“No necesitamos ir a buscar dinero a Buenos Aires para pagar los sueldos”

“No necesitamos ir a buscar dinero a Buenos Aires para pagar los sueldos”

El gobernador destaca el estado de las cuentas de La Pampa. Analiza la unidad del peronismo, la política económica y el plan federal de Fernández. Su visión social y energética. El papel de CFK. 

Por ARIEL BOFFELLI.

Sergio Ziliotto aparece en una extensa galería de oficinas que tiene el Centro Cívico de Santa Rosa. El imponente edificio, que concentra toda la actividad burocrática de la provincia, vive una jornada normal de este caluroso verano santarroseño. El despacho que usaba Carlos Verna hasta hace unos días, su mentor político, es el lugar donde recibe a funcionarios, intendentes y, ahora, a Letra P. En el escritorio que utiliza a diario -flanqueado por la bandera nacional y de su provincia-, sobre el que toma las decisiones más importantes para La Pampa, comienza la charla en la que definirá su visión de la política económica del Gobierno, el trabajo diario por la unidad en el peronismo, los problemas de la negociación con la deuda que tiene el país y el particular rol de Cristina Fernández como partícipe del triunfo de octubre. 

En cuanto al plan energético, reclamará a YPF mayor presencia en la zona de producción de hidrocarburos que tiene a Pampetrol, la empresa estatal, para que la provincia pase de ser “consumidora” a “productora de energía”. También hablará del megaproyecto hidroeléctrico Portezuelo del Viento, una obra que involucra a Mendoza, Río Negro, Neuquén, Buenos Aires y a La Pampa. Y describirá los problemas comunes que enfrentan los gobernadores peronistas, más allá de las particularidades de cada provincia: "Nosotros no necesitamos ir a Buenos Aires a buscar dinero para pagar sueldos, ni pedir autorización para endeudarnos. Tenemos una fortaleza financiera histórica, la cual defiende cada gobernador de La Pampa".

BIO. Tiene 57 años de edad. Es futbolero de alma y fanático del club Costa Brava, de Pico, donde jugó y fue dirigente. Su padre -policía, camionero y ferroviario- le transmitió el amor por el peronismo. Tras un corto paso como bancario, se inscribió en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLaPam), donde militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en el amanecer democrático de los ochenta. Ese tiempo le sirvió para consolidar una figura militante, que le abrió diálogo con los popes del PJ pampeano. Fue director de Transporte en el gobierno de Rubén Marín. Ya con Verna, entre 2003 y 2007, fue subdirector de Políticas Sociales y ministro de Bienestar Social. Diseñó el sistema Pilquén: el plan que terminó con la entrega de bolsones mediante el cobro de planes a través de tarjetas de débito. Fue distinguido en Washington por esa tarea. Conoce a Verna de toda la vida. Como colaborador o funcionario, siempre fue los ojos del caudillo peronista. Así expresó su lealtad tiempo atrás: “Soy parte del proyecto de Carlos, hace 35 años que estoy al lado de él, lo entiendo sin que me hable. Me va tener donde él y la gente decida, en mi casa o en un cargo”. Desde 2015 y hasta ser elegido gobernador, en 2019, fue diputado nacional.

-¿Se avanzó realmente en la unidad de gobierno del peronismo?

-El gobierno nacional, a partir de la confirmación que llevó adelante Alberto Fernández, dio una muestra de que la coalición no solo era electoral sino programática y de gestión. En todas las áreas de gobierno hay representantes de los sectores que convergieron en la propuesta del Frente de Todos. Eso no solo da mayor apertura en diferentes miradas de gestión, sino responde a lo que pidió la gente. Prometimos un gobierno en el que muchos, y ojalá todos, nos pusiéramos de acuerdo en el rumbo definitivo del país. A eso la gente lo tomó como propio y lo validó en las urnas. Ahora, el presidente lo está llevando adelante.

-¿Se puede decir que los gobernadores peronistas por fin encontraron su lugar? En otro momento se cuestionaba la falta de diálogo con ustedes.

-Lo que entusiasmó a muchos gobernadores fue la agenda federal que nos planteó Alberto (Fernández) desde que era candidato. Hay que remarcarlo, está llevando adelante un gobierno federal. Primero, dándole respuestas a las provincias ante la coyuntura o, como en el caso de La Pampa, reconociendo a los que hicieron las cosas bien. Que nos pagaran la deuda histórica no solo es un respaldo político, sino una respuesta a una provincia que fue coherente, que puede mostrar gestión sólida, con un rumbo muy claro de un mandato a otro. La promesa del trato federal se está llevando adelante.

-¿Lo mismo sucede con los ministros? 

