Violenta interna de patotas en el massismo moronense

Violenta interna de patotas en el massismo moronense
De acuerdo a las actuaciones judiciales, según consta en la denuncia radicada en la Comisaria 1° de Morón, dos patotas que realizaban la campaña callejera de Sergio Massa se trenzaron a golpes de puños y con armas blancas en la intersección de la Avenida Rivadavia y el Pasaje La Comuna.

La gresca, que está siendo investigada por la UFI N° 8 del Departamento Judicial de Morón, se desató cuando Raúl Armando Leiva, que pegaba carteles del candidato macrista Tagliaferro, fue sorprendido por el grupo que realizaba las pegatinas de Marinucci, quienes increparon a Leiva, primero verbalmente. “Acá pegamos nosotros”, y luego a golpes de puño.

La pelea entre las patotas refleja además las enormes diferencias internas en el seno del massismo. Por un lado, el sector referenciado por Martín Marinucci y Jorge Laviuzza que, tras haber ganado la interna en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) decidieron apartar definitivamente al bando encabezado por Ramiro Tagliaferro, referente de Mauricio Macri y esposo de la vicejefa de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Marinucci y Laviuzza “peronizaron” la campaña y dejaron su estrategia electoral en manos de los sindicalistas Víctor Hugo Pintos y Domingo Bruno, con el sostén del ala dura rousselotista como el ex presidente del bloque del PJ Oscar Alvarez y el exsecretario de Obras y Servicios Públicos Adalberto Luis Orbiso.

Tagliaferro, quién quedó en el cuarto lugar en la nómina de concejales al alcanzar la minoría, había retirado su presencia de la vía pública pero decidió retomar su propia campaña luego de que Mauricio Macri dejara trascender que estaba pensando en lanzar a Vidal a la provincia de Buenos Aires. Las diferencias no se hicieron esperar: por un lado, el peronismo ortodoxo y por el otro, la derecha macrista. Los antagonismos expresados por los máximos referentes locales se trasladaron ahora a los equipos que hacen campaña para unos y otros. Pero esta vez las disputas no fueron verbales y nada tuvieron que ver los debates sobre seguridad, inflación o renovación de la política.

Un signo más de las peores prácticas que vienen de la mano del massismo. Y que hacía más de 14 años no se veían en Morón.

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