"La unidad de la CGT no será contra el gobierno"

 El piso 13 del Ministerio de Trabajo luce distinto. La tapa de la Rolling Stone dedicada al papa Francisco está enmarcada justo al lado de una camiseta de Vélez Sarsfield, cuadro del que Jorge Triaca es hincha. 

El mate está preparado a la temperatura justa y el escritorio tiene vista a la imagen del presidente Mauricio Macri que se ubica exactamente en el lugar que ocupaba el cuadro de Cristina Fernández de Kirchner, su antecesora, cuando Carlos Tomada habitaba ese despacho.

Al ministro se lo ve tranquilo. Sin embargo, sus últimos días no fueron sencillos. Acaba de superar el impacto del síndrome vertiginoso, un virus que lo encontró con las defensas bajas. "Yo lo vi a mi viejo poner su vida para la política, y muchas veces eso te lleva a entender lo que pueden estar viendo mis hijas Rosario y Esmeralda que hoy tienen 8 y 6 años, también mi mujer Cecilia, mis hermanos, mi vieja, que se preocupan porque me cuide y que la salud nos acompañe a mí y a todo el Gobierno", se sincera.

Su rutina lo obliga a una rehabilitación diaria de movilización de sus piernas y de su cuerpo para poder sostenerse, porque la silla de ruedas le exige que tenga un cuidado particular. "Si no, la máquina no te aguanta", admite.

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Su vida no fue sencilla pero lejos está de victimizarse. A los 9 años tuvo un accidente que lo dejó sin movilidad de sus piernas y por entonces se decidió a buscar el vaso medio lleno. Recuerda que su madre se preocupaba porque terminara el colegio primario y él ya tenía claro que el Newman iba a ser la primera escala de su carrera profesional. Luego estudió economía en la Universidad de San Andrés, formó su familia y trabajó como consultor hasta que apostó por la política. En 2003 se sumó a las huestes del PRO.

Hoy ocupa una de las carteras que mayores presiones concentra y que durante los próximos meses ganará aún más protagonismo a partir de la reunificación de las CGT, la situación del empleo y el pedido de algunos gremios de reabrir paritarias.

-¿Qué balance hace de las primeras paritarias que se cerraron durante su gestión?

-Nosotros dejamos en claro un criterio: creemos en la reconstrucción del rol de los dirigentes sindicales y de los dirigentes empresarios en la negociación paritaria. Creemos que no había desde el Estado que obligar, imponer o dar un mandato exhaustivo, como sucedía en la gestión anterior -que te lo resolvía el despacho de Axel [Kicillof]-. Nosotros pusimos la mesa a disposición para que eso suceda, y pretendíamos la discusión de todos los temas: no solamente la discusión salarial, sino también de la productividad.

-¿Qué porcentaje se cerró ya?

-Te diría que estamos en el 90% de las paritarias cerradas. Quedan sólo algunas menores, grande ninguna. Y están las semestrales, que empezarán a discutirse a partir del mes de septiembre.

-Desde el sector empresario sostienen que las paritarias de corto plazo perjudican.

-Todo lo que dé horizontes de previsibilidad más largos por supuesto que sirve. Da un escenario de confianza, pero entendíamos que en ese momento, con un primer trimestre que requería hacer reestructuraciones y organizar la economía en busca de un nuevo equilibrio, eran necesarias todas las herramientas en la mesa para la negociación: plazos más cortos, incluso, para llegar a un acuerdo razonable.

-¿Le preocupa que se reabran las paritarias cerradas como piden algunos gremios?

-No. Nosotros, creemos que el concepto filosófico de la paritaria cerrada de manera libre es: "Yo reconozco que este es el valor al cual recompongo mi haber, y reconozco el valor que puedo pagar como empresario para mantener mi empresa con rentabilidad". En ese equilibrio, les permitimos trabajar. Eso no significa que las representaciones -tanto sindical como empresaria- no tengan que mejorar, para ver si genuinamente están reflejando la composición de la industria. Ponemos el foco en el crecimiento de la Argentina y no es una cuestión excluyente del ámbito del trabajo o de las relaciones laborales.