-También. El hecho puntual de que el ministro (de Transporte) Mario Meoni decidiera que el fondo del subsidio que estaba en la ley de presupuesto del año 2018 empiece a tener una distribución federal marca realmente la visión del gobierno. Es la visión que defendemos, porque siempre reclamamos federalismo. Cada vez que participamos en cualquier actividad a nivel nacional, defendemos al interior. Creo que es lo que este gobierno quiere.

-¿Es real la frase del presidente en campaña, quien se había autoproclamado el porteño más federal?

-Claramente lo está llevando a la práctica. Si hay algo que este gobierno está cumpliendo son las promesas de un país federal. Muchos afirman que el margen electoral entre las PASO y las generales fue más estrecho porque Alberto anunció que iba a reestablecer las retenciones al campo. Lo cumplió, a pesar de que tuvo un caudal de votos menor. Eso tiene que ver con una coherencia.

“No necesitamos ir a Buenos Aires a buscar dinero para pagar sueldos, ni pedir autorización para endeudarnos. Tenemos una fortaleza financiera histórica, a la cual defiende cada gobernador de La Pampa.”

-¿Hablan entre los gobernadores peronistas sobre estos temas? ¿Qué demandas en común tienen?

-Sí, por supuesto que hablamos, lo hacemos permanentemente. No solo en actos de campaña, nos juntamos en la Casa Rosada o hablamos por teléfono. Entendemos que hay una línea que nos atraviesa a todos por la gran crisis desatada en los últimos cuatro años del país, que hizo eclosión y generó un escenario trasversal. Si bien algunas provincias como La Pampa tenemos respuestas propias, otros tienen que ir a Buenos Aires para salir del ahogo financiero que tienen hasta para pagar sueldos. Igual, estamos todos en sintonía.

Nosotros no necesitamos ir a Buenos Aires a buscar dinero para pagar sueldos, ni pedir autorización para endeudarnos. Tenemos una fortaleza financiera histórica, la cual defiende cada gobernador de La Pampa.

-¿Se puede decir que hoy las provincias tienen mayor autonomía? 

-Nosotros tenemos un indicio de lo que sucede. El gobierno nos pagó una deuda histórica, con lo que Macri nos había castigado. En su mandato, Macri disminuyó un 57% los aportes discrecionales a La Pampa. Si observamos la apertura y el pago de la deuda con nuestra provincia, hay un cambio drástico.

-Usted remarca todo el tiempo la unidad del peronismo. ¿Cómo se sostiene?

-La necesidad de gestión y resolver los temas acuciantes de la gente son el sostén. Tenemos en claro que hay que fortalecer a los sectores más vulnerables. Para salir de la crisis, debemos reactivar la economía, crecer de abajo hacia arriba. Nunca perdimos la esencia, más allá de los sectores internos. El eje central es el peronismo y su doctrina.

-¿Cómo observa el rol de Cristina Fernández en esta nueva etapa?

-Tenemos una excelente relación con Cristina. Entendimos que el peronismo debía unirse para volver al gobierno. A ella la veo como alguien que es vicepresidenta, en el lugar que la ciudadanía le eligió. También, por su experiencia, como alguien de permanente consulta. Por más que los medios concentrados digan que está peleada con Alberto Fernández, existe una permanente articulación entre ambos.

-Un hombre de extrema confianza, como Eduardo De Pedro, ocupa un puesto clave como el de ministro del Interior. ¿Cómo es la relación con él?

-Con Wado tenemos una relación que viene de la Cámara de Diputados de la Nación. Él también ve la Argentina del interior (…) es mercedino. No está contaminado con la burbuja de la Ciudad de Buenos Aires. Tiene mandato de un país federal y permanentemente está a disposición nuestra. Estamos trabajando muy bien, ya tuvimos varias reuniones.

-¿Qué puede decir de los primeros trazos del plan económico de Alberto Fernández?

-Todos sabemos que dependemos del éxito de la renegociación de la deuda con el Fondo y después con los acreedores privados. Ahí tendremos un perfil de los recursos con los que va a contar el gobierno nacional y, en base a eso, cuáles serán los ejes prioritarios. Lo charlamos con el presidente, con Wado. Hay una cuestión coyuntural a definir, pero, mientras, en base a los pocos recursos que hay, se determinó una economía de guerra para que los que menos tienen estén un poco mejor. Hay que sacar del pozo a la mayor cantidad de argentinos posible.

“Por su experiencia, a Cristina la veo como alguien de permanente consulta. Por más que los medios concentrados digan que está peleada con Alberto Fernández, existe una permanente articulación entre ambos.”

-¿Qué piensa sobre los planteos de los sectores agropecuarios, que en La Pampa son muy fuertes, que se manifestaron en contra de las retenciones?

