Disminuye el empleo de calidad y avanza la precarización laboral

Crecen los monotributistas en relación con los trabajadores registrados y bajo convenio. El desempleo en los barrios del sur de la Ciudad llegó en el segundo trimestre a 16,9 por ciento. En el norte fue del 7 por ciento.

Un informe del flamante Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior (ODEP) de la UMET –que coordina la economista Paula Español-  relevó indicadores relacionados con la calidad del empleo en los últimos dos años. Se advierte retrocesos importantes, inclusive en el actual período de recuperación económica.

El documento advierte que los trabajadores asalariados registrados disminuyen en relación con los monotributistas, o sea que lo que crece es la precarización y el trabajo fuera de convenio.

Disminuyen los empleo mejor pagos y crecen los de bajos salarios. Entre 2016 y lo que va de 2017, se perdieron casi 50.000 puestos de trabajo registrados privados en los sectores con remuneración mayor al promedio.

La precarización laboral, un modelo propagandizado por el gobierno con el uso de alias dulcificadores como  “emprendedurismo” se ha afianzado sin esperar de la sanción de nuevas leyes o convenios colectivos a la baja como los que promueve el presidente Mauricio Macri.

“La proporción de trabajadores en relación de dependencia asalariada del sector privado perdió lugar frente al crecimiento de aquellos registrados como monotributistas”, advierte el informe de ODEP.

“En los últimos dos años se observaron transformaciones en el mercado de trabajo que generan señal de alarma por indicios de precarización y de dificultad en la generación de empleo de calidad”, remarcó Español el viernes durante la presentación del informe, de la que también participaron el titular del Suterh, Victor Santa María; el rector de la UMET, Nicolás Trotta; el secretario adjunto de la CTA, Pedro Wasiejko; el director del IET, Mariano Miguel; el director de la carrera de Economía de UMET, Arnaldo Bocco, y el referente del CIMA Ariel Aguilar.

Según datos del Ministerio de Trabajo, la cantidad de trabajadores asalariados registrados del sector privado en agosto de 2017 era inferior a noviembre de 2015. En la etapa de contracción económica, entre noviembre de 2015 y agosto de 2016, se registraron 82.000 asalariados menos, lo que significó una caída de 1,3 por ciento, al mismo tiempo que se sumaron 33.500 monotributistas.

De noviembre de 2016 a agosto de este año –considerado el período de recuperación-, se sumaron 54.000 trabajadores registrados del sector privado asalariado, sin llegar a compensar aún la caída de los meses previos. La suba representa un poco más de la mitad del crecimiento de los monotributistas (104.500), por lo que la proporción de asalariados privados siguió disminuyendo.

Más allá del crecimiento de los monotributistas, hay otra serie de indicadores que revelan el aumento de la precarización laboral como el porcentaje de trabajadores que: gozan de vacaciones pagas; cobran aguinaldo; cuentan con días por enfermedad; tienen obra social; tienen descuento jubilatorio. A esto se le suma la proporción de trabajadores que buscan trabajar más horas, lo que refleja situaciones de subempleo.

“La proporción de trabajadores que gozan de esos beneficios cayó entre 3,6 y 4,1 puntos porcentuales en los últimos dos años. En tanto, la proporción de aquellos que manifiestan intenciones de trabajar más horas creció 3,4 puntos porcentuales en el mismo período”, destaca el informe de ODEP.

Si se segmenta por nivel educativo, la proporción de trabajadores bajo convenio ha caído entre 1,4 y 2 puntos porcentuales entre quienes cursaron la escuela primaria como máximo nivel de estudios.

La evolución de los puestos de trabajo en blanco en el sector privado también muestra indicadores de precarización. Los sectores cuyo salario promedio se encuentra por encima de la media han caído, incluso con la recuperación económica en este último año. Los sectores con salarios menores al promedio son los que explican la creación de trabajo registrado privado en el último año. “No sólo cayó la cantidad de asalariados registrados desde el cambio de gestión, sino que hacia su interior se observa un aumento de participación de los trabajos peores pagos en detrimento de los mejor remunerados”, se destaca.

Por último, el informe de ODEP advierte que el sur de la Ciudad de Buenos Aires y los Partidos del Gran Buenos Aires muestran indicadores laborales que se encuentran entre los peores del país. “El desempleo en las comunas del sur de la CABA llegó en el segundo trimestre de 2017 a 16,9 por ciento, el nivel más alto del registro de la Encuesta realizada por el Gobierno de la Ciudad. A modo de comparación, el desempleo en las comunas del norte fue del 7 por ciento, lo que da cuenta de la creciente desigualdad al interior de la ciudad”, se remarca en el trabajo.

Por su parte, el Gran Buenos Aires presenta la segunda tasa de desocupación más alta de los aglomerados relevados por el Indec (10,9 por ciento), sólo por detrás de Mar del Plata (11,9) y por encima del promedio nacional (8,7 por ciento).

La zona  metropolitana (Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires) es la más afectada por la pérdida de derechos laborales en los últimos dos años. En esta región, la caída de la proporción de trabajadores cubiertos por derechos laborales fue de 1,7 a 2,2 puntos porcentuales.

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