La recesión y la ortodoxia monetaria no logran frenar la inflación

La recesión y la ortodoxia monetaria no logran frenar la inflación

El Presidente, en forma personal, trabaja sobre algunas medidas de aliento al consumo. 

La fuerte inflación de febrero confirma que ni la recesión y ni la ortodoxia monetaria alcanzan para controlar los incesantes aumentos de precios. El índice del 3,8 % es muy superior a lo que proyectaban, tres meses atrás, la Casa Rosada y el FMI. En los documentos confidenciales ambos esperaban alrededor del 2 % y con tendencia a la baja. La inflación de costos y la indexación que reapareció en la economía frenan las recetas del Banco Central y el FMI. Ambos - hasta ahora- fracasan en su lucha.

La recesión tampoco da resultados: la semana próxima el INDEC anunciará un aumento fuerte en el desempleo, fruto del derrumbe productivo. Un informe de Jorge Todesca para conocimiento de la Casa Rosada afirma: la desocupación podría aumentar 1,5 punto y llegaría al 10,5 %.

En otras palabras: a fin del año pasado unos 200.000 trabajadores adicionales se quedaron sin empleo. Así, se calcula que los sin trabajo llegarían a unos 2,2 millones. Se sabe: la inflación con recesión es la peor combinación económica. Índices como el conocido ayer son muy altos en medio de la caída productiva.

Por eso, el Presidente en forma personal trabaja medidas de aliento al consumo. Se juega la reelección. Mauricio Macri tuvo reuniones directas con Emilio Basavilbaso para ponerle dinero extra en el bolsillo a los jubilados y beneficiados de la AUH. Se trataría de créditos subsidiados del ANSES equivalentes a dos o tres haberes.

Christine Lagarde avala estas iniciativas: la jefa del FMI esta dispuesta a todo, para intentar asegurar la reelección de Macri. Este jueves, Washington confirmó el anticipo de Clarín del último viernes: un acuerdo para volcar dólares del FMI al mercado cambiario.Dujovne lo negoció en el feriado del martes de carnaval con el hombre fuerte del Fondo. Tuvo una larga conversación telefónica con David Lipton, el delegado de Donald Trump en el organismo.

La ayuda no cambia la letra del duro acuerdo: la Argentina no va a tener un fondo de intervención, como ayer interpretó el mercado. El intencional y confuso anuncio sugiere que el Gobierno podrá intervenir con 9.600 millones de dólares.

Lo acordado es otra cosa. Esos dólares ya estaba previsto que se iban a volcar al mercado en el segundo semestre del año, para enfrentar la dolarización de las carteras en vísperas de las elecciones. El pacto Lipton-Dujovne consiste en lo siguiente: anticipar esa liquidación de dólares a abril, porque la dolarización se anticipo y ya repercutió en forma negativa en marzo. La ayuda igual es una señal importante: el FMI quiere blindar a Macri.

El Presidente enfureció con las críticas de Marcelo Tinelli. La Casa Rosada inició un ataque político contra el popular conductor. En el almuerzo que compartió con Roberto Lavagna quedó algo claro: Tinelli va a integrar el comando  "Lavagna Presidente”, pero no será candidato a nada. Se guarda para el 2023.

Macri esta fastidiado con buena parte del “círculo rojo” y en especial con los hombres de negocios. Les reprocha la falta de adhesión y compromiso con su reelección. Voceros de la Rosada se lo comunicaron a directivos de la Unión Industrial, la Cámara de la Construcción y la Asociación de Bancos.

El Presidente advierte en la intimidad: “Si gana Cristina, las empresas no van a valer nada”. Reprueba la falta de fidelidad y reitera: “Yo soy el único que puede evitar una crisis externa en el 2020”. El mensaje político de Macri fue claro. Esta es la traducción que hacen en la UIA: no comprende la apatía del “círculo rojo” y advierte que si pierde, van a perder todos.

La presión surge porque la Casa Rosada percibe que hay una gran desilusión de los grandes empresarios con el Gobierno. Cristiano Ratazzi es el empresario que más apoya a Macri. En una reunión privada admitió: “Ahora por cada auto que exporto, pierdo 500 dólares”. El malhumor de los hombres de negocios obedece a que tienen una visión muy distinta a la de la Jefatura de Gabinete.

En el Grupo de los 6 –las centrales empresarias más importantes– se insiste en que Cristina solo tiene chance de ganar por culpa de los múltiples errores y estrategias de la Casa Rosada. También le responden a Macri: la mala gestión de este gobierno hizo perder un 50 % el valor a las grandes compañías.

Le objetan la falta de determinación política de Cambiemos para que Cristina cumpla una detención ante las múltiples y concretas pruebas de corrupción. En especial, cuando no era senadora y no tenía fueros. También dicen en la intimidad que la Casa Rosada hizo cosas que le permiten a Cristina tener un absurdo relato económico. La chance se la dio el Gobierno a pesar de que la ex presidenta dejo una bomba económica.

Macri está vehemente en sus convicciones y defiende a ultranza a Marcos Peña y su círculo íntimo. El empresario "Nicky" Caputo tradujo la situación en una hermética reunión de hombres de negocios: “No se confundan, Peña y Durán Barba no entornan a Mauricio”. Y remata: “Ambos hacen y le dan un envoltorio intelectual, a lo que el Presidente desea y quiere”.

Ahora en el Banco Nación se encendieron las luces de alarma. Hay una fuerte puja interna en el directorio y el pedido de quiebra a Molino Cañuelas puso al desnudo su estrés de liquidez: la cerealera tiene una deuda impagable con el BNA por la friolera de 2.200 millones de pesos.

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