El Gobierno busca correr la agenda de la pandemia de la pelea política con la oposición

El Gobierno busca correr la agenda de la pandemia de la pelea política con la oposición

Hubo sondeos con dirigentes de Juntos por el Cambio tras el comunicado por el crimen de Fabián Gutiérrez para aliviar tensiones. No quieren que una escalada afecte el diálogo por la cuarentena

El sábado, en las horas más calientes del caso Fabián Gutiérrez, cuando la oposición hizo circular un documento, Alberto Fernández hizo algunos sondeos y supo, rápido, que el texto expresaba solo una mirada de Juntos para el Cambio (JxC).

Con las horas, los detalles sobre las desinteligencias en la mesa chica opositora que el sábado escuchó el Presidente, luego trascendieron y se conocieron los matices en el frente opositor.

Hubo, en paralelo, charlas entre legisladores y dirigentes para testear si el clima tempestuoso del sábado -en parte, por la imputación política del texto que motorizaron Patricia Bullrich y Alfredo Cornejo- afectaría el diálogo institucional con la oposición.

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De Olivos, bajó la indicación de mantener el contacto institucional fluido con gobernadores e intendentes, y pidió que se haga lo mismo en el Congreso con los referentes legislativos de la oposición. Lo mismo hicieron Santiago Cafiero y Eduardo "Wado" De Pedro, habituales interlocutores con la oposición.

Pero el temor que se instaló en la agenda fue que una escalada de tensión entre el oficialismo y la oposición pueda convertirse en una elemento que enturbie la ya complicada negociación sobre la cuarentena.

"No se tiene que mezclar la pelea política de algunos con un tema como la lucha contra la pandemia: con los dirigentes que tienen responsabilidad de gestión hay diálogo y eso no se va a alterar" aseguró a Clarín un funcionario nacional.

Aunque hay diálogo entre Larreta y Axel Kicillof, y lo hacen también los jefes de Gabinete porteño y bonaerense Felipe Miguel y Carlos Bianco, en Casa Rosada se pusieron como objetivo mantener activo los contactos para que no aparezcan cuestiones adicionales que compliquen las charlas. 

Hay, objetivamente, diferencias. Larreta fue, siempre, más aperturista que Kicillof y ahora con el foco crítico expandido en el conurbano -el martes en PBA hubo 1.751 contra 1025 en CABA-, aparecen las posiciones de eventuales aperturas.

Fernán Quiros avisó en estas horas que todavía es prematuro hablar de volver a la fase 2. pero está latente la idea de que eso es lo que debería ocurrir si la curva de casos se mantiene como hasta ahora entre 800 y 1000 casos.

En rigor, el mensaje del gobierno fue ese: que la cuarentena estricta de la primera quincena de julio sería un último esfuerzo y luego vendría una flexibilización.

Es el enfoque que, como contó Clarín, de una cuarentena cambiante, pendular, que pase de un período estricto a uno más flexible y pueda, luego, tener que volver a cerrar en caso de que se acelere la curva de contagios y casos críticos.​

El mismo sector opositor que apuró un texto inconsulto el sábado, suele ser el que expresa una postura anticuarentena.

De ahí que en el Gobierno, y con menos intensidad en La Plata, entiendan que hay que garantizar que las conversaciones sobre el próximo paso de la cuarentena no se "contaminen" con tensiones externas.

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"Hay un sector importante de la oposición que dialoga", dicen en el entorno de Fernández y apuntan que "vamos a seguir dialogando con todos aquellos que esten dispuestos a hacerlo".

Esa línea, que baja del círculo íntimo del Presidente, puede leerse incluso como un mensaje para sectores del Frente de Todos (FdT) que plantean que el Gobierno debería endurecer su perfil.

"Estamos convencidos de que hay que hablar. Es nuestra forma de entender la política", dicen en Olivos, pero deslizan, de paso, un modesto buscapié. "Los que quieran seguir sembrando odio alla ellos", completó la fuente a Clarín.

Faltan diez días para que se cumpla el período de aislamiento estricto pero las charlas empezarán antes. Antes del fin de semana habrá, anticipan a Clarín, alguna reunión técnica, posiblemente entre ministros de Salud para evaluar uno de los indicadores más críticos: la ocupación de las camas de terapia intensiva.

Según el informe que Salud de Nación difundió anoche, el 60,3% de las camas UTI del AMBA están ocupadas. Carla Vizotti, la viceministra de Salud, se enfocó en ese dato para mencionar que la cuarentena que permitió aplanar la curva 

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