Por: Fernando GonzalezAbril será el mes de las definiciones electorales. El kirchnerismo le complicó los planes a la UCR con la victoria de Lucía Corpacci Saadi en Catamarca y casi repite la sorpresa con el peronismo Federal de Mario Das Neves en Chubut. De cualquier manera, los resultados le permiten al Gobierno alimentar el monstruo triunfalista que acompaña a Cristina desde la muerte de Néstor Kirchner.
Pero la fecha clave es el domingo 30 de abril. Esa noche, los radicales habrán elegido a Ricardo Alfonsín o a Ernesto Sanz como su candidato a presidente y el ganador de esa interna partidaria tendrá sus dos semanas de estrellato mediático para terminar de posicionarse en la memoria selectiva de los argentinos.
Por eso, a la compleja construcción política que ensayan el peronismo antikirchnerista y el PRO de Mauricio Macri le quedan cinco semanas para proponer una alternativa opositora diferente a la de la UCR.
Es lo que intuye Macri, que intenta despejar su duda sobre si debe competir o no por la Presidencia y prepara un combo de comicios a jefe de gobierno porteño y comunas para fin de julio. El también quiere tener un trampolín que lo eleve tres meses antes de las presidenciales y lo ayude a enfrentar a Cristina con chances de llevarla a una segunda vuelta y derrotarla.






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