El acuerdo por un alto al fuego en Ucrania no despeja el escepticismo

El acuerdo por un alto al fuego en Ucrania no despeja el escepticismo

La UE y EE.UU., cautelosos ante el éxito de un pacto que prevé el desarme en la zona de conflicto y una futura autonomía

 Las tensas horas de negociación previas al acuerdo de pazalcanzado en Minsk por Alemania, Francia, Rusia y Ucrania sembraron el escepticismo sobre la posibilidad de que la violencia cese definitivamente en las provincias secesionistas de Donetsk y Lugansk. Estados Unidos mostró sus reservas por la continuidad de los combates y el propio presidente ucraniano, Petro Poroshenko, advirtió que el pacto no será de fácil cumplimiento.

La prudencia y el escepticismo a la hora de pronosticar el fin del conflicto bélico en el este de Ucrania fueron marcados por los estrepitosos fracasos de los acuerdos previos. Dos pactos firmados en septiembre pasado también en la capital bielorrusa acabaron en papel mojado. Si a eso se une que Angela Merkel, François Hollande, Vladimir Putin y Poroshenko estuvieron reunidos durante 16 largas horas en el Palacio de la Independencia de Minsk, los recelos de las potencias mundiales sobre el éxito prolongado del pacto son comprensibles.

El acuerdo, alcanzado en la madrugada de ayer, contempla un alto el fuego entre las fuerzas ucranianas y los rebeldes prorrusos a partir de la primera hora del domingo. Durante la tregua se procederá a retirar las armas pesadas en los frentes de combate. Si el cese de la violencia es efectivo, se activaría el frente político para elaborar una reforma constitucional que otorgue más autonomía a la región del Donbas, donde la guerra dejó 5400 muertos desde abril, según los cálculos de las Naciones Unidas.

Reunidos ayer en Bruselas, los líderes de la Unión Europea recibieron con una contenida satisfacción los esfuerzos de Merkel y Hollande en Belarús. "El pacto no garantiza un éxito duradero", se apresuró a decir el presidente francés para rebajar las expectativas sobre un acuerdo que se firmó mientras el campo de batalla seguía llenándose de muertos.

La responsable de la diplomacia europea, Federica Mogherini, destacó precisamente la importancia de que las tropas de Kiev y los separatistas prorrusos silencien las armas y se sometan a los acuerdos políticos. "Sabemos por experiencia que firmar un pacto es importante, pero su implementación lo es aún más", declaró Mogherini antes del inicio de la cumbre de los Veintiocho.

"Fue una negociación difícil y prevemos que el proceso de implementación no será fácil", declaró Poroshenko en Bruselas, donde fue invitado por la Unión Europea para ofrecer detalles sobre la situación en su país tras diez meses de guerra. "Para nosotros es de vital importancia mantener la presión para que se mantenga el alto el fuego; tenemos un problema de confianza con Rusia", añadió. "Desgraciadamente, después de firmar el acuerdo, los terroristas apoyados por Rusia activaron su ofensiva", se lamentó el presidente ucraniano.

Entre los pasos a seguir a partir de ahora por Occidente, la UE debe replantearse si aprueba nuevas sanciones contra Rusia. Los gobiernos europeos se encuentran divididos al respecto, debido a que las sanciones aprobadas hasta ahora no han tenido los efectos esperados sobre el Kremlin. Sin embargo, fuentes diplomáticas confirmaron ayer en Bruselas que el nuevo paquete de sanciones será publicado el lunes.

La UE añadirá 19 personas y nueve entidades rusas o rebeldes prorrusas a su lista de responsables sujetos a una prohibición de visado y congelación de bienes.

EE.UU., PREOCUPADO

La Casa Blanca calificó el acuerdo como "potencialmente significativo", pero urgió a Rusia a retirar sus soldados y equipos militares del este de Ucrania. Washington exigió a Moscú que devuelva el control de la frontera a las autoridades ucranianas. "Estados Unidos está especialmente preocupado por el aumento de los combates, algo que es inconsistente con el espíritu del acuerdo", señaló la Casa Blanca en un comunicado.

Presionada por un Congreso en manos de los republicanos, la administración de Barack Obama había perdido la paciencia con Putin y estaba decidida a suministrar armamento sofisticado a Kiev para frenar la ofensiva rebelde, cuya artillería, de manufactura rusa, hizo estragos en las posiciones gubernamentales en las últimas semanas. "No podemos permitir que las fronteras de Europa se redibujen a punta de pistola", llegó a decir Obama cuando se reunió con Merkel esta semana en Washington.

Los combates se intensificaron en los días previos a la cumbre de Minsk. Los rebeldes trataban de conseguir el control de Debaltseve, un centro de transporte estratégico que uniría dos áreas del este de Ucrania controladas por los separatistas.

Ayer, pese a los acuerdos de paz y el anuncio de una inminente tregua, al menos seis civiles murieron en el este de Ucrania víctimas de la artillería de Kiev, informó Eduard Basurin, vocero de Defensa de la autoproclamada República de Donetsk.

EL FMI APRUEBA UNA MILLONARIA AYUDA A KIEV

El Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a un acuerdo con Ucrania sobre un paquete de 17.500 millones de dólares para ayudar al país en los próximos cuatro años, anunció ayer la directora gerente del organismo, Christine Lagarde. La ayuda fue acordada tras negociar con Kiev un nuevo programa de reformas económicas "ambiciosas", añadió Lagarde desde Bruselas.

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