Con Venegas acorralado, Cristina volverá a la carga para quitarle el Renatre

Es el registro de trabajadores agrarios, un ente autárquico controlado por Uatre y las entidades de la mesa de enlace. La presidenta propuso eliminarlo en un proyecto que envió en junio a Diputados, que incluye más derechos a los peones rurales. Ahora intentará revivirlo y poner en aprietos a la centroizquierda. Con el objetivo de dividir aguas, también quiere volver a la carga con la ley de entidades financieras y Papel Prensa.

Cristina Kirchner aprovechará el embrollo judicial en el que el juez Norberto Oyarbide puso a Gerónimo Venegas para instruir a sus diputados a que impulsen la nueva ley de trabajo agrario que envió el año pasado al Congreso, que tiene entre sus objetivos eliminar el Registro Nacional de Trabajo Agrario (Renatre), una de las fortalezas del líder de Uatre.

El Renatre es un ente autárquico que el gremio de Venegas conduce junto a las entidades rurales, encargado de inscribir a los trabajadores y empleadores rurales. La idea de la presidenta en el proyecto que giró a Diputados en junio último es que esa facultad recaiga nuevamente en el Ministerio de Trabajo, a través del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Argentinos (Renatea), que contaría con una estructura descentralizada, con comisones regionales y personal para actividades específicas.

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Gerónimo Venegas´

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El texto no se ciñe a eso. Amplía los derechos de los trabajadores agropecuarios en temas sensibles como la indemnización con preaviso, hasta ahora desconocida; la restricción de una jornada nocturna de 7 horas, la imposición de condiciones de estándar y calidad laboral, entre otras acciones.

La oposición bloqueó su tratamiento pero respondió con otro similar, donde quedaba a salvo el Renatre, presentado por Roberto Mouillerón, cercano a Felipe Solá; pero firmado por todos los sectores del peronismo federal, el Pro, la UCR.

La actuación de Mouillerón generó un chisporroteo dentro del felipismo, ya que muchos dirigentes que comulgan con el ex gobernador enfrentan en sus distritos a gremios afines con Venegas. La tensión bajó con la detención, que obligó a todo el peronismo federal a sumar apoyo.

Tras la apertura de sesiones del martes, el kirchnerismo buscará retomar el debate por la nueva ley de trabajo agrario y poner en aprietos a la oposición.

Es que con Venegas en aprietos ante la justicia, donde deberá volver a declarar el 14 de marzo, a la centroizquierda no kirchnerista y algunos aliados del Grupo A les podría ser incómodo seguir cubriéndolo.

Las últimas veces que en 2010 el kirchnerismo intentó reunir la mayor cantidad de soldados superó por poco la barrera de los 110, lejos de los 129 necesarios para la mayoría.

Pero la centroizquierda, renuente a mostrarse a su lado, reúne 11, con aliados ocasionales como los 3 del Frente Cívico Cordobés. Y este va a ser un año de ausencias permanentes en el Congreso.

Será esa la estrategia parlamentaria del Gobierno en un año en el que se espera poca actividad en ambas Cámaras, no sólo porque hay elecciones todos los meses, sino porque ni oficialistas ni opositores ven batalles ganables en los recintos.

Para los operadores K en Diputados, el cruce ideológico podrá darse también con otras iniciativas pendientes del año pasado. Sucedería con la nueva ley de entidades financieras y el proyecto para regular la producción de pasta celulosa, destinado a destruir el control de esa tarea en manos de Papel Prensa, la firma que dominan Clarín y La Nación

Con temas así, interpretan en el kirchnerismo, no sólo se podría aferrar lo propio sino que también se lograría marcar lo puesto. Y se afianzarían banderas levantadas por los aliados más progresistas del Gobierno, una constante desde que murió Néstor Kirchner.

De hecho, la ley de entidades financieras la presentó Carlos Heller, diputado de Nuevo Encuentro, donde la estrella es el ahora precandidato a gobernador bonaerense, Martín Sabbatella.

En Papel Prensa, el kirchnerismo consiguió el año pasado dividir a la centroizquierda opositora entre Pino Solanas y sus aliados, como Libres del Sur, que no estuvieron dispuestos a quedar pegados a Clarín.

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