impulsadas (a las especulaciones políticas es imposible obviarlas), y también la prueba de fuego para la nueva cúpula designada por el ministro Granados. Mientras tanto, Scioli acaba de depositar en el tema más candente buena parte de sus aspiraciones presidenciales, y si sale mal, ya sabe de qué lado lo dejarán solo primero.

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