Arroyo, Vilma, el Pro y la UCR ¿Quién gana? ¿Quién pierde?

Arroyo, Vilma, el Pro y la UCR ¿Quién gana? ¿Quién pierde?

La primaria de Cambiemos es la que más atención genera. Sus dos precandidatos son los únicos que tienen chances de derrotar a Pulti. En la última semana cada cual hizo su jugada.

Todos los políticos y todas las fuerzas que competirán en las Paso del próximo 9 de agosto en Mar del Plata tienen objetivos. En algunos casos, muy distintos. Los mejor posicionados buscan ganar. Aquellos que tengan rivales, vencerlos. Otros, arrimarse al piso para meter concejales. Muchos, alcanzar el 1,5% de los votos y ganar así el pasaje a las generales de octubre. Y otros tantos posicionar su nombre en la arena política marplatense. Pero sin duda todos también estarán atentos a lo mismo: Arroyo o Vilma.

Vilma Baragiola y Carlos Fernando Arroyo se enfrentarán en la primaria de Cambiemos, el espacio que lleva como precandidatos a presidente a Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Lilita Carrió. Son los principales rivales que tiene Gustavo Pulti (Frente Marplatense). De hecho, son los únicos que tienen chances reales de sucederlo. En 11 días uno de ellos abandonará su sueño de gobernar Mar del Plata y el 25 de octubre estará sentado en la platea. Esa realidad hace que la tensión –subterránea- aumente a medida que se acerca la fecha de la elección.

Esta semana comenzó movida. Lo que se venía manejando como un rumor en los pasillos de la política se transformó en una conferencia de prensa. El lunes, Arroyo sentó a su derecha a Gustavo “Tato” Serebrinsky. El dirigente radical, herido, primero trató de mentirosa a Baragiola y dijo que ni él ni su gente apoyarían su candidatura. Ahora fue más allá y anunció su apoyo explícito al líder de la Agrupación Atlántica.

La respuesta del baragiolismo llegó este miércoles. En el Comité Radical, la expresidenta del Concejo Deliberante sentó a todos los concejales del bloque de un lado y del otro a Daniel Katz, Oscar Pagni, Jesús Porrúa y el presidente del partido Daniel Núñez. “Estamos muy contentos. Estaban todos los radicales, menos ‘Tato’. Había funcionarios y concejales de Roig y Aprile. Y la arenga que dio el ‘Ruso’ (Katz) fue espectacular”, contaron operadores de Baragiola.

La movida logró mostrar a la Unión Cívica Radical detrás de la candidatura de Vilma, algo que hasta aquí no había ocurrido. Es sabido que muchos correligionarios no aceptan a Baragiola como la líder del partido. Sin embargo, ella tiene algo que ninguno de ellos posee: votos.

Hasta este miércoles, la escenografía de cada acto en el que participó Baragiola era amarilla y con globos. Vilma incorporó para su campaña buena parte de la estética del Pro. Esta conferencia, con la foto de Ernesto Sanz de fondo, fue el primer anclaje fuerte con el partido en el que milita desde los 14 años. Baragiola necesita de esa estructura para vencer en las Paso y lo sabe. Hasta ahora pensó que ser la dirigente mejor posicionada le alcanzaba para tenerla a su disposición. Y por eso, en estos meses no hubo demasiados gestos hacia los históricos dirigentes del partido. Hoy cambió esa actitud y les dio protagonismo. Habrá que ver cómo sigue esa relación repleta de amores y odios.  

El acercamiento de Vilma con Katz le puede traer también un problema El exintendente mantiene desde su última etapa de gobierno hasta hoy un fuerte enfrentamiento con el multimedios La Capital. Está claro que Baragiola no es la favorita de Aldrey Igleisas, pero tampoco tiene la pésima relación que tiene Katz. Ahora, corre el riesgo de quedar en medio de esa disputa y salir golpeada.    

En la vereda de enfrente tomaron con satisfacción la decisión de Baragiola. “Ahora queda claro que el candidato de Macri en Mar del Plata es Arroyo. Nosotros militamos la campaña de Macri y ella la de Sanz”, señalaron.

El 9 de agosto, en el cuarto oscuro, estarán las boletas de todos con todos. Pero hasta que llegue esa fecha Arroyo buscará instalarse como el hombre del Pro en Mar del Plata. Es cierto que la buena performance de Martín Lousteau en Caba y su posterior apoyo a Sanz hicieron que el precandidato radical mejorara en las encuestas. Pero necesitaría cinco Losuteau más para arrimarse a Macri y tener chances de ganarle. El jefe de Gobierno porteño sigue siendo la figura que arrastra votos y el exZorro Gris busca fortalecer ese vínculo para sacarle ventaja a su adversaria.

¿Y el pase de “Tato” Serebrinsky? Depende con quién se hable es el impacto que tiene ese apoyo. En el radicalismo lo ningunean y afirman que no es más que él. “No junta ni dos votos”, chicanean. En el arroyismo, obviamente, lo valoran de otra manera. “Tiene un equipo de gente muy interesante, tal vez con poca exposición, pero con un trabajo territorial muy importante”, cuentan y añaden: “Cuando se decidió apoyar a Arroyo hicieron una asamblea con 150 personas”. La realidad tal vez esté en el medio. ¿Será suficiente para inclinar la balanza?

Baragiola y Arroyo trabajan, cada cual por su cuenta, con encuestas que los dan triunfadores. Desde el radicalismo difundieron días atrás un sondeo que la da ganadora a Vilma. El entorno del jefe de la Agrupación Atlántica maneja otros números con él pegado a Pulti y la radical bastante lejos. La experiencia de la Ciudad de Buenos Aires indica que las encuestas no son la herramienta más confiable.

En las últimas horas corrió un nuevo rumor en Mar del Plata: hablaba de un acuerdo entre Baragiola y Facundo Moyano para repartir la boleta cortada entre ambos. En 2013 existió ese acuerdo entre Vilma y Sergio Massa y eso la ayudó a ganar la elección legislativa. 2015 no es 2013: Massa no está en auge con hace dos años.

Desde el entorno de Baragiola y del de Moyano lo desmintieron. “Hay dando vuelta una foto de la cena aniversario de Alvarado, donde estuvieron juntos. Pero no hay ningún acuerdo”, confiaron.   

La noche de la elección está cada vez más cerca. Los dos precandidatos de Cambiemos prometieron sumarse a la campaña del ganador para octubre. Pero ninguno se resigna al papel de “acompañante”. Ni Baragiola y Arroyo tuvieron jamás tantas posibilidades de llegar a la Intendencia. Y probablemente no las vuelvan a tener. 

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