Vino un ministro brasileño, pero se fue sin respuestas

Vino un ministro brasileño, pero se fue sin respuestas
No hubo definición sobre las ideas que trajo a Buenos Aires para reactivar el intercambio.

“La reunión fue muy buena” describió el ministro brasileño de Desarrollo e Industria Mauro Borges. Fue después de su primer encuentro con la plana mayor de Economía a la que se sumaron la ministra de Industria, Debora Giorgi, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

Las dos horas y media de reunión fueron escasas para llegar a un consenso sobre propu estas que trajo Brasil para salir del progresivo deterioro en el intercambio comercial entre los dos países.

Borges, para quien éste era su primer viaje a la Argentina en funciones oficiales, vino acompañado por dos hombres del gobierno de Dilma Rousseff con vasta experiencia en el terreno de las negociaciones con sus pares argentinos: el embajador Antonio Simoes, subsecretario general de Itamaraty para América del Sur, y el asesor internacional de la presidenta Rousseff, Marco Aurelio García. Interrogado por los periodistas, brasileños y argentinos, señaló que esta cita no era sólo para trabar conocimiento con Axel Kicillof y sus colaboradores.

“Vinimos a discutir realidades y no cuestiones genéricas” señaló, para añadir: “Presentamos varias alternativas para consolidar el comercio entre ambos socios”.

La ambición brasileña, de acuerdo con su descripción, es que se preserve el nivel de volumen comercial alcanzado, que supera los 30.000 millones de dólares. En la visión del gobierno brasileño, un retroceso en el nivel de intercambio p odría alimentar la discusión que ya existe sobre la validez del Mercosur, que ya canceló tres veces su cumbre de fin de año.

Borges dijo que la conversación se había enfocado sobre “formas de financiamiento” que permitan potenciar el intercambio de mercaderías. Se habían barajado varias hipótesis, con eje en créditos a ser otorgados por bancos privados y no por instituciones oficiales como pensaban en Buenos Aires.

Interrogado sobre cuáles serían los instrumentos, el ministro brasileño, que ofició de portavoz del encuentro, sostuvo: “No es posible comentar cuáles serían los mecanismos porque todavía no hemos llegado a un acuerdo sobre esto”.

Pero insistió que para Brasil se trata de utilizar líneas comerciales privadas ya existentes.

Borges reveló optimismo sobre el futuro régimen bilateral que deberá regular el comercio de vehículos. Este segmento preocupa por la caída verificada en las exportaciones de ambos lados (de 24% en el primer bimestre del año en el caso de las exportaciones brasileñas), justamente para un sector que emplea mucha mano de obra.

“Establecimos fechas para tratar el tema en el nivel técnico y tenemos expectativas de llegar al mes de julio próximo con la firma del acuerdo por ese régimen”.

Donde quizás hubo más resultados fue sobre la presentación de una oferta conjunta del Mercosur para un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. “Hemos discutido esa oferta a los europeos y creemos que es bien competitiva” se esperanzó el ministro.

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