-Cuando se habla del campo hay que diferenciar al chacarero que se levanta a las 6 de la mañana, y trabaja hasta las 10 de la noche, de los grupos concentrados que aprovechan el trabajo del campo. Nosotros defendemos al chacarero. Por eso pedimos una refinalización de las retenciones teniendo en cuenta la capacidad productiva, la distancia a los puertos (…) la realidad federal. Igual, creemos que hay sectores que tienen la obligación y la posibilidad de hacer un esfuerzo, pensando en los que menos tienen. Recibimos a la Sociedad Rural, charlamos del tema. En el debate, hablamos de producir porque el campo pampeano es un gran motor de la Economía. Por eso, con la negociación con el FMI, es importante volver a ser un país normal en materia económica. Necesitamos que la macroeconomía sea un poco más normal. 

-¿Y la política de contención social del gobierno, cómo la ve? Tuvo algunas críticas, como la de Juan Grabois.

-Nosotros somos pioneros con el sistema de la tarjeta alimentaria. Es una tarjeta de compra, que otorga beneficios. Antes se le daba bolsas de comida, nosotros implantamos la tarjeta electrónica. Daniel Arroyo conoce muy bien el sistema. Es transitorio, porque la solución es dar trabajo. Todo tiene que ver con dignidad y eficiencia.

-La Pampa tiene explotación de hidrocarburos en 25 de Mayo, muy cerca de Vaca Muerta. ¿Cómo analiza la proyección en esa región?

-Estamos expectantes del proyecto que el gobierno nacional está por mandar al Congreso, para ver si va a hablar del no convencional solamente. En ese sentido, tenemos un proyecto. Queremos dejar de ser una provincia que consume energía a ser generadora de energía. Dimos un primer paso cuando se creó Pampetrol, en el gobierno de Carlos Verna, una empresa que participa de la renta. Esa renta se distribuye en los municipios. No solo cobramos regalías, sino que somos socios de la empresa; una ley provincial advierte que cuando se concesiona un área, el 20% es de Pampetrol. De esta forma, los recursos propios se incrementaron. Vamos camino a reconvertir la empresa y apostar también a otras fuentes alternativas.

-De todo lo que habla depende mucho de la política que tenga YPF. ¿Cómo ve el arribo de Guillermo Nielsen?

-El gran desafío que tiene Nielsen, al igual que el presidente y el ministro de Hacienda, es cómo salimos de la dolarización de las tarifas. La dolarización tiene incidencia directa en la inversión que se espera para Vaca Muerta, por ejemplo. Hay que analizar cómo se rompe la ecuación, por eso creo que YPF debe tener mayor presencia en todas las provincias petroleras. Queremos que venga, que desembarque en La Pampa. Queremos que Pampetrol se asocie con YPF. 

-¿En qué instancia está Portezuelo del Viento? Macri había posibilitado que avance la construcción de la represa en Mendoza.

-Las últimas acciones de Macri fue asegurarle a (Alfredo) Cornejo una suma de mil millones de dólares. Aparte, hay una emisión de bonos del cual se abonó la primera cuota. Eso le permite a Mendoza, en el caso de que la Nación no cumpla, tener acciones ejecutivas muy rápidas. Un convenio de ese tipo, con todas las denuncias por incumplimiento de las normativas, por violación de ley ambiental de Portezuelo, solo se puede justificar en un acuerdo político entre Macri y Cornejo, basado en que el gobierno nacional se alineó al histórico autoritarismo hídrico mendocino. Hay una legislación muy clara, un fallo de la Corte Suprema de Justicia que habla de interprovincialidad de los ríos. Eso significa una administración en conjunto. Mendoza cree que como nace en esa zona el río es de ellos (…) claramente, el río Colorado es de Mendoza, La Pampa, Río Negro, Neuquén y Buenos Aires (…).

Fuimos a la Corte contra Portezuelo porque no hay un estudio de impacto ambiental de toda la cuenca. Mendoza aduce que sí lo hay, pero solo remitido al territorio mendocino. Eso estamos objetando y lo seguiremos haciendo. Nosotros nos oponemos a Portezuelo del Viento en manos de Mendoza, cuando haya viabilidad queremos que sea administre por el COIRCO, como sucede con el embalse Casa de Piedra.

-Por todo lo que dice, ¿es posible tener una buena relación con el gobierno de Mendoza?

-Si hay algo que aprendimos los pampeanos, es a defender lo nuestro. Si quieren sacarnos lo nuestro, nos van a encontrar en la vereda de enfrente. Además, está el conflicto de décadas por el río Atuel. Mendoza desertificó 50 mil hectáreas.

asoc

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