Según Kiev, las fuerzas separatistas comenzaron a mover cadáveres y fragmentos del Boeing de Malaysia Airlines, mientras limitan al máximo la tarea de los expertos internacionales
KIEV.- El desastre del vuelo de Malaysia Airlines tomó ayer ribetes de novela policial, con la acusación de Ucrania y Occidente a los separatistas de alterar las pruebas en la escena del crimen y de impedir el acceso de observadores a la zona regada de escombros y cadáveres de las 298 personas que viajaban en el avión cuando fue derribado por un misil, el jueves.
Para añadir un giro siniestro a la trama del mayor ataque a un objetivo civil en décadas en la región, los milicianos separatistas se habrían llevado los cuerpos de las víctimas desparramados en el área del desastre, una localidad rural de la región rebelde de Donetsk, situada a sólo 50 kilómetros de la frontera rusa.
Al igual que Estados Unidos y otras potencias occidentales, Ucrania, golpeada por la lucha separatista de las regiones de Donetsk y Lugansk, sostiene que detrás del ataque al avión malasio se esconde la mano de Rusia, agazapada en su respaldo incondicional a los rebeldes que reclaman desde marzo la independencia del gobierno de Kiev.
De acuerdo con el gobierno de Petro Poroshenko, el arma sería un misil ruso lanzado por rebeldes con la asistencia de expertos rusos.
Pero las acusaciones y sospechas sumaron otro capítulo al añadirse ayer la denuncia del ocultamiento de evidencias: Ucrania denunció a los rebeldes de "intentar destruir, con el apoyo de Rusia, las pruebas de este crimen internacional" para evitar que la evidencia los incrimine en el incidente..
Igual de interesado en develar las claves del misterio, el gobierno de Malasia -cuya aerolínea de bandera sufrió su segunda catástrofe en cuatro meses- dijo que "la integridad del lugar está comprometida".
"Hay informaciones que muestran que pruebas vitales no se mantuvieron en el lugar. Las interferencias en la zona del siniestro pueden falsear la investigación", dijo el ministro de Transporte malasio, Liow Tiong Lai.
Por su parte, el gobierno holandés, cuyos ciudadanos componen más de la mitad de las víctimas, dijo estar "furioso" por el trato que se dio a los cadáveres.
El lugar donde se estrelló el avión se encuentra en una zona controlada por rebeldes, cerca de la localidad de Grabovo. Allí los separatistas manejan las cosas a su manera. No permiten que personas especializadas en siniestros pero ajenas a sus tropas realicen sus labores a conciencia. En los dos últimos días concedieron de mala gana el acceso restringido a un grupo de expertos de la Agencia de Seguridad Europea (OSCE).
Los propios milicianos están levantando los cadáveres. Ayer, varias personas vestidas con uniformes y guantes blancos y azules fueron vistas saliendo de un campo de maíz para poner trozos de cuerpos en grandes bolsas negras. El destino era la morgue de la ciudad de Donetsk, capital de la región sublevada.
"Los terroristas transportaron 38 cadáveres de víctimas a la morgue de Donetsk, donde especialistas con un marcado acento ruso declararon que les practicarían la autopsia", dijo el gobierno de Ucrania en un comunicado. "También tratan de resolver el transporte de los restos del avión hacia Rusia."
Entre escalofriantes versiones de saqueos en el área del desastre, dominada por la confusión y la hostilidad, combatientes y pobladores de la zona dijeron que, más que alterar deliberadamente las pruebas, hicieron "todo lo posible" para recogerlas y preservar los restos humanos en esa tierra de nadie convertida en cementerio a cielo abierto. Según testimonios en la zona, los cadáveres comenzaban a descomponerse bajo el calor del verano.
"No tocamos nada, no hemos encontrado las cajas negras, y queremos una investigación exhaustiva y objetiva", dijo en su defensa Alexander Borodai, líder rebelde de Donetsk. En cuanto a las limitaciones a los investigadores extranjeros, sostuvo que la zona es un "escenario de guerra" y advirtió que "en todo momento la situación puede cambiar y el acceso puede llegar a ser imposible".
Fuera de las regiones rebeldes, el mundo entero se movilizaba para obtener respuestas. Los gobiernos occidentales volvieron a cargar contra el presidente ruso, Vladimir Putin, por su respaldo a los rebeldes, a quienes nadie duda que suministra armas, combatientes y asesores.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, le dijo a su par ruso que Washington está "muy preocupado" por el acceso de los investigadores internacionales al lugar del incidente. Y subrayó la inquietud sobre las "informaciones según las cuales restos de víctimas y desechos del aparato fueron alterados o retirados del lugar" de la caída del Boeing 777.
Después de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que el derribo del vuelo es una muestra de que es hora de poner fin al conflicto, Alemania aseguró que Moscú tenía la última oportunidad de cooperar. Las potencias europeas parecían apoyar la creencia de Washington de que los aliados separatistas rusos eran los culpables. Eso podría acelerar nuevas sanciones comerciales a Moscú, sin esperar pruebas definitivas.
NICK NORRIS
Australiano, 68 años
Viajaba con sus tres nietos, de 8, 10 y 12 años de regreso a Australia. Los padres de los chicos se habían quedado de vacaciones en Amsterdam.
COMIENZA LA BATALLA POR LOS RESARCIMIENTOS
La compañía aérea Malaysia Airlines se prepara para una batalla multimillonaria por las indemnizaciones a los familiares de las víctimas de la tragedia del MH17.A Malaysia Airlines y a los familiares se sumarán gobiernos y compañías de seguros en el duro enfrentamiento que tiene como telón de fondo varias conjeturas sobre lo sucedido en Ucrania. La hipótesis del derribo del Boeing en el cielo del este ucraniano es compleja porque involucra a muchos actores enfrentados entre sí.Las retribuciones iniciales provendrán de Malaysia Airlines y están establecidas por una convención internacional que prevé 170.000 dólares por pasajero.



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