La toma de Rosario, clave de Perotti para sentenciar el fin de ciclo socialista

La toma de Rosario, clave de Perotti para sentenciar el fin de ciclo socialista

Sacó el 41% en la ciudad gobernada por el socialismo desde hace 30 años, siete puntos arriba de Bonfatti. Esa performance lo empujó a la victoria en la provincia. Inseguridad y narcotráfico, claves.

Por PABLO FORNERO.

Un proceso de unidad ordenado y sin rebeldes lo colocó a Omar Perotti en la gobernación de Santa Fe tras doce años y tres mandatos socialistas en la Casa Gris. El rafaelino, catalogado de personalista y carente de construcción, dio clase de liderazgo y condujo al peronismo a una victoria contundente. Atrás del senador nacional convivieron kirchneristas, massistas, progresistas e independientes. Nadie sacó los pies del plato en ese armado variopinto y Perotti supo ser el conductor. El gobernador electo sorprendió a propios y extraños, por ejemplo, con la sociedad que integró junto a María Eugenia Bielsa. La venció en las PASO y luego logró que la rosarina se pusiera a su lado en la campaña. Contuvo los votos de su oponente. Moderado, lejos de los extremos, fue el tipo capaz de convencer y contener a todos y a todas. Por otro lado, acertó al dedillo con el eslogan por el cual el socialismo lo denostó: "Paz y orden". Con esas cortas dos palabras, Perotti les entró a los rosarinos, sobre todo a los angustiados por la problemática de la inseguridad. Nadie, dentro del armado, se lo reprochó. Nadie se corrió del libreto. La victoria no era algo extraño. Y particularmente en Rosario fue donde gestó su triunfo. Debía concentrarse allí, en el histórico bastión del rival a vencer. Debía pechearlo de visitante. Para ello se pegó a Bielsa y dirigió todos sus dardos a la política de seguridad del Frente Progresista.

En la vereda de enfrente no hubo heroica. El Frente Progresista de Antonio Bonfatti creció en votos, pero no todo lo necesario como para desbancar la potencia del peronismo unido. No obstante, y pese a su mejora post PASO, el ex gobernador fue derrotado con contundencia en Rosario, el bastión del socialismo. La madre de las razones de la victoria de Perotti.

Al cierre de esta nota, con el 99,3% de las mesas computadas, el rafaelino y gobernador electo se quedaba con 40,5% de los votos. Pero en Rosario, la ciudad que gobierna el socialismo desde hace tres décadas, superaba la media de sus sufragios y alcanzaba el 41,3%. Así, en el corazón socialista, Perotti le clavó un puñal a Bonfatti, que ni siquiera pudo alcanzar los 35 puntos.

Gran parte del resultado se explica por el comportamiento de ambos en la cuna de la bandera. Perotti, realmente, hizo una elección impresionante en Rosario, sobre todo en los barrios alejados del centro.

No fue el único problema que tuvo Bonfatti. El presidente de la Cámara de Diputados provincial no fue traccionado por los candidatos locales progresistas de mejor performance. Por ejemplo, el intendente de Villa Gobernador Gálvez, Alberto Ricci, una de las cinco ciudades más pobladas de la provincia, fue reelecto con el 62%, pero Bonfatti solo llegó al 33. Asusta el dato.

En Santa Fe capital, en tanto, el periodista e intendente electo Emilio Jatón sacó doce puntos más que Bonfatti mientras que en Venado Tuerto, el intendente electo Leonel Chiarella lo superó por once puntos. En Rosario y Rafaela, otras cabeceras, Bonfatti sí tuvo mejor rendimiento que sus pares locales.

La inseguridad y el narcotráfico fueron el talón de Aquiles del socialismo pero, particularmente, de Bonfatti, que vio cómo en esta campaña sus adversarios le recordaron una y otra vez que, durante su gestión, la tasa de homicidios se disparó y los enfrentamientos entre bandas narcocriminales se desmadraron. Si no alcanzaba con las denuncias de los opositores provinciales, aparecía una Elisa Carrió para recordar que votarlo “era votar por Los Monos”.

Bonfatti, de todos modos, no fue el único socialista que la pasó mal. La intendenta rosarina Mónica Fein fue derrotada por el periodista deportivo y debutante en política Marcelo Lewandowski en la categoría senador departamental. Tras ocho años al frente de la ciudad, Fein perdió por casi diez puntos contra el ex comentarista de Fútbol Para Todos.

El único que salvó las papas en la cúpula socialista es el gobernador Miguel Lifschitz, que rozó los 39 puntos en la categoría legislativa, le sacó más de 20 puntos al segundo y seguramente será el futuro presidente de la Cámara de Diputados.

Con esta caída, el socialismo no podrá poner condiciones en el escenario nacional de la tercera vía, pero Lifschitz será el líder de la oposición a Perotti y conducirá sin rivales la reconstrucción del progresismo. Sin la sombra de Bonfatti, el gobernador liderará junto a Pablo Javkin y Jatón, los intendentes de las dos principales ciudades de la provincia, y otros laderos.  

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