La puerta giratoria de Alberto Fernández y el futuro de la AFI

La puerta giratoria de Alberto Fernández y el futuro de la AFI

Paciencia

“Alberto es un tipo tranquilo. Lo ves sereno ante los quilombos de la pandemia y de las internas de la política. Escucha y recibe a todos; pero de vez en cuando, a esa puerta giratoria le pone un palo y frena la entrada embalada de algunos”. Así describe un habitué de la Residencia Presidencial de Olivos a Alberto Ángel Fernández, ante los últimos cruces políticos que tuvieron como mayor foco las molestias kirchneristas con Horacio Rodríguez Larreta​ y la buena sintonía que el jefe de Estado estableció con el gobernante porteño. Las molestias llegan hasta Olivos con recados desde el Instituto Patria, búnker K donde las oficinas de Cristina y Máximo Kirchner siguen activas. Y atentas a todo lo que pasa en la relación Ciudad-Provincia. “¿Vos te creés que Daniel Gollán se mandó solo con ese tuit?”, razona furioso un intendente que habla seguido con Alberto y que ve en el posteo del ministro de Salud bonaerense -cuando en Twitter marcó en rojo a la Ciudad de Buenos Aires como el principal foco de contagio- una intencionalidad y no, un momento de ímpetu del funcionario provincial en medio de la tediosa cuarentena. De hecho, ese tuit del 17 de mayo donde el ex ministro de Salud de CFK asegura que “queda claro en este mapa dónde está el mayor riesgo de irradiación del coronavirus” nunca fue borrado y se puede ver aún en las redes.

Discurso duro

Otra muestra del enojo K con la buena sintonía oficial con Larreta se vio en el encuentro que el último martes se llevó a cabo en La Plata: hasta la capital bonaerense viajaron el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, con los ministros Ginés González García y Wado De Pedro más el Secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando “Chino” Navarro. Allí, el Gobierno nacional quiso brindarle un fuerte gesto de apoyo al gobernador Axel Kicillof, delante de los 135 intendentes bonaerenses, que escucharon los discursos oficiales vía teleconferencia. Pero a varios llamaron la atención los movimientos de Máximo Carlos Kirchner. Escuchó las palabras de algunos oradores y de repente, se levantó. Pero cuando todo estaba finalizando, para sorpresa de quienes creían que el joven diputado se había marchado (nobleza obliga, los discursos de ese día fueron monocordes y poco interesantes), Máximo volvió con un termo y un mate. Y habló.

Allí, el jefe del bloque de diputados del Frente de Todos reflotó la idea de una discusión política con la Ciudad y reclamó no dejar de decir las cosas que se pensaban (“no hay que tener miedo a lo que digan los medios”), y pidió no hacerse drama en señalar a la Ciudad como el temido foco de contagio para los bonaerenses, como habían dicho no solo el ministro Gollán, sino intendentes peronistas duros como Mayra Mendoza, Jorge Ferraresi y Mario Secco. El discurso de Máximo sorprendió hasta al propio Kicillof, quien se había mostrado ese día, más aplacado tras haber visto esa mañana, en la planta tigrense de Volkswagen, al presidente Fernández. “No hay caso: los pibes ven que aparece Horacio en Olivos y empiezan a tirarte con la gomera todo el día”, concluye otro intendente conurbano, cansado de las ofensivas K y de tanto zoom.

Buen provecho

El pensamiento de Máximo Kirchner no solo se lo conoció ese día sino que varios “elegidos” lo escucharon, comida mediante, el último domingo. En la Residencia de la Gobernación bonaerense, el anfitrión Kicillof recibió para cenar al hijo de Cristina, a Sergio Tomás Massa y a varios intendentes del conurbano, como Martín Insaurralde, Fernando Espinoza y Jorge Ferraresi. En la reunión -hasta ahora desconocida- se habló de todo y sirvió como un “peloteo” político. Un detalle poco peronista: en la residencia no hay parrilla por lo que el asado nunca es menú en esas citas kicillofistas. Es más, en general, hay críticas a la comida del lugar, por su poco atractivo, carente de liturgia peruca.

Axel Kicillof

Súper Agente 86

Pero hay una dirigente que saltó la grieta interna en el Frente de Todos y será ratificada por el Presidente. Es que Alberto Fernández, en los próximos días, definirá el futuro de la conducción de la AFI. la Agencia Federal de Inteligencia. La Casa Rosada está conforme con la tarea de Cristina Caamaño, quien supo presidir la agrupación kirchnerista “Justicia Legítima”. La ex fiscal .quien fue designada como interventora de la ex SIDE donde limpió a una fuerte camada que había quedado de la gestión del amigo de Mauricio Macri, Gustavo Arribas- se reúne semanalmente con Santiago Cafiero, quien monitorea la faena de Caamaño. Por eso, la intervención (que vence en los próximos días) derivará en que Alberto la nombre formalmente como directora de la casa de los espías vernáculos. Kaos...

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