El ex presidente Néstor Kirchner afrontó complejos desafíos durante su breve gestión al frente de la secretaría general de la Unión Sudamericana de Naciones, como el enfrentamiento entre Venezuela y Colombia y el intento de golpe de Estado en Ecuador.
El ex presidente Néstor Kirchner fue “un convencido de la unidad de los pueblos latinoamericanos”, y su muerte significa para la región la pérdida de un “líder clave en la construcción de una región sin exclusiones”, expresó ayer la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).
En un comunicado en el que lamentó el fallecimiento del ex mandatario, el bloque regional, cuya presidencia pro-témpore ejerce Ecuador, manifestó sus condolencias a la presidente Cristina Fernández de Kirchner, a su familia y “al pueblo argentino”.
Kirchner “fue un convencido de la unidad de los pueblos latinoamericanos. Luchó durante su vida por profundos cambios en su país y América Latina, y trabajó desde distintas instancias por la justicia social, la equidad, la democracia y la integración”, resaltó el texto, consignado por el canal multiestatal Telesur.
SU PAPEL MEDIADOR
Kirchner asumió el cargo de secretario general de la Unasur en el foro de integración el 4 de mayo de este año, durante la cumbre extraordinaria que se realizó en la localidad bonaerense de Los Cardales.
Su postulación fue impulsada por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y tuvo el respaldo de los mandatarios brasileño, Luiz Lula da Silva, y venezolano, Hugo Chávez, frente a la resistencia del gobierno uruguayo, que había vetado a Kirchner por el conflicto bilateral con Argentina por la pastera Botnia en Fray Bentos.
El diputado logró el beneplácito de Montevideo al asumir José Mujica la presidencia uruguaya, en momentos en que la Unasur daba forma a un Consejo de Defensa Sudamericano para adoptar un protocolo de Paz, Seguridad y Cooperación regional.
Kirchner fue figura clave para resolver el primer gran cimbronazo del bloque, cuando Venezuela y Colombia rompieron sus relaciones diplomáticas el 23 de julio a consecuencia de la denuncia del gobierno de Alvaro Uribe de la presencia de guerrilleros de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en territorio venezolano con la presunta anuencia de Chávez.
La escalada de este conflicto lo obligó a viajar un mes después primero a Caracas, donde se reunió con Chávez, y luego a Bogotá para distender la situación con el recién asumido Juan Manuel Santos.
El 30 de setiembre la Unasur fue puesta a prueba nuevamente, esta vez ante el intento de golpe de Estado en Ecuador, y una rápida convocatoria de Kirchner a los mandatarios del bloque en Buenos Aires permitió dar una fuerte señal de los gobiernos de la región contra el quiebre el orden institucional.
En esa cumbre extraordinaria del 1 de octubre, los jefes de Estado decidieron adoptar un Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de la Unasur para incorporar la “cláusula democrática”.
El protocolo será firmado el 26 de noviembre en Guyana, la que iba a ser próxima cita de Kirchner al frente de la Unasur, esta vez una cumbre ordinaria y sin conflictos, en la que Ecuador le cederá la presidencia pro témpore al país caribeño.








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