Tras la pelea con el Gobierno, Techint aumenta inversiones en el exterior

Uno de los puntos de conflicto con el Gobierno fue que le exigía a la compañía aumentar las inversiones en el país y dejar las ganancias en la Argentina

En medio del conflicto con el gobierno de Cristina Fernández, el titular del grupo Techint, Paolo Rocca, hizo una fuerte defensa del modelo de internacionalización que despliega desde hace casi dos décadas el mayor holding siderúrgico argentino. En esta ciudad, al sur de México, inauguró un proyecto de Tenaris-Tamsa que le permite a la filial de Veracruz convertirse en la mayor planta del mundo para la fabricación de tubos de acero sin costura, un producto premium utilizado en la industria petrolera.

Se trata de una especialidad que Siderca inició en Campana, en la provincia de Buenos Aires, y hoy Tenaris –el mayor grupo del mundo en su especialidad– lleva a cabo en más de 25 países. “Queremos crecer a nivel global”, fue una frase repetida por el titular del mayor grupo industrial argentino. Es una máxima que va en contra del pedido del Gobierno de focalizar el esfuerzo inversor puertas adentro de la Argentina y es uno de los motivos que sembró diferencias en la hasta hace dos años “inquebrantable” relación de Techint con el kirchnerismo. Es, también, uno de los argumentos por los cuales el holding rechazó el ingreso de Axel Kiciloff, un hombre de “La Cámpora” y número dos de Aerolíneas Argentinas, en el directorio de la empresa.

Siempre que se lo consultó, el titular de Techint rechazó con fastidio la pregunta por la situación del grupo en el país. “Me preguntan sobre la Argentina cuando estamos en Veracruz”, reprochó.

Sin hacer una mención expresa, Rocca marcó diferencias entre la situación que su empresa vive en México y los negocios en la Argentina. Muy enfático y con visible entusiasmo, aseguró que “no podríamos haber llevado adelante esta obra sin el apoyo permanente y el compromiso de usted, señor presidente”. En la primera fila del improvisado auditorio –emplazado en la calurosa nave industrial que contiene al nuevo laminador continuo que se inauguró ayer– el destinatario de esta frase era el primer mandatario de México, Felipe Calderón.

Lejos del buen gusto y la predilección por la alta costura que se le reconoce a la presidenta Cristina Fernández, su par mexicano vistió una guayabera (un estilo de camisa de uso corriente en estas tierras) a tono con el calor del día, muy similar al atuendo de Rocca.

Minutos después, el presidente de la segunda mayor economía de Latinoamérica, después de Brasil, le devolvió el favor colmándolo de elogios a él y a Tenaris. “Mi estimado Paolo Rocca, gracias por invitarme y por su confianza en México”, saludó Calderón.

Elección

La elección de Veracruz para radicar la inversión no fue ingenua: bañan sus costas las aguas del Golfo de México, una efervescente zona de producción petrolera.

El presidente de Techint también se refirió al ministro de Economía, Bruno Ferrari, como “el amigo” y remarcó que la inserción en el mundo de “nuestros países” puede acelerar un crecimiento económico y social fundado sobre “la iniciativa privada y sostenido por el Estado, en un clima de paz, de diálogo, de seguridad y de convivencia civil”.

Con la inauguración del laminador continuo, que costó u$s 850 millones, la planta de Veracruz pasó a ser la mayor productora de tubos de acero sin costura del grupo, con una capacidad de 1,2 millones de toneladas anuales. La empresa tiene inversiones en marcha por u$s 6.000 millones en estas tierras.

En segundo término quedó Siderca, en Campana, con 1 millón de toneladas, y más atrás Dalmine, en Italia.

En el grupo aseguran, sin embargo, que su estrategia de crecimiento es global porque deben atender lo más cerca posible a sus mercados. Y que el futuro de la empresa es impensable sin la Argentina, desde donde emigran ejecutivos e ingenieros al resto del mundo.

De acuerdo con su capitalización, Tenaris vale unos u$s 28.000 millones, y el año pasado tuvo ventas por u$s 7.700 millones.

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