Las encuestas en el orden local lo sitúan muy bien, pero todavía no tendría definido en qué escenario electoral estará en 2011.
En el terreno provincial, el justicialismo con su aliado el Frente Grande, capitalizó un lugar en la grilla. Carlos Soria no desaprovechó oportunidades y a la primera señal de que Miguel Pichetto se bajaba de lo que amagaba plantearse como una -¿apasionante?- interna, el roquense cerró acuerdos y encorsetó a su colega Alberto Weretilneck en una fórmula a la que se atribuye no poca consistencia, por los antecedentes que los postulantes acreditan por gestiones en sus municipios.
Por otro lado, el radicalismo se debate en su discusión interna. Quizá la más aguda en las siete campañas desde 1983 a la fecha. Con tres sectores –el saizta que lleva como alfil al ministro César Barbeito, el del vicegobernador Bautista Mendioroz con apoyo de dirigentes de fuste (Verani, buena parte de legisladores, etc. ) y el que capitanea el orgánico Fernando Chironi- enfrascados en posturas individuales tan cerradas que a hoy cuesta creer de que algo podría ayudar a unirlos y evitar de ese modo la interna del 13 de marzo.
La mira en la Intendencia
Más allá de suposiciones, la realidad está a la vista. Como sucede en la ciudad, donde ya ni faltan protagonistas que confirmen su ingreso a otra gran carrera, pero en el circuito local.
El último que acaba de lanzar formalmente su campaña es Lucas Pica, candidato del oficialismo provincial que cuenta con el respaldo explícito del propio gobernador Miguel Saiz y todo lo que ello representa.
Fabián Gatti, con su novel partido REDES y el antecedente de una muy buena actuación en la legislativa de 2009, también bate el parche al son de “voy a ser intendente…”
Los peronistas vienen repartidos. Por un lado, el profesor Oscar Rodríguez planteó públicamente sus aspiraciones agitando la bandera del kirchnerismo. Otro Rodríguez (Nelson), integrante de la unidad básica, confesó las mismas intenciones. Y está el veterano Lucho Roa, enrolado en el Peronismo Federal.
Una gran duda carcome a todos. ¿A quién de los suyos Weretilneck le levantará el pulgar? Entre Jorge Barragán, Abel Baratti y Claudio Di Tella -¿en ese orden?- saldrá el elegido, para un menú que ni por asomo hay que darlo por completado.
Y en este rincón…
En la grilla falta alguien que no tiene afiche puesto en la calle, tampoco está en campaña, sólo ha manifestado ocasionalmente el deseo de volver a un puesto donde la gente le reconoció su trabajo y que, además, aparece como dominador en las encuestas. Ese es Julio Arriaga.
Después de su paso como diputado nacional –¿es cierto que no le gustaría volver a eso?-, se dedicó a colaborar con la senadora Bongiorno y conducir al club Cipolletti.
Últimas mediciones de consultoras lo sitúan con un 37/38 por ciento de intención de voto para intendente. Y esos números hasta podrían potenciarse más allá de la jurisdicción local. Un porcentaje en crecimiento -en febrero estaba unos tres puntos más abajo- que sobrepasa notoriamente a lo que miden los otros que están con la mirada puesta en la Intendencia.
Aquella referencia porcentual de Arriaga es consistente. Hasta se comenta que es un símil de la encuesta que indujo a Pichetto a desistir de confrontar con Soria.
¿Y qué hará Arriaga? Es una incógnita. Hace algunos meses confesó que iba a estar junto a quien ayudó a llegar al municipio: Alberto Weretilneck, compañeros en el Frente Grande.
Sin embargo, el tiempo pasó y daría la impresión de que se abrió una brecha. Weretilneck habló, negocio y acordó con Soria. En ese proceso, Arriaga quedó al margen, tanto que en el acto del jueves donde el propio Frente Grande cerró el año y que significó el primer suceso público de la fórmula –vino Soria- dijo que ni siquiera fue invitado.
Astutos, los radicales –con quienes siempre mantuvo una respetuosa relación, sin perjuicio de los reproches que pudo hacer a tal cual gestión- lo tentaron al extremo que hoy le suele provocar más de un desvelo las variadas propuestas recibidas. Escucha y analiza. Dicen que en cualquier momento participaría de una cena en Viedma donde se seguirá hablando del tema. Sin embargo, no habría que esperar definiciones tan prontas de su parte. Como hay aún tiempo hasta fines de enero o febrero o bien marzo, surge entonces el interrogante acerca de dónde pondrá, finalmente, las fichas Arriaga.








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