El salto no sorprendió más a los radicales que a los “profesionales” de la política. Todavía puede verse a algunos hombres de Alem dolidos con la incorporación de Ricardo Jano al Frente Renovador de Sergio Massa. Nada fuera de lo común, sobre todo viniendo de un “rosquero” de antaño como el hombre de Lobería. Pero hay una trama secreta que alcanza al entuerto entre el Gobierno y el Grupo Clarín por la Ley de Medios, con el propio Massa en el centro del ring.
El conglomerado de medios que conforman Daniel Vila y el ex menemista José Luis Manzano ha tenido y aún mantiene una aceitada relación con el gobierno kirchnerista; de hecho, pese a las primeras declaraciones en el debate de 2009, ambos apoyaron la Ley de Medios. Su objetivo es eliminar de la competencia al poderoso Grupo Clarín.
Desde las sombras de esta sociedad, Moreau se convirtió en defensor acérrimo del gobierno K desde la tradición alfonsinista. La semana pasada, de hecho, pudo vérselo en la Casa Rosada junto a los funcionarios nacionales por el 30° aniversario de la recuperación democrática.
En virtud de los últimos movimientos, en Clarín comenzaron a tejerse algunas sospechas sobre Sergio Massa. En las filas del multimedios lo tildan de “tibio” por no defender al Grupo luego del fallo de la Corte Suprema, sobre todo si lo comparan con Elisa Carrió, Pino Solanas o Mauricio Macri, verdaderos quijotes de la causa clarinista. Ese es el malestar del CEO Héctor Magnetto y su sobrino y heredero Pablo Cassey.
De acuerdo a lo que pudo saber este portal de fuentes radicales, Magnetto cree que Massa tiene un acuerdo con Vila-Manzano para favorecer al Grupo Uno. Según esa lectura, el salto de Ricardo Jano de la UCR al Frente Renovador sería una movida orquestada desde ese grupo de medios, con la complicidad de Moreau, para potenciar el armado de diputados massistas en la Legislatura provincial.
Como sea, el pase fue interpretado en el Grupo Clarín como un “desaire” de Massa, a quien veían como “la kriptonita de la era K”. Como se ve, y como dijo el propio Jano para justificar su decisión, el fanatismo queda sólo para Boca.








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