-¿Con qué más tiene que ver?

-Con el acceso al capital, la desburocratización de las regulaciones que puede haber en la economía, el tema de la infraestructura para mejorar la productividad de los bienes que se producen, el acceso a la energía, la baja de la litigiosidad, el acceso al trabajo, entre otros temas.

-La inflación parece estar lejos de un repliegue.

-No. En los últimos tres meses se ha bajado la inflación y creemos que vamos a seguir en ese sendero. Entendemos que la negociación paritaria -la mayoría de los acuerdos se hizo en los momentos más álgidos- reflejó esa preocupación por esa variación, pero en el segundo tramo de este año los escalones de la negociación paritaria van a estar por encima de la inflación.

-El próximo 22 se reúne la CGT para su reunificación. ¿Qué análisis hace de ello?

-Yo creo que lo mejor que se le puede hacer a los trabajadores argentinos es tener la mejor representación posible. Esa tarea les corresponde a los dirigentes sindicales. Si lo logran, bienvenido. Bienvenido que se hayan superado diferencias y que vayan avanzando en un criterio de unidad, que debe reflejarse en la expresión también. Más allá de que haya sectores con dificultad o tensión, no es una cosa generalizada, y entienden que la estabilización económica les va a dar más oportunidades de desarrollo. Eso se refleja, por lo menos, en lo discursivo.

-¿Prefiere un triunvirato o una figura única?

-Prefiero no opinar de eso.

-¿Puede cambiar la relación con el Gobierno a partir de la unidad?

-Definitivamente no creo que sea una unidad en contra del Gobierno. Y te digo por qué: desde la primera reunión hasta las últimas con los dirigentes sindicales, hemos tenido diálogo permanente. Y tenemos una mesa de diálogo que agradecemos y ellos valoran. Si uno se pone a pensar: mínimo no imponible de Ganancias, ampliación de la base de asignaciones familiares, beneficios de la AUH a monotributistas, ampliamos los beneficios de los programas sociales, resolvimos la deuda histórica de los jubilados y la cobertura universal de la salud, restituyendo recursos a las obras sociales. También adelantamos la discusión del Consejo del Salario, porque sabemos que hay una tensión en parte de la sociedad, y actualizamos el seguro del desempleo, que no se actualizaba desde hace diez años.

-Pero el empleo no mejora. Por ejemplo, cuando uno analiza los datos del sistema previsional argentino (SIPA) el 90% de los puestos de trabajo que se perdieron son del sector de la construcción.

-Sí, la construcción es donde más impactó. Desde agosto del año pasado viene cayendo constantemente, salvo en los últimos meses donde se pusieron de nuevo en marcha las licitaciones y empezó a revertirse la curva descendente.

-¿En cuánto tiempo cree que se va a pasar de la reducción a la generación de nuevos puestos?

-Creo que se puede crecer de forma abrupta. Somos muy optimistas, y el Gobierno está invirtiendo fuertemente en eso, con sentido de transparencia. La plata no va más a los bolsos de los López, sino a que se pongan los ladrillos y que la gente trabaje.

-Los datos del desempleo del Indec están en proceso de reconstrucción, sin embargo la percepción es de pérdida de empleos más allá de la construcción.

-Con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) vamos a tener los números reales, porque no confiamos en los que se dieron sobre desocupación en la Argentina durante los últimos años. Bienvenido que podamos discutir eso con índices fidedignos, para saber la ocupación, subocupación y desempleo que tiene el país.

-¿Desde hace cuánto que se da esta situación?

-Sabemos que estamos en una situación de estancamiento en generación del empleo desde hace cinco años, pero creemos que vamos a tener señales de reactivación en los próximos meses. Una de esas señales viene de la obra pública, pero también de sectores que hemos apoyado en los últimos meses -el sector agroindustrial, la minería, las pymes- y otro factor tiene que ver con el ordenamiento de la economía en general. Cuando vas estabilizando, das más chances de que se generen las inversiones.

-¿Quién tiene más madurez hoy: el empresariado o el sindicalismo?

-La dirigencia sindical muchas veces es cuestionada, pero hay momentos en los que han acompañado, como en estos siete meses, que entendieron que debemos reordenar la economía para sacar a muchos argentinos de la pobreza. Nos están acompañando en eso, a pesar de algunos comentarios críticos.

-¿Y los empresarios?

-La dirigencia empresaria necesita entender el rol de generar, invertir y agrandar los espacios de desarrollo de producto y de servicios. A veces percibo que hay muchos empresarios que están esperando una actitud paternalista por parte del Estado: que les resuelvan las cosas con algún beneficio.

-¿Esa actitud paternalista la criticaban del gobierno anterior?

-Por eso. Pero cuando hablamos ahora te salen con un tipo de cambio más alto, o manteneme tal beneficio, o tal regulación. Me parece que lo mejor que podemos hacer es un ámbito de competencia, de inversión, y que esos costos de inversión vayan bajando para generar más puestos de trabajo que hagan a muchos argentinos salir de la pobreza. Como dice el Presidente: nosotros marcamos la cancha, ponemos los arcos y los árbitros. Pero la gente tiene que hacer los goles: los empresarios, los trabajadores, etcétera.

-La CTA amenaza con un paro y quieren sumar a la CGT unificada. ¿Qué opina de eso?

-Yo creo que la CTA también ha reflejado problemas de divisiones internas, y se ha perfilado para buscar la representación correspondiente. Nosotros tenemos vocación de diálogo con todos los sectores, y creemos que la mejor representación no solamente busca preservar los derechos, sino también generarles más oportunidades. En ese marco, creemos que están en diálogo con otras centrales, pero sus reclamos a veces son más desde lo ideológico o coyuntural y estratégico para reubicarse, más que desde la realidad concreta.

-¿Le preocupa un posible paro general?

-No., cada uno está en condición de plantear sus reclamos. Pero también creo que es injusto cuando hay un Gobierno que escucha y dialoga y busca soluciones, diciendo cuándo puede dar una solución y cuándo no, sin dejar por eso de trabajar en otras cuestiones.

-¿Por qué no baja el empleo en negro?

-Para nosotros es un tema central que 4,5 millones de argentinos no tengan cobertura de seguridad social, nos desvela y reconocemos que hay organizaciones sociales dando una mano. Es un reclamo que muchas veces nos hace la Iglesia y recogemos las palabras del papa Francisco. El programa de jóvenes también apunta a eso.

-¿Cuándo empieza el segundo semestre?

-Ya empezó. Si mirás las inversiones ya anunciadas al Ministerio de Producción por US$ 30.000 millones, las vinculadas a la obra pública en la provincia por $22.000 millones y las que se encaran en todo el país.

-¿Cuál fue el mayor acierto y el mayor error de estos meses?

-El acierto es que pudimos hacer esta transformación sin crisis. Esto iba para una crisis a la venezolana y con Scioli íbamos a ese puerto. El error muchas veces existe, pero es por la vocación de querer hacer.

Su relación con el papa Francisco

Presente en su oficina

"Jugó un rol muy importante cuando murió mi viejo en 2008 [N. de la R: Jorge Triaca padre, sindicalista plástico y ex titular de la CGT]. Encontré un cura extraordinario, que me habló del dolor, de la resignación, de entender lo importante que había sido él en la representación de otros, recibiendo críticas, pero también ayudando a muchos. Eso me hizo muy bien. Él celebraba la misa y no sólo era la palabra de un cura, sino que tenía una mirada muy rica sobre la sociedad, muy convocante y muy cercana a lo que pensamos nosotros."

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