El intendente interino Lobos y el electo Iglesias nunca se juntaron ni lo van a hacer. De hecho, el peronista no reconoció la derrota ni volvió a hablar. El ganador dice que se ha suspendido el contrato con la empresa de limpieza y se pasó a planta a 672 personas.
En tiempos de transición entre gobiernos salientes y entrantes, en Guaymallén aún no hay diálogo. A casi un mes de las elecciones que consagraron ganador a Marcelino Iglesias, hasta ahora no se ha dado ningún punto de contacto entre el radical y el intendente interino y candidato derrotado Luis Lobos.
Todo parece anticipar que la relación seguirá de la misma manera hasta el 10 de diciembre, día en el que se hará el traspaso de mando.
“Él nunca me hizo un gesto, nunca reconoció la derrota en público ni me llamó ninguno de sus funcionarios”, señaló Iglesias y repitió, en diálogo con Los Andes, que él no se sacará ninguna foto con su ex rival: “Con Lobos no me voy a reunir nunca”.
Del otro lado, el intendente interino no tuvo hasta ahora ninguna aparición pública, salvo por un acto partidario (replicado sólo por un portal de información departamental) y las reuniones que mantiene por la campaña presidencial de Daniel Scioli.
Pero hasta allí llega la exposición y aún no hay declaraciones públicas que den cuenta sobre cómo será el paso de una gestión a otra. La ausencia y el silencio del intendente interino se remonta a la misma noche del 21 de junio, cuando los militantes y municipales digerían en soledad la derrota electoral en el búnker peronista, ubicado en un hotel de Dorrego, adonde Lobos nunca llegó.
En contraposición, en el resto de la provincia ya hay al menos gestos sobre cómo transitarán estos meses. Luego de conocidos los resultados, algunas de las intendencias en donde habrá un cambio de color político ya tienen una agenda para poner al día a los que vienen. Incluso, entre el gobernador en funciones, Francisco Pérez, y el electo, Alfredo Cornejo, hay intercambios necesarios.
En cambio, en Guaymallén el único diálogo que hasta ahora se dio es a través de los rumores. Uno de los que tomó estado público ocurrió hace dos semanas, cuando el municipio demoró unos días en pagar los salarios y los municipales decían que la respuesta que les habían dado, es que ‘era culpa de Iglesias’.
“Por eso no me reuní con Lobos ni lo pienso hacer, para que no me responsabilicen de estas mentiras. Me va a querer hacer cargo del ajuste que hace por no tener plata en su gestión”, interpretó el radical.
La herencia
La (no) transición en Guaymallén, por el momento, se va nutriendo de información por dos vías. Por un lado, están los datos que surgen desde adentro y que intentan dar cuenta del estado de la municipalidad. Por el otro, están los pedidos de informes de la concejal Evelyn Pérez, encargada de recopilar los datos oficiales por escrito. En este “trabajo de hormiga”, surgieron ciertos datos que encienden las alarmas en el sector que recibirá la comuna en menos de 150 días.
“Por lo que nos hemos enterado, están suspendiendo los contratos con la empresa que presta los servicios de limpieza, profundización, perfilado de cunetas y alcantarillas. Esto, según justifica el convenio, se debe a la situación financiera del municipio”, señaló Iglesias y apuntó que es una de “las bombas de tiempo” que podría heredar. En este sentido, dio cuenta de dos consecuencias inmediatas: “¿Con qué van a limpiar en este tiempo? ¿Cuál es la deuda que nos pueden dejar?”.
Por otro lado, el ex director de la OSEP se informó acerca del número de empleados que tendrá bajo su órbita a partir de diciembre y dijo que el dato, al 30 de junio, da un total de 3.933 empleados de planta y 270 contratados.
“Hay 672 que fueron efectivizados ahora, entre ellos algunas jerarquizaciones, en donde ubicaron a familiares y adeptos. Son los que trabajaron en la campaña y ahora los están blanqueando. Esto lo han hecho a través de decretos con números reservados. Si bien aparecen con fecha anterior al 30 de junio, en realidad son posteriores a las elecciones”, señaló Iglesias.
“Yo ya les mandé un mensaje interno a todos los funcionarios de carrera para que tengan recaudos con lo que firman, porque se hacen responsables ellos”, advirtió el próximo intendente. Aparte de la información “de adentro”, Iglesias prometió que la información que vaya obteniendo a partir de la vía formal, es decir, la que consiga a través de la concejal Pérez, la dará a conocer. “Yo voy a informar dónde está parado el municipio si ellos no hablan”, anticipó.
La estrategia del silencio
En los 26 días que transcurrieron desde las elecciones hasta ahora, nunca habló y, al parecer, tampoco habrá admisiones públicas. Los Andes intentó, sin éxito, comunicarse con el intendente Lobos. Desde el municipio dijeron que estaba en Buenos Aires en el contexto de la reunión que llevó adelante Scioli el miércoles con el PJ mendocino.
La única muestra pública, aunque partidaria, que dio Lobos en este tiempo fue reflejada por el portal on line "Guaymallén 24". En una nota del 6 de este mes, titulada “Lobos reapareció después de la derrota”, se dejaron algunas frases textuales que el intendente interino pronunció ante militantes, en un acto realizado en el camping Luz y Fuerza.
Allí dijo que “si Iglesias toca a cualquiera de los trabajadores va a saber de lo que soy capaz” y que “a partir del 10 de diciembre, vamos a seguir trabajando en la comuna. Nos van a tener que aguantar adentro trabajando, como siempre lo hemos hecho, por el bien de los guaymallinos”.
En aquel acto también agradeció a los que lo acompañaron en la campaña y anunció que trabajaría por la fórmula Scioli- Carlos Zannini. “Dijeron que renunciaría. Esos son los que no me conocen. No estoy deprimido ni renunciaré”, señaló en aquel momento.




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