Si los K son todos tan duros con los "tibios", ¿por qué no hablan más claramente?

Si los K son todos tan duros con los "tibios", ¿por qué no hablan más claramente?
Recién este jueves entregaron algunas definiciones, pero hasta ayer había que andar jugando a las adivinanzas. Si todos los exégetas cristinistas son tan duros y valientes para posicionarse, ¿por qué será que no hablan caro y obligan a los periodistas a tener que andar descifrando a quién se refieren?
La convivencia con Daniel Scioli parece haber llegado a un punto crítico. Por eso prácticamente todo el elenco kirchnerista salió a denostarlo; aunque, claro, sin dar nombres. O sea, una patoteada “a medias”. Recién en la jornada de este jueves Juan Manuel Abal Medina y Gabriel Mariotto pusieron blanco sobre negro. O, para decirlo más ajustadamente, kirchnerismo sobre sciolismo.

Hasta antes de eso, era una danza de hipocresías. Los “soldados de Cristina” se deshacían en críticas a los que no demostraban su acompañamiento con hechos o declaraciones rimbombantes en los medios amigos. La mecha la había encendido, justamente, la propia Presidenta, cuando le enrostró que había “dirigentes” que no la “defienden” y pidió cuidarse de los que “quedan bien con todos”.

Pareció un viaje en el tiempo a 2010, en una de las últimas apariciones públicas del ex presidente Néstor Kirchner. “Diga quién le ata las manos para combatir la inseguridad”, le pidió, como si fuera un gobernador de otro partido, y Scioli exhibió su habitual rictus de desprecio.

Antes y después del último ataque de Cristina en Lomas de Zamora, el elenco estable de la alcahuetería ya había tirado sendos misiles al gobernador. Pero eso sí: no se animaban a dar el nombre, y los periodistas tenían que andar adivinando. Total, si después cambian los vientos (que siempre cambian), no habría motivos para acusarlos de salto alguno. El colmo fue Julián Domínguez, un ex sciolista que apelando a citas bíblicas habló de “tibios” a los que “vomita Dios”.

La situación se tornó tan insostenible que Abal Medina y Mariotto tuvieron que blanquearla y este jueves se “atrevieron” a hablar abiertamente de lo que pasa con el ex motonauta. Para el vice, a Scioli lo están “tironeando”. El jefe de Gabinete, por su parte, intentó explicar que, como no defiende al Gobierno con el “énfasis” que a ellos les gusta, su comportamiento genera “dudas”. Inquietudes que desde el sciolismo se encargaron de tratar con ironía: “Dicen los especialistas que la duda es buena”.

En definitiva, todos estos fuegos de artificio podríamos ahorrarnos los periodistas (sí, leyó bien, periodistas, no peronistas) si los funcionarios del elenco estable K hablaran claro y terminaran de una buena vez con esas indirectas que ya no sorprenden a nadie en un periodismo saturado de “frases” y falto de contenido.

Si permanentemente piden “sincerar el debate” y hablar “de cara a la sociedad”, como le gustaba reclamar al mismo Néstor Kirchner, ¿por qué no ponen de una buena vez y hasta 2015 lo que tienen que poner y empiezan a hablar con nombre y apellido?

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