Se cae el verso del superávit, el Concejo en pie de guerra y a la caza de los votos

Se cae el verso del superávit, el Concejo en pie de guerra y a la caza de los votos

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

Ya nadie se “come” el discurso oficial. En los últimos días distintos sectores políticos cuestionaron, en público y en privado, el supuesto orden financiero que deja el intendente Carlos Arroyo. La más enfática fue la concejal radical Cristina Coria, que planteó en el recinto que el municipio está gastando plata en compras que no son del todo necesarias para la etapa final de la gestión y en reencasillamientos de allegados de Arroyo.

En el Concejo Deliberante ya no toleran que el secretario de Economía y Hacienda, Hernán Mourelle, se ufane de un superávit cuando las prestaciones de servicios del municipio dejan mucho que desear, y cuando los números de los entes descentralizados están en rojo. “Es todo verso”, refunfuñaba un concejal opositor mientras veía al polémico secretario pasearse por los canales de TV repitiendo el libreto de su exitosa gestión.

Según denunció Vilma Baragiola, el municipio también mantiene una deuda superior a los 40 millones de pesos por obras de los polideportivos barriales. El Concejo había aprobado el 4 de diciembre de 2015 la ordenanza 22543, que autorizaba al Departamento Ejecutivo a suscribir un convenio de pago con la firma Centro Construcciones para pagarle lo que el municipio le adeudaba, 20,4 millones de pesos, por certificados de obra de los polideportivos Colinas de Peralta Ramos, Camet, Libertad y Centenario. Se debía pagar en tres cuotas de 6,8 millones de pesos, con vencimientos el 20 de enero, el 20 de febrero y el 20 de marzo de 2016.

Pero no se pagó nada y el 5 de agosto de este año la empresa presentó un reclamo. No por 20 millones de pesos, sino por más del doble: 41,4 millones de pesos más honorarios de 8,1 millones de pesos. “Si este municipio no cumple, esto se incrementará”, advirtió Baragiola, y lamentó que algunos todavía hablen de “honrar deudas”.

El “superávit ficticio” de Mourelle también era tema de conversación en un café ubicado a metros de la Municipalidad. “La clave para entender el dibujo es la subejecución presupuestaria”, arrancó uno de los integrantes de la mesa. Y puso como ejemplo: “Se gastó sólo el 50% en bienes de consumo, el 16% en bienes de uso y en obras sólo el 22% de lo planificado. Con el nivel de inflación que hubo, el dinero no tendría que haber alcanzado”.

Otro de los interlocutores sumó al listado el desfinanciamiento de los entes descentralizados. “Miren los números del 2018 de los que se jactan de tener superávit. El Emder tuvo un déficit de 59 millones; el Emvial de 26 millones; el Emtur de 2 millones y el Emsur de 68 millones. Financió su superávit con los entes. Y nada se dice de las contribuciones patronales que debe en el IPS”, disparó.

El tercer integrante de la mesa también le apuntó a los famosos plazos fijos que la Comuna comenta con orgullo. “No fueron fundamentados correctamente. Si se paraliza el dinero afectado, tiene que ser claramente fundado en la imposibilidad de gastarlo. En ese caso, si se justifica que esté en un plazo fijo que guardarlo en alguna cuenta y lo coma la inflación. Ahora, si la explicación técnica de procedimientos administrativos retrasados no existe, es probable que se sospeche que se optó intencionalmente por un plazo fijo antes que usarlo para lo que fue enviado”.

Antes de irse, el cuarto de los interlocutores tiró la bomba: “Por ahora nadie se metió a mirar lo que se pagaba antes y lo que se paga ahora por el alquiler del edificio donde funciona la Agencia de Recaudación Municipal”. Y fue por más: “Ni hablar de los juicios que estos muchachos van a dejar para que la Municipalidad afronte en el 2020”. Antes de pagar la cuenta -que despertó la burla de más de uno de los integrantes de la mesa por su fama de tacaño-, disparó un pronóstico: “Los juicios van a ser por más de 50 palos”.

El relato del éxito financiero de la gestión Arroyo se termina cuando se ve el desamparo en el que se encuentran los sectores más vulnerables. LA CAPITAL reveló un tema que causó indignación en sectores sociales y políticos: la Municipalidad dejó de pagarle las becas a los chicos de entre 13 y 18 años que trabajaban entre la basura. El programa busca que estos jóvenes dejen de estar entre los desechos para reinsertarlos socialmente.

Las becas para un adolescente que es sostén de familia eran de 3 mil pesos. Y para el que atraviesa una situación menos complicada, de 1.500 pesos. El plan también contemplaba una suma de 4.500 pesos (tres módulos de 1.500 pesos) en casos excepcionales en que se presenten situaciones críticas o de emergencia social. Sólo lo recibían 50 chicos. “Hay plata para mantener a toda la familia del intendente pero no para destinar 200 mil pesos a estos chicos que sobreviven entre la basura. Es una vergüenza. Y después hablan de superávit: en una ciudad con tantas necesidades si tenés superávit es porque estás administrando pésimo las necesidades de la gente”, analizaba un opositor.

En el Concejo Deliberante están en pie de guerra. Desde los distintos espacios políticos coinciden en que esta vez no van a dejarse apretar por Arroyo y Mourelle. Los ediles están convencidos de que la falta de pago a sus asesores está relacionada con una presión directa para llamar a la asamblea de mayores contribuyentes con el objetivo de aprobar las ordenanzas fiscal e impositiva. “No es la primera vez que lo hacen pero ya estamos cansados. Esta vez el ánimo está para plantarse. Si no le pagan a los asesores como corresponde no habrá convocatoria”, decía, furioso, un concejal de los que suelen ser conciliadores. Y repetía: “Esto es insólito, sólo con este gobierno indescriptible se puedan dar estas situaciones”.

Guillermo Sáenz Saralegui, presidente del Concejo Deliberante.

El malestar es tan grande que en una reunión reservada ya se deslizaron dos hipótesis para avanzar contra el intendente y Mourelle. La primera, presentar una denuncia penal por retención indebida de fondos. La segunda es ir a fondo: avanzar en la interpelación de Arroyo. 

En retirada y con el 5% de los votos – en el círculo cercano del intendente se preguntan cómo aún sigue en el cargo después de haber sido uno de los responsables de la catastrófica derrota política-, Mourelle trata de confrontar por todos los medios. Desde su imperceptible cuenta de twitter, no para de criticar a los candidatos Gustavo Pulti y Fernanda Raverta. Un dato no deja de llamar la atención: sus cuestionamientos nunca están dirigidos a Guillermo Montenegro. El río suena, ¿traerá agua?

Y se largó nomás. La campaña electoral ya está en marcha y en el Frente de Todos, Juntos por el Cambio, Acción Marplatense, Consenso Federal, el Frente de Izquierda, la Agrupación Atlántica y el Frente de NOS salen con todo a la caza de los votos.

Montenegro oscila entre la motivación de los militantes para llevar casa por casa su candidatura y las recorridas por los barrios con propuestas. En medio de una semana caliente en materia delictiva en la ciudad, el candidato a intendente aseguró que con “la seguridad no hay que improvisar”. “La gestión en seguridad no es solo poner más cámaras y más patrulleros, es conocer los mapas de calor, las zonas y los horarios en que se cometen más delitos”, dijo en tiro por elevación que pareció estar dirigido a la descoordinación de la actual gestión.

Montenegro, preocupado por la seguridad.

Lo que aún sigue sin resolverse dentro de Juntos por el Cambio es el acuerdo entre el PRO y el radicalismo. Como viene anticipando hace dos semanas LA CAPITAL, el malestar dentro de la UCR es cada vez mayor. Esta semana ya se vieron las primeras señales: Marianela Romero, la cuarta integrante de la lista a concejales, no apareció en ninguna foto firmando su incorporación a la nómina. En las redes sociales, en cambio, se pudo ver a los integrantes del PRO posando contentos para la foto. “No vamos a mover un dedo hasta que esto no esté definido. Si hay timbreos, no vamos; si hay que recorrer los barrios, tampoco”, reconoció un dirigente radical que está al tanto de las negociaciones. Y reflexionó: “Raverta cierra con todos y se despliega en los barrios. Acá pasa el tiempo y nada. Es todo muy raro”.

La referencia a Raverta es porque la semana pasada sumó a su campaña al dirigente del Frente Renovador, Ariel Ciano. La candidata hizo hasta lo imposible en el cierre de listas para que “Cholito” ingrese en la lista de diputados provinciales. Pero la poca fuerza que, en cambio, se desplegó desde el massismo, lo terminó dejando afuera de la nómina. Después de ese momento, Ciano no se integró a la campaña y los roces subterráneos crecieron con el ravertismo. Pero, el resultado de las PASO limó las diferencias y los dirigentes acordaron trabajar en conjunto para que el peronismo vuelva a gobernar la ciudad después de 64 años: el último intendente del PJ fue José Antonio Cavallo en 1955.

Raverta con monseñor Lugones.

Al mismo tiempo, Raverta busca apoyo en las filas de Vilma Baragiola, “Convocamos a los radicales que creen en un modelo de inclusión”, dijo en una entrevista con Tiempo Argentino. Y profundizó la idea: “Hay radicales que tienen mucho más que ver con el Frente de Todos que con Cambiemos”. Entre las primeras actividades de la campaña, Raverta incluyó una reunión con el presidente de la Pastoral Social Argentina, Jorge Lugones, y una visita al campo donde solicitó la reparación de los caminos rurales.

Gustavo Pulti sigue concentrado en presentar propuestas para el caso de gobernar la ciudad. Esta vez apuntó a ocho medidas concretas: 10.000 cupos de capacitación para hombres y mujeres en diferentes oficios, la reducción del 20% en la tasa de Seguridad e Higiene, la reducción del 50% en los derechos de habilitaciones y derechos, la digitalización del 100% de los trámites de habilitaciones, la gestión y promoción de economía social, el rescate a contribuyentes con planes de pago de 60 cuotas y programas de inclusión social para evitar juicios (comerciales, industriales y personales) y las gestiones frente a Nación y Provincia.

Marisa Zizmond, candidata a intendente del Frente Nos.

La novedad que nadie se esperaba fue la incorporación de una nueva candidata para octubre: Marisa Zizmond, del Frente de Nos, alcanzó el piso del 1,5% de los votos y peleará por la intendencia. Lo que parece un dato menor no lo es tanto: los más de 5.700 votos que obtuvo en las primarias el partido que se caracteriza por su férrea posición contra el aborto se encaminaban a ir, en mayor parte, hacia Guillermo Montenegro y, en menor medida, a Carlos Arroyo.

La Liga de Amas de Casa de Mar del Plata atraviesa un proceso de reestructuración institucional que no sólo derivaría en el corto plazo en una renovación de sus autoridades, sino también del nombre, el logotipo y su comisión directiva.

Los chispazos puertas adentro surgieron hace ya algún tiempo a raíz de una disputa intrafamiliar entre la fundadora de la histórica entidad, Elda Sánchez, y su hija Marisa Sánchez, quien desde hace tiempo es la secretaria, cara visible y tangible representante de la institución que defiende a los consumidores del partido de General Pueyrredon.

Marisa Sánchez.

La fundadora, ya con sus años a cuestas, dio un paso al costado, hace tiempo no concurre al local de la calle Moreno y su hija pasó a hacerse cargo del funcionamiento de la Liga, que se encarga de tramitar la tarifa social de servicios públicos a los vecinos, brindar cursos de capacitación a la comunidad y también asesoramiento integral a los consumidores. La entidad, sin embargo, próximamente dejaría de llevar el nombre de las Amas de Casa para cambiarlo por el de los Consumidores y Usuarios. También estrenaría una nueva imagen.

Los cambios, sin embargo, molestaron a la histórica defensora de los derechos de los consumidores y hoy, desde afuera, presiona para seguir obteniendo el reconocimiento como única representante, mientras su sucesora busca seguir adelante defendiendo los mismos derechos pero con otro nombre y el mismo equipo que la acompaña.